Bandera falsa

Llámase operación de bandera falsa un autoatentado para culpar a un enemigo. En 1964 los Estados Unidos acusaron al Vietnam de un ataque a su flota en el Golfo de Tonquín, lo que «justificó» la invasión y el muertero.

Los Estados Unidos tienen una pulida tradición de bandera falsa. En 1898 el acorazado Maine estalló en el puerto de La Habana, lo que precipitó la guerra de los Estados Unidos con España, con la ganancia para los Estados Unidos de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Si la demolición de las Torres Gemelas no es bandera falsa «se parece igualito», porque sirvió para invadir Afganistán, Iraq, intervenir en Paquistán y aprovechando el envión agredir a Libia, a Siria, derrocar el gobierno ucraniano y dar el golpe guarimbero de Venezuela. Si no fue de bandera falsa igual el complejo industrial-militar se ha ganado unos churupos.

No es de bandera falsa ortodoxa lo que alegan en Libia, Siria, Ucrania, la así llamada Primavera Árabe y Venezuela. Pero también se parece igualito. Es el alegato falaz de que los gobiernos están masacrando a su pueblo y urge una invasión con bombardeos humanitarios. Matar para evitar que maten. El viejo nuevo filósofo francés Bernard-Henri Lévy dijo con un desparpajo impecable que Nicolas Sarkozy tuvo con Libia un «sobresalto ético», lo que lo inclinó a los bombardeos humanitarios y al linchamiento de Gadafi, que ni el Ku-Klux-Klan. Más reaccionario ni el marqués Vargas Llosa. ¿Marqués o conde? ¿Importa?

Esas operaciones producen no solo tragedias sino comedias, de una sola vez. Ya no hay que esperar, Marx dixit, que ocurra primero la tragedia y luego luego la comedia. Como esta: La impresionable oposición guarimbera solicitó la intercesión de Unasur para que el rrrÉgimen cuidara su lenguaje. Ahora hay que tocarle pianito, como me enseñó a decir mi abuela Eulalia. No se puede llamar criminales a quienes ponen guayas o encargan «juguetes» con mira telescópica y silenciador, sino algo así como personas sutilmente impulsivas. Supongo. Ponle.

Está bien. Hay que enternecer el ambiente. Lo que los jefes gringos de la oposición guarimbera quieren es crispar el escenario como parte de su operación de bandera falsísima. Hay que sacarle presión a la olla. Me la calo en aras de la paz. Total, decía Yasir Arafat, la paz hay que concertarla es con el enemigo.

La oposición siempre criticó el lenguaje «violento» de Chávez, que causó Golpe de 2002, Paro de 2002-3, Quinta Daktari, bomba a Danilo Anderson, guarimbas de 2004 y de 2014, incendios, muertes por emergencias médicas atascadas, quema de universidades, ataques a Metrobuses, a refugios de damnificados, a centros de rehabilitación de infantes con discapacidad, asesinato de 37 personas (al momento de escribir esto), tala de 5000 árboles, apagones, parálisis de la economía, acaparamientos, paramilitarismo, amenaza de sanciones y solicitud de invasión gringa, etc., etc. Todo por no usar el lenguaje dulce de, ponle, Rómulo Betancourt o de la excelentísima señora Embajadora Alterna.

Por eso me parece tan raro que a hombres de hablar tan atildado como Salvador Allende y Rómulo Gallegos los trataran como los trataron. Raro, ¿verdad?



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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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