Del Big Stick a las "sutilezas" de Obama

La política internacional de Estados Unidos, de comienzos del siglo veinte – sólo por marcar una referencia perceptible a ojos vista – hasta hoy, no ha variado en absoluto. Eso, porque la estrategia del modelo del capital sigue siendo la misma. Se insiste en controlar el mundo, más ahora cuando el futuro de la vida humana parece incierta y hasta en ese país, que crece y consume desmesuradamente, disminuyen los recursos en la misma proporción.

La política del Big Stick o del gran garrote, expuesta en 1904, por Theodore Roosevelt, quien expresó en su mensaje anual “Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficiencia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos”, sigue siendo la misma.

En ese mismo discurso reclamó el derecho de su país a “ejercer un poder de policía internacional”. Aparte de dejar establecido de una vez su condición de gran censor de la conducta de los demás; por eso se considera, sin duda alguna, con autoridad moral y política para censurar a todo país o gobernante que se salga del carril, lo que es lo mismo, si no “mantiene el orden y respeta sus obligaciones.”

Por eso, ahora en los tiempos de Hilary, la muchachita maravilla y Barack, el carajito afrodescendiente de encargo, como hubiese dicho mi tía cumanesa, allá dentro puede correr la droga a granel, consumirse en todos los espacios, sin que nadie interrumpa y hasta producirla repotenciada, cual si fuese kriptonita, pero sólo ellos tienen la facultad de certificar quién tiene la culpa.

La doctrina Bush, de la guerra preventiva, expuesta y practicada, tal como los antiguos actos de piratería, con sus respectivas patentes de corso, no difiere de lo hecho de acuerdo a lo del Big Stick. Cuando invadieron a Afganistan, Irak, Libia y se cansan de amenazar a Irán, están en lo mismo; ejerciendo un “derecho” que ellos se asignaron, obviamente no ya por disposición divina, como justificaron el poder de los reyes, sino sencilla y abruptamente, porque les sale del forro.

Por esas ideas que asombrosamente tienen como democráticas invadieron a Cuba y le aplicaron un embargo brutal, robaron gran parte del territorio a Méjico, destrozaron Vietnam, produjeron un genocidio aún sin castigar en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, armaron la contra para continuar la guerra en Centroamérica, cuando los movimientos populares habían triunfado, regaron las calles de ciudades italianas, según Curzio Malaparte*, de bombas caza bobos que victimizaron a centenares de niños, mientras invadían la península Itálica a finales de la segunda Guerra Mundial. Han sucedido tantas cosas horribles que podríamos hacer una larga y muy tenebrosa lista.

Es verdad que Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado, no estaba allí cuando Roossevelt le atribuyó a Estados Unidos aquellos derechos “horribles y reprensibles”, como dijese al referirse al presidente Chávez. Pero ahora, cuando ella tiene cincuenta y un años, ha tenido oportunidad de informarse de lo sucedido desde entonces como para no creer a los gobiernos de su país incapaces de cometer fechorías.

Por aquellas teorías o preceptos, no se cuidaban y procedían a la “chimberra”, como solemos decir los venezolanos de los actos abusivos y sin contemplaciones.

Pero el mundo ha dado sus vueltas. Tantas cosas novedosas hay que el tenido como más rico país del planeta es el más endeudado y para más señas, el gran mono lo tienen especialmente con China, su peor enemigo, si nos atenemos a los simplismos del ajedrez político. Ese mismo país, se ha vuelto vulnerable y dependiente, pues cada vez consume más recurso energético, por sólo nombrar uno, y menos tiene; las reservas se le agotan y aumenta su dependencia de quienes lo poseen en abundancia como Venezuela.

No deja, ni dejará por ahora, de usar el gran garrote; pero los cambios le obligan a buscar sutiles formas. La experiencia Libia fue una simbiosis de participación cayapa, con los europeos en plan de líderes guerreristas, mercenarios del mundo, reclutados entre la hez, libios inconformes con el régimen y deseosos de apoderarse del país sin importar la forma y compromisos antinacionales contraídos. Todos ellos manejados de manera nada discreta por los Estados Unidos y el cautivo de la Casa Blanca. Pero más pudo la vieja escuela y la barbaridad, latrocinio, fiereza y vulgaridad quedaron en evidencia.

Pero ahora también procuran usar otras formas de intervención, menos vulgares sin dejar el blandir del Big Stick.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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