Los sucesos del pasado 3 de enero de 2026 no fueron un incidente aislado; fueron el "momento de la verdad" para la soberanía venezolana en el siglo XXI. La agresión digital masiva contra nuestra infraestructura crítica demostró que las fronteras de la Patria ya no son solo de tierra y mar, sino de bits y frecuencias. Ante esta realidad de Guerra Híbrida, Venezuela no puede seguir siendo un espectador tecnológico. Es hora de transitar hacia una Doctrina Nacional de Ciberseguridad y una Diplomacia Científica de alto nivel, inspiradas en las mejores prácticas de nuestros aliados estratégicos, como la Federación de Rusia.
La Ciencia como Razón de Estado: La Tríada Estratégica
La complejidad de los desafíos globales contemporáneos exige que Venezuela institucionalice la Diplomacia Científica a través de un Consejo Nacional, el cual debe ejecutar tareas críticas bajo tres dimensiones fundamentales para sensibilizar, formar y desarrollar capacidades en el Estado:
1. Ciencia en la Diplomacia
El uso del conocimiento científico para informar y robustecer la toma de decisiones en política exterior.
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Tarea de Sensibilización: Crear un nexo permanente entre la comunidad científica nacional y el cuerpo diplomático para que los tratados sobre biodiversidad, propiedad intelectual y fronteras tecnológicas tengan un sustento técnico-científico irrebatible.
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Tarea de Defensa: Evaluar y certificar mediante datos rigurosos el impacto de las Medidas Coercitivas Unilaterales sobre el desarrollo científico y la salud, permitiendo fundamentar denuncias sólidas y técnicas ante organismos multilaterales.
2. Ciencia para la Diplomacia
El uso de la cooperación científica como herramienta para fortalecer las relaciones internacionales y la seguridad nacional.
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Tarea de Formación de Capacidades: Facilitar redes de monitoreo conjunto con aliados estratégicos para la detección temprana de amenazas biológicas y ciber-ataques, elevando nuestra capacidad de respuesta defensiva inmediata.
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Tarea de Construcción de Confianza: Utilizar los grandes proyectos de investigación binacional para abrir canales de comunicación técnica allí donde la diplomacia política tradicional encuentre barreras, posicionando a Venezuela como un socio confiable en la frontera del conocimiento.
3. Diplomacia para la Ciencia
La movilización de los recursos diplomáticos para potenciar el desarrollo científico y tecnológico nacional.
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Tarea de Captación Tecnológica: Rediseñar la gestión de nuestras embajadas para que actúen como radares de tecnología de punta, garantizando la transferencia de "ciclo completo" (conocimiento, patentes y equipos) y no la simple compra de suministros.
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Tarea de Desarrollo Humano: Gestionar convenios de investigación y formación de alto nivel en países aliados para especializar a la generación de relevo en las áreas de Biotecnología, Química Fina, Nanotecnología e Inteligencia Artificial (IA).
Del Extractivismo a la Bioprosperidad
La verdadera "Siembra del Petróleo" en 2026 se llama Bioprosperidad. Es imperativo aplicar la convergencia tecnológica a nuestros recursos nativos para generar riqueza soberana. Mediante la Química Fina y la Biotecnología, debemos decodificar principios activos vegetales y animales para nuestra propia industria farmacéutica. Asimismo, el uso de Blockchain es vital para garantizar la trazabilidad internacional de nuestros productos, certificando el origen y la calidad de nuestro cacao y café en los mercados globales.
Las Columnas de la Venezuela del Futuro
La soberanía del siglo XXI se sostiene sobre pilares científicos y productivos. El cultivo del cacao, el café y otras especies promisorias en sistemas agroforestales, junto a una silvicultura tecnificada y una ciberdefensa robusta, son las columnas de la nueva economía nacional. El Consejo Nacional de Ciberseguridad debe ser dotado de una Doctrina Nacional que hable de Resiliencia Digital y Soberanía Tecnológica, asegurando el control total de nuestro software, hardware y datos para proteger los servicios esenciales y el sistema financiero de agresiones externas.
Conclusión
La soberanía se defiende con el conocimiento. Esta es una invitación a la academia, al estamento militar y al poder popular para entender que la tecnología y la ciencia aplicada son los nuevos nombres de la libertad. El Consejo Nacional de Diplomacia Científica es el primer paso hacia esa Venezuela Potencia del Conocimiento, donde el desarrollo de nuestra tierra y la protección de nuestro espacio digital marchen de la mano hacia una prosperidad inexpugnable.