Cuento o Razón

Monólogo antes de que se acabe el mundo

Yo, la mata de mango que vive en el conuco del periodista Juancho Marcano, hoy tengo que elevar mi palabra de protesta al mundo, pues no es posible que aún ciertos hombres no entiendan que con sus viles acciones destruyen al medio ambiente y por ende el planeta sucumbirá ante tanto daño que se le hace, a través de ciertos comportamientos de los humanos que en realidad son los seres vivos más destructores de la tierra, capaz de erradicar especies de animales en cuestiones de días y destruir árboles centenarios en pocas horas.

Hoy en día se habla de un cambio climático o calentamiento global, que ha dado paso a grandes sequías y torrenciales aguaceros, y quién tiene la culpa de las consecuencias de estos fenómenos: el hombre. Pero lo más grave es que quienes sufren o mueren ahí son los más inocentes que no tienen nada que ver con el asunto y ni saben quiénes son los causantes de la tragedia, que no son más que las personas que con un afán de lucro, no les importa arrasar con un bosque, con el fin de instalar una industria que le genere bastante dinero, pero que a cambio va contaminando el ambiente y hace que altas temperaturas se produzcan en lugares donde vive gente pobre, que tienen que morir deshidratados por el calor y la falta de agua.

¿Pero quién le pone un parao a tal desastre o tragedia? Al parecer nadie, pues las voces que se levantan en contra de tales ecocidios, son calladas o maltratadas por los intereses económicos, apoyados por gobiernos que sólo les importa el bienestar particular, mientras tanto el pueblo que sufra las consecuencias, total, qué les importa a ellos los habitantes de los pueblos: nada. Pero no piensan que ese pueblo es el que le hace el trabajo para que exploten los grandes yacimientos minerales que están bajo los bosques devastados o bajo los ríos o mares contaminados.

Hoy, repito, la mata de mango que está viviendo en el pequeño conuco de Juancho Marcano, quien, como pocos, ha dado muestras de querer a los seres vegetales y animales, quiso hablar públicamente, antes de que este mundo se acabe, y después no digan que no se le advirtieron. De paso cuando vengan por mí, me voy a sentir satisfecha de haber dicho una verdad que me picaba en el alma, en pro del medio ambiente y de la armonía entre los seres vivos. He dicho".



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Emigdio Malaver

Margariteño. Economista y Comunicación Social. Ha colaborado con diferentes publicaciones venezolanas.

 emalaverg@gmail.com      @Malavermillo

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