Diluvios se ensañan con el estado Mérida: horribles deslaves y vaguadas en aldeas, caseríos y pueblos…

  1. No hay punto de los 11.300 kilómetros cuadrados del Estado Mérida que no haya padecido las inclemencias de las últimas lluvias, (diluvios podrían llamarse), que se podría decir llevan ya casi dos años sin cesar. Y el gobierno con Jheyson Guzmán a la cabeza, ha estado enfrentando todas estas tragedias de la naturaleza sin descanso, con coraje y pericia. Por todos lados se ven centenares de máquinas dragando quebradas y ríos, pero nunca se pueden dar abasto con tanta inclemencia y reiteración de los desastres.
  2. Muchos lugares se han vuelto irreconocibles producto de las vaguadas que los han estado arrasando. En sectores residenciales por donde pase una quebrada o un río la gente no puede dormir, las noches se hacen tenebrosas y en ocasiones se escuchan gritos de alarma que llenan de pánico a las familias.
  3. Lo que más horroriza es el bramar de los ríos y quebradas, sobre todo en las noches. A veces ha ocurrido que, en medio de estas tensiones, en plenas lluvias, las gentes han salido de sus casas con ancianos, niños y perros a buscar las partes más altas. Yo lo he visto por el sector de La Pedregosa, por ejemplo, donde una noche el río se llevó parte de la vía, entrompó casas y comercios que hoy están inhabilitados.
  4. Las carreteras Trasandina y la Panamericana se encuentran deshechas y fracturadas, con fallas de borde abismales, túneles colapsados, puentes caídos, pavorosos derrumbes obstruyendo toda clase de vías, callejones desbocados en cada montaña, creando a veces la sensación de fin de mundo. El gobierno ha estado al límite de sus inmensos esfuerzos mandando maquinarias a cada punto de esta inmensidad ahogada en aguas. Grupos de voluntarios, milicianos, personal militar acudiendo a lugares que ya habían sido reparados y que por segunda o tercera vez vuelven a ser destrozados por las lluvias.
  5. Anoche, a las dos de la madrugada nos llamó sacudido de pánico, Ángel Mora, quien vive en la aldea La Coromoto, cerca de Canaguá, Municipio Arzobispo Chacón. Otra vez los callejones habían estallado, con su "ruido peregrino", como ellos dicen, pero ahora con mayor furia acercándose con su mar de lajas, torrenteras y barro a varias casas. Algo nunca visto en cien años. Volvió a sepultar por cuarta vez la casa de Neptalí, que fuera la más bella posada (Las Hortensias) de Los Pueblos del Sur, arrasó con una vaquera, corrió hacia cañaverales y trapiches, sembradíos de cambures e hizo que la gente pasara toda la noche pegada a los santos sin saber qué iba a ser de ellos. Así está Mérida, a pesar de los ingentes esfuerzos que hacen el gobierno nacional y regional. Desde aquí aprovechamos y les expresamos nuestra mayor solidaridad en tan terribles circunstancias…


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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