Existe un cuento de Óscar Wilde, en el que aparece Jesús llevando su cruz y la gran multitud del pueblo siguiéndole, mujeres desgarradas de dolor, lamentándose, ancianos y niños pidiendo clemencia, y entre ellos un personaje que también llora con la mirada fija en Jesús, contemplando con serenidad aquel terrible cuadro, cuando entonces alguien se le acerca y le dice: "Hermano, no llores que él volverá, él resucitará de entre los muertos", y aquel sereno espectador le responde: "Lo sé, lloro porque no soy Jesús".
Y nosotros, hoy, todo desearíamos ser Nicolás Maduro. Hoy el verdadero condenado es toda la asquerosa representación de ese abominable cerdo naranja, fofo y arrogante llamado Donald Trump.
Maduro ha resistido, ha luchado, ha expuesto su vida mil veces, no se rindió, no se doblegó, no aceptó las asquerosas propuestas de Trump y Marco Rubio, de que se fuera a Rusia o a Cuba, con varios millones de dólares que ellos mismo le entregarían. Porque eso es lo único que aman los gringos, el abominable capital que también adoran con locura todas las almas diabólicas de la oposición. Porque ellos sí son felices vendiéndose siempre a cualquier postor. Nacieron vendidos, comprados, acobardados, débiles y sonsos, pero… "felices".
Quién podía imaginarse que las acciones criminales contra nuestro país iban a cesar después de aquella paliza que el pueblo le infiriera a la derecha el 13 de abril de 2002, la noche aquella en que Chávez sacó un crucifijo perdonando a los golpistas que le habían SECUESTRADO.
Intuíamos que volverían a hacerlo otra vez.
Y de hecho lo hicieron mil veces más. Si en aquel momento hubiese aparecido en el palacio de Miraflores Pancho Villa habría alertado: "ánimo, cabrones, que más adelante será peor"…
Y fue mucho peor lo que vino con el paro petrolero sin comida, sin medicina ni alimentos en los anaqueles. Y fue mucho peor lo que vino con el asesinato de Chávez. Y fue mucho peor lo que vino con las guarimbas. Y fue mucho peor con el atentado con drones contra el presidente Maduro. Y mucho peor con lo de la Guerra económica, y fue mucho peor con la invasión gringa por Chuao, y mucho peor, peor, peor, hasta lo del 3 de enero a las 2 de la madrugada, y vendrán otras situaciones más escabrosas…
¡ÁNIMO, CABRONES, QUE MÁS ADELANTE SERÁ PEOR!…
Venezuela está hoy, dando los pasos más gloriosos, más heroicos y grandiosos en América Latina, tal cual como los dimos en 1810, siendo en aquel momento, los primeros en levantarnos contra el imperio español en este continente. Los primeros también en derrotarlos totalmente.
Los gringos saben todo lo que se están jugando con nosotros. Si lo que nos viene es duro, a la final para ellos será rotundamente catastrófico…
En mí no existe nada de tristeza, yo lo que estoy es arrecho, tomando una expresión del propio presidente Nicolás Maduro, cuando se enteró de la poderosa traición emprendida por aquel su ex ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, en abril de 2024.
¡NO ESTOY NADA TRISTE, LO QUE ESTOY ES ARRECHO!
Mucho dolor y mucha arrechera, y lo que más deseo en esta hora es mantenernos compactos y decididos a dar la vida, tal cual lo hacen los yemeníes, haciendo la acotación que entre los yemeníes no existen TRAIDORES, y por eso son tan fuertes e invencibles.
Lo que deseo es que se me ordene una posición en el frente de batalla para cumplir con la patria. Que se me dé un fusil. Lo que más deseo es entregar mi vida por la causa más justa que un americano digno está obligado a cumplir en esta hora: LUCHAR CONTRA LOS GRINGOS QUE VIENEN A ROBARSE LO NUESTRO, QUE VIENEN A ESCLAVIZARNOS DE NUEVO, A COLONIZARNOS DE NUEVO,… eso es lo único que pido!!!! Para nada estoy triste, ESTOY ARRECHO!!!! Adelante y ánimo cabrones!!!!!