Desazón electoral

La mención hecha, en el artículo anterior, al asunto electoral de El Hatillo, trajo reacciones: de desacuerdo unas, de incomprensión otras. Por ello haré las necesarias puntualizaciones.

Utilizaré como referencia un documento privado que dirigí, hace tres meses, a algunos camaradas, entre ellos, al que hoy es candidato a alcalde, plateándoles mis preocupaciones sobre el problema político-electoral de este municipio.

Decía allí que, del electorado opositor (que aquí suma el 80%), había que separar, los frenéticamente irreflexivos, de aquellos dispuestos a oír una propuesta razonable que les ayude a salir de la saga de autoridades incompetentes, descompuestas y depredadoras del ambiente, que han venido eligiendo.

A esos electores sensatos les diríamos que voten por el candidato a alcalde que les guste, eso no tiene importancia, cualquiera que sea estará al servicio del capital financiero, pues en eso creen, pero, que le pongan un anillo de control que frene los negocios inmobiliarios escondidos tras el plan de desarrollo urbano que, con la excusa de mejorar el municipio, intentarán aprobar.

Eso se lograría, lo del anillo de control, si, al menos, dos concejales nuestros quedaran electos. Unos concejales que estén resteados con la tradición y el ambiente, y con respaldo para gestionar recursos adicionales del gobierno central para vialidad y servicios. Y que, por las razones anteriores, no se harían de la vista gorda y mucho menos promoverían invasiones.

Como verán, no le daba ninguna importancia a la candidatura de alcalde. Lo central es llamar a votar por los ediles que reúnan las condiciones objetivas y subjetivas necesarias para frenar el verdadero peligro que nos acecha, que no es, como pretenden los desarrollistas, la inseguridad.

En vez de construir esa lista de ciudadanos, de reconocido prestigio y credibilidad (algo más que una boina roja), para ofrecérsela como alternativa a los electores conscientes, se hizo lo acostumbrado: se designó un candidato a alcalde para que cumpla, en estoica soledad, su ritual de sacrificio.



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José Manuel Rodríguez


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