Golpe bajo a la revolución en Margarita

Pocas veces una funcionaria o funcionario asume un cargo con acompañamiento del poder popular. Tomo nota de las primeras líneas de la nota de prensa publicada por “El sol de Margarita” el día 07 de febrero de este año: ““¡Victoria popular!, ¡Victoria popular!” gritaron voceros de los consejos comunales, colectivos y directivos de organizaciones ambientalistas a la entrada de la Dirección regional del Ministerio de Ambiente (Minamb) para celebrar el nombramiento de Yamilex Millán como directora del ente generador de políticas y acciones protectoras del medioambiente”. El voceo de “Victoria popular” expresaba la alegría porque una mujer compenetrada con las luchas populares en defensa del ambiente asumía un cargo desde donde podría continuar esas luchas.

Hasta ese momento la isla de Margarita, a decir verdad, el estado Nueva Esparta todo, había vivido a la deriva en política ambiental. Mientras el Presidente Chávez se presentaba en diversos foros internacionales en defensa de la naturaleza, mientras el máximo líder de nuestro proceso revolucionario pregonaba el apego por la madre tierra, en las oficinas del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente de la isla de Margarita se firmaban permisos y más permisos para que el poder económico destrozara playas, derribara árboles, cercenara cerros, destruyese monumentos naturales, diese al traste con nuestro patrimonio para darle paso a centros comerciales o residenciales. Parecíamos vivir fuera del territorio gobernado por el Presidente Chávez.

Luchas hubo para detener desastres contra la naturaleza, desastres permisados por aquella nefasta gestión en la Dirección regional del Ministerio de Ambiente en Nueva Esparta. Todo cambió con la llegada a ese despacho de Yamilex Millán, una camarada con la bravura de los guaiqueríes en su sangre y en su piel, que precisamente había estado presente, con roles protagónicos, en muchas de esas luchas. El nombramiento de la camarda Yamilex de inmediato, despertó el rechazo en los sectores de poder económico, entre los depredadores de siempre, entre los dueños de las salvajes canteras y areneras, que conocían de las luchas de esta mujer desde el poder popular. Días antes de su nombramiento, Yamilex había estado al frente de varios colectivos que salieron a defender al Cerro Matasiete ante una acción criminal de un poderoso consorcio económico. La acción popular logró detener el crimen, gracias también al apoyo brindado por el hoy gobernador Carlos Mata Figueroa.

El propio gobernador Carlos Mata Figueroa, en un acto público realizado en el Río Caracas, señaló su apoyo a esa mujer luchadora y resumió ese apoyo en una grase: “Con Yamilex me resteo”. Eso era decir “con el pueblo me resteo”.

Una vez en el cargo Yamilex nunca abandonó la calle, siguió en ella para vigilar de manera directa a fin de evitar los estragos contra la naturaleza, pero lo más importantes, se dedicó a promover entre los consejos comunales, en el seno del poder popular, la vigilancia permanente del ambiente. Cualquier movimiento de tierra era de inmediato notificado por el poder popular a la ahora sí revolucionaria y eficiente oficina del Ministerio del Ambiente.

Pero a ese pueblo, a ese poder popular, se le acaba de dar un certero golpe bajo: En Gaceta Oficial se publica la destitución de Yamilex Millán, por decisión del ministro Dante Rivas. El poder popular protesta. El poder económico celebra. ¿A quién beneficia la decisión del ministro?

Nosotros reconocemos en Dante Rivas un joven margariteño organizado, disciplinado en su trabajo, con una gran capacidad para organizar, mejorar el funcionamiento administrativo de las instituciones, lograr recursos y otras habilidades útiles para un proceso revolucionario. Lo hizo en el Saime y luego en el INTT, pero fueron gestiones orientadas hacia el mejoramiento del sistema administrativo, para mejorar los trámites, aligerar el papeleo. Repito, algo muy útil.

Sólo que en caso del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente la situación cambia, pues aquí el terreno es de intereses económicos que se mueven contra el ambiente. Aquí apresurar un permiso de construcción en lugar de ser una mejora del sistema, puede resultar un atentado contra la naturaleza. Por eso, el sector privado, el de los grandes recursos, el sector que se mueve con los grandes proyectos para hacer dinero, dice que Yamilex Millán “frena el desarrollo”. Precisamente, para Yamilex, casada con la concepción ambientalista del gigante Hugo Chávez, la defensa de la naturaleza está por encima de un centro comercial.

Nosotros queremos pensar que la destitución de Yamilex obedece a una ligereza de Dante Rivas. Queremos asumir que todavía Dante Rivas, muy dedicado al saneamiento administrativo, no termina de entender que el asunto en ambiente va más allá que la rápida tramitación de un permiso. Queremos estar absolutamente convencidos que la decisión de Dante no obedece a la presión del gran capital.

Camaradas, el buen funcionamiento del Saime beneficia a todos por igual. La buena marcha administrativa del INTT es útil a todos por igual. Pero en el mundo del ambiente se hace presente la lucha de clases: o estamos al lado del pueblo o nos colocamos al lado del gran capital. No hay posibilidades de conciliación.

Esperamos que el camarada Dante Rivas reconozca su error.

psalima36@gmail.com


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Pedro Salima


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