Pablo Pérez muere callaooo

Es costumbre que cuando un candidato gana una gobernación o una alcaldía, apenas se posesiona, echa las culpas de los errores, corrupciones, de todo lo que considere mal hecho, al gobernante saliente. Así sean de la misma organización política, se defienden para engañar a la opinión pública.

Un ejemplo de esto lo constituían los partidos del Pacto de Punto Fijo (AD y Copei), que como en el fondo se trataba de caimanes de un mismo pozo, cuando asumía el nuevo gobernante, hacía una pantomima, montaba un show mediático de denuncias, hasta que volvían a cuadrar las triquiñuelas de espaldas al pueblo y todo continuaba bajo el manto de la corruptela.

Porque en acusaciones, que en ocasiones incluían a la Fiscalía del Ministerio Público, transcurren tres meses o más despertando una expectativa en la población que esperanzada en que algún día se haga justicia, comienza a deshojar las margaritas pensando en voz alta: hoy no va preso, mañana sí, hoy no va preso, mañana sí y de esa forma cesan los señalamientos, la gente se olvida, no sucede nada y el polvorín termina atribuyéndose a la manera irresponsable de hacer política, en tanto los dirigentes corruptos se salen con la suya.

Pero el gobernador Pablo Pérez ha sido la excepción. En el Palacio de Los Cóndores no paran las protestas. Un día son los jubilados, otro los educadores, otro los transportistas públicos, otro la gente exigiendo la acometida de los servicios públicos, todas cuentas pendientes de la administración anterior, sin embargo, el hombre muere calla´ooo, no habla y uno no puede dejar de preguntarse ¡¿Dios mío qué de cosas pasarían, qué encontrarían en esa Gobernación?! , pero el mandatario prefiere echarle tierra al asunto antes que aludir a la gestión de su padre político, el ex alcalde marabino que, cuando le descubrieron la corrupción, puso pies en polvorosa.

Uno ve la situación en el Ejecutivo regional y siente como cuando le ve llenar una vejiga a un muchacho bellaco, que la infla, la infla y uno se tapa los oídos, cierra los ojos, encoje los hombros, se crispa ¡Va a explotaaarrr..!, pero no estalla y entonces queda esa sensación de cansancio y el sobresalto por el esfuerzo hecho al querer amortiguar el estruendo.

Los jubilados no hace mucho tiempo denunciaron una nómina abultada, según la cual, más de 150 mil personas cobran por el Ejecutivo regional. Un incremento de 42.905 empleos en menos de un año. Sólo el renglón de los guardianes (activistas de Un Nuevo Tiempo) pasó de 8.956 a 12 mil. Un gran exabrupto. Se quejan por la falta de recursos y no dejan de contratar gente para campañas electorales.

Sin embargo, no ocurrió nada y así los viejitos reinciden en sus acciones frente al Palacio de Los Cóndores. Lo más criticable es el silencio del gobernador Pérez. Si quiere callar, hágalo, pero asuma las deudas, compromisos y las irregularidades que pudo encontrar a su llegada a la Gobernación.

Pero es injusto asumir el barranco -como dicen los chamos- a costillas de la gente humilde, que trabaja una vida entera y después no hay dinero para terminar de pasar su vejez dignamente y menos por ese empecinamiento del mandatario regional de querer ocultar la situación de la administración anterior, de la que nadie podría dudar que fue saqueada y de quedar en cuatro bancos, a juzgar por las andanzas del inquilino de Perú.

No soy experto en leyes, pero eso podría constituir delito. De ocultarse hechos hamponiles en detrimento de terceras personas debe ameritar un castigo ejemplar, más cuando los perjudicados son personas de la tercera edad que en muchas oportunidades no alcanzan ni a cobrar las deudas, porque sencillamente dejan de existir en el intento.

Y lo peor es que no se puede culpar a Pablo Pérez. Sería muy estúpido pensar que el mandatario regional se dirija por su propia cuenta a la Fiscalía del Ministerio Público, solicite que abran una investigación en la Gobernación y pida cárcel para los culpables.

Creo que esa situación se da por esas cosas que suceden en el Gobierno nacional y que uno no entiende, al ver que estamos en presencia de un hecho delicado, que puede ser delito y sólo tenemos como respuesta al presidente Hugo Chávez haciendo llamados en sus programas dominicales para que se haga justicia, mientras sigue, por todos lados, campeando la impunidad en detrimento del proceso revolucionario.

*Periodista

albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán*


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