El asedio de la policía contra los transportistas en Maracaibo

¿No hay gobierno para la Policía Nacional en Zulia, más específicamente en Maracaibo? Me hago esta pregunta porque pese a las decisiones tomadas por el Ministerio Público para acabar con los puntos de controles que los uniformados montan en cualquier parte de las vías del país, en Maracaibo hacen caso omiso a esa medida.

Es asombroso en este municipio el asedio policial en contra de los choferes del transporte público, así como de alimentos, materiales de construcción y de cualquier tipo, acciones que ejecutan por encima de las disposiciones prohibitivas que les impuso un órgano superior como lo es para ellos la vindicta pública.

Algunos funcionarios en motos se hicieron dueños de la carretera que conduce del kilómetro 4 a Mercamara. Allí colocan un punto de control a la altura de Nasa, un poco antes de llegar al mercado de mayoristas.

En la Circunvalación Dos mantienen fijas las alcabalas en las inmediaciones del Hotel Maruma y debajo del Puente de Sabaneta. Y el que quiera pruebas al respecto, simplemente transite las vías mencionadas y lo corrobora personalmente.

Al frente del depósito de licores Los Compadritos casi al pie del distribuidor de Pomona en la Autopista Uno, los uniformados de la Policía Nacional colocan otro punto de control todos los días. Y quizás cuantos más montan en otros sectores de Maracaibo.

Hago esta denuncia porque este tipo de situaciones le ocasionan a la revolución tanto o más daño de los que pueden provocarles Voluntad Popular, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y el ala de Acción Democrática de Henry Ramos Allup, entre otras organizaciones violentas que le prendieron fuego a Venezuela por los cuatro costados en la época de las guarimbas.

No pretendo que los transportistas ni alguien que conduzca un vehículo con las características que sea, se coloquen al margen de las leyes, pero tampoco podemos obviar que somos un país en crisis, destruido, en el que se hace un gran esfuerzo para reconstruirlo.

Por ende, pienso que no se debe agredir al venezolano que le corre por las venas la patria, ese que tiene el coraje y la valentía de quedarse en Venezuela batallando en un esfuerzo encomiable por reflotarla.

Tenemos que tomar en cuenta, además, que altos funcionarios del Gobierno bolivariano, comenzando por el presidente Nicolás Maduro, exhortan a los venezolanos a que no emigren, a que se queden, para seguir luchando por nuestra Patria. De hecho, se quiere traer a los que se encuentran en el exterior.

Lamentablemente, de manera paralela a esos llamados de Maduro, un grupito de policías mantiene en jaque a los transportistas, planteando de esa forma una evidente contradicción que deja muy mal parada a la revolución.

Tengamos conciencia de que, ante la invitación del Presidente, hay muchos venezolanos que prácticamente con las uñas, repararon sus vehículos que quedaron en cuatro bancos por falta de combustible y de cauchos, por averías en el motor, en la caja automática o sincrónica, con el objetivo de lanzarse a las calles a trabajar para poder llevarle el sustento a sus esposas, a sus hijos e hijas, a sus padres.

Siendo así, no se debe permitir entonces, que un grupito de uniformados inconscientes los detenga, los hostigue, cuando a estas alturas de la crisis, no cualquiera, por ejemplo, puede comprar un juego de cauchos nuevos.

Hablo de cauchos, porque me entero de que cuatro 13 rondan entre los 180 y los 200 dólares, pero bien sabemos que los policías en esos puntos de control apelan a cualquier motivo, para amedrentar y amenazar a los choferes con llevarles el vehículo detenido.

Una amenaza temible para un padre de familia, debido que a ello se suma la multa y lo más duro: el pago de la grúa y los días en el estacionamiento, donde todos sabemos que hay otras mafias denunciadas infinidades de veces, pero que parecen intocables.

Y no estoy tomando en cuenta los días que ese padre de familia queda sin trabajo, mientras tiene que sacar dinero, para pagarle a un abogado que procese la liberación de su vehículo en la fiscalía del Ministerio Público.

Ahora, aparte de estas acciones, también debemos analizar que toda esa situación en el fondo representa una burla de los uniformados a las medidas tomadas por el Ministerio Público.

Esos policías desobedeciendo las disposiciones de un órgano superior, ponen en entredicho las decisiones gubernamentales, haciendo perder la credibilidad de los altos funcionarios que se encadenan mediáticamente para dar las noticias con toda la rigurosidad y pomposidad del caso.

Maracaibo parece un pueblo sin ley. Aquí hay policías que no acatan esas medidas sobre las alcabalas. Y no solo entorpecen el trabajo de los transportistas, sino de todo aquel que haya logrado recuperar su carro viejo, para poder trasladarse a su trabajo o colocarlo al servicio del pueblo.

De cualquier manera, el Gobierno bolivariano debe buscar la manera de que ese grupito de funcionarios que le hacen un grave daño tanto a la institución que representan como al pueblo en general, acaten las leyes que se imparten en beneficio de los más vulnerables.

Creo que los choferes de tráfico y los camioneros que trabajan honradamente, es decir, los que llevan los materiales de construcción como arena, piedra; los que nos traen las papas, el queso, los huevos, la yuca, merecen que los dejen laborar.

No hagamos en contra de esos transportistas el bloqueo que tanto criticamos y que le hizo el expresidente de los EEUU, Donald Trump, y sus aliados a Venezuela, persiguiendo en el mar los barcos que las naciones amigas nos enviaban cargados de gasolina, alimentos y medicinas.



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Alberto Morán


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