Con mis hijos no te metas

Lo que pareciera una simple consigna para calentar calle y confundir a la gente, no es tan simple, como pudiéramos asumirlo, pues se trata de la síntesis medular del programa contra revolucionario que tiene la oposición fascista como punta de lanza defenestrar el proceso bolivariano en marcha, si le permitimos a través de la manipulación y el exceso de guerra mediática torpedear la posibilidad de construir las fundaciones para el gran edificio de la Revolución Bolivariana, que no es otra cosa que una nueva Ley de Educación que nos permita borrar de nuestro sistema educativo esas rémoras del sistema capitalista y en consecuencia desmantelar los imanes con los cuales a través de la historia, nos vaciaron el disco duro y nos dejaron sin memoria histórica, maniobra que le ha permitido al imperialismo mantenernos bajo su dominio, a través de la maraña de los medios de difusión, tanto impresos como del espectro radioeléctrico. En otras palabras a través de la industria de la cultura, mediante la cual nos bombardean, con los laboratorios de Holliwood, con  su cine basura, donde solo nos transmiten, racismo, intolerancia, individualismo, codicia  y violencia, de esta última nos ofrecen desde como atracar con éxito un banco, hasta el código, de que no puede haber diálogo ni medias tintas, sino que solo tiene derecho a la vida el más fuerte, el más hábil, el más pillo. La riqueza no importa como la hayas obtenido, porque lo importante es tener, no ser. La “Libertad” solo se conquista a través de la violencia, porque el planteamiento es; cero tolerancia, la meta tiene que ser vencer y para vencer hay que exterminar al adversario, es decir potenciar la sociedad darwiniana.

Pero paralelo al séptimo arte tenemos también la TV, cuyos principales programas son enlatados del mismo origen que las películas y con el mismo tenor. Claro aquí hay otras modalidades, para descalificar, ultrajar la autoestima, desideologizar y consecuentemente hacer que nos sintamos avergonzados de nuestras raíces y para ello recurren desde el mensaje subliminal indirecto hasta el explícito. Para quienes no manejan los términos de la comunicología, aclaramos que mensaje subliminal es la percepción, captación de un estímulo que, por diferentes  razones, tales como baja intensidad, falta de atención o breve duración del mismo, no alcanza la representación consciente pero  eso no impide el condicionamiento de la conducta de la persona al margen de su voluntad consciente. Por tanto, la percepción subliminal se refiere a la captación de estímulos presentados por debajo del umbral sensorial mínimo para su reconocimiento consciente, tal y como lo definen los especialistas. Algunas veces la agresividad en la pantalla chica es más abierta y sus actores recurren al subliminal explícito, que se trata de un tipo de estímulo,  cuya característica principal reside en que, más que actuar sobre las emociones del espectador, influye directamente sobre la percepción. Es decir, se trata de imágenes rápidas en las que el receptor no tiene tiempo de procesar la información concientemente,  pero si de manera inconsciente. O lo que es igual, nos ponen a ver y a pensar sobre lo que el manipulador del medio quiere. Esto evidentemente es una violación flagrante de los derechos humanos y sobre todo cuando se trata de niñas, niños y adolescentes. A parte de esas conductas criminales, los señores de la TV comercial, recurren a otras dinámicas, tales como los llamados programas de concurso, donde amén de ridiculizar al participante, burlarse de la minusvalía intelectual y de formación del ciudadano que se presta a estas payasadas, también potencian el individualismo y el darwinismo. Para demostrar que eres bueno tienes que “eliminar” a tu oponente. Tu inteligencia solo puedes demostrarla destruyendo al otro. Para obtener el “premio” y el aplauso del público tienes que eliminar a tu oponente el compartir está prohibido. Eres tu como individuo y vales lo que tienes, lo que obtengas no importa como.

Ahora a la TV venezolana, ha llegado otra basura que antes era privilegio de la producción basura

mayamera, como son los llamados programas de discusión judicial en la pantalla chica:  

Allí te llevan a gente humilde, que generalmente no tiene como pagar los oficios de un abogado y caen en manos de estos mediocres al servicio del proceso de la perversión mediática y mediante el pago de una miseria y la promesa de solventarles su problema, los llevan a exponer en público, lo que es de su absoluta privacidad, tales como la incompatibilidad de caracteres, la pérdida del apetito sexual por alguna de las partes, la infidelidad, la pobreza,  y en los extremos involucran incluso a niñas y niños. Aquí realmente la postura de estos mequetrefes raya en el asco, cuando amén de poner a ventilar en público sus intimidades a gente humilde también se dan el lujo de regañarlos y de pisotearles la autoestima. El objetivo es presentarlos como ignorantes y la blanquita o el blanquito “culta (o), te está enseñando a como conducir tu vida, porque ni para eso sirves.

En otras producciones te consigues a los comunicadores “necrofílicos”, que se deleitan con llevar un resumen de lo más “granado” del mundo criminal, con poses y narraciones teatrales y por supuesto con la respectiva promoción: “No se pierda por nada del mundo el completo reportaje sobre la masacre X”, nuestro reportero desnudará paso a paso todo este acontecimiento.

Para rematar toda esta canallada se hace presente el discurso periodístico en los impresos comprometidos con la oligarquía, que no hace otra cosas que llevar al papel lo que indica la pantalla y a estos se pega la radio, que hace muchos años perdió su valor de medio inmediato para la información, porque el ahorro, la mayor ganancia con  mínima inversión llevó a los propietarios de emisoras a eliminar los servicios de periodistas, para dedicarse en los noticiarios a leer periódico y a pegarse a los canales de TV. En este festín están montados los señores explotadores de la educación privada, la cúpula que ha secuestrado a la iglesia católica y la oligarquía apátrida agrupada en Fedecámaras, Bloque de Prensa, Cámara de Radio y demás parapetos al servicio de la peor causa.

Todo este andamiaje, solo es posible combatirlo con una Ley de Educación, acorde con los avances tecnológicos y con el despertar de los pueblos para bien de la humanidad. Esa nueva Ley de Educación, tiene en primer lugar que salvaguardar y fortalecer al Estado Docente, someter estrictamente a los principios de ese Estado Docente a la educación privada. Esa nueva Ley de Educación tiene que salir de la discusión en los consejos comunales y comunas, que necesariamente deben ser las bases fundamentales de la Nueva Escuela. Esa nueva Ley de Educación debe también contener los antídotos contra el veneno mediático. Porque la educación y la cultura son los sostenes de la ideología y de la voluntad de los pueblos. Por algo el imperio cada vez que invade a una nación lo primero que destruye son las bibliotecas, como lo hicieron en Irak, con la biblioteca de Bagdad, un patrimonio de la humanidad, porque un pueblo con su cultura destruido es fácilmente dominable.

Los escuálidos no son pendejos y mucho menos inocentes cuando buscan reproducir aquí la “operación Peter Pan”, mediante la cual en los inicios de la revolución, la CIA, le arrebató sus hijos a 14 mil familias cubanas, cuyas niñas y niños fueron a parar a Estados Unidos, donde fueron vejados y sometidos a toda clase de maltratos incluyendo abusos sexuales en los albergues a donde fueron enviados y en los hogares sustitutos, donde los gringos los “adoptaron”, para hacerlos sus sirvientes. Lo más triste fue que los padres se desprendieron voluntariamente de ellos, engañados por la mentira de que “El Estado Cubano, les iba a quitar a sus hijos a los cinco años para devolvérselos convertidos en monstruos comunistas a los 18”. Es lo que buscan aquí con esa consigna de: “Con mis hijos no te metas”, porque es la mejor manera de torpedear la Nueva Ley de Educación, que nos garantiza la liberación definitiva, a través de una nueva escuela, libre de las rémoras capitalistas que todavía nos castigan.

Periodista*

CNP 2414

cadiz2021@yahoo.es cd2620@gmail.com 


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Cástor Díaz *

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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