Escuálidos reconocen que no saldrán muy bien

El domingo: a correr que llegó Chávez

Ahora, la oposición controla seis o siete gobernaciones; unas ganadas en la anterior contienda y otras por las deserciones o rompimientos en el frente que lidera el presidente. Pero, esta realidad no ha impedido que el proceso de cambios, de inclusión de numerosos venezolanos al goce de los beneficios derivados del ingreso nacional y la cada vez más numerosa participación de los nacionales en el manejo de sus problemas cotidianos, avance triunfalmente. Lo que no niega que haya muchas dificultades, tropiezos y hasta ineficiencias. En el área económica es manifiesto el esfuerzo y la inversión por crear y hacer crecer empresas y medios productivos que diversifiquen la economía y en el futuro disminuyan sustancialmente el grado de dependencia del mercado exterior y la venta del crudo petrolero. En el sector salud se ha podido llevar asistencia y servicios básicos fundamentales a los barrios y regiones de difícil acceso. Hasta la clase media, en algunos espacios está recibiendo atención médica altamente especializada de manera gratuita.

 Los consejos comunales, formas organizativas que permiten de verdad alcanzar la descentralización, tanto como para empoderar al soberano, es decir, darle poder y recursos para que resuelva sus problemas, como actor y gerente principal, son una realidad que cada día toma mayor prestancia.

 La oposición venezolana, sistemáticamente ha venido acusando al gobierno nacional, de conspirar contra la descentralización, fundamentada ésta en una vieja ley, que concibe aquella como trasladar funciones, poderes y recursos del gobierno central, a los Alcaldes y Gobernadores. Y de paso, acusa al presidente y su equipo de gobierno de centralista y retrógrado, porque según esta apreciación lo que el gobierno ahora hace, es un retroceso con respecto a lo hacían las administraciones anteriores.

 La verdad es otra. La descentralización concebida bajo los anteriores gobiernos, que desembocó en una ley, lo que hizo fue tomar la timorata decisión de transferir a los funcionarios medios y eso, no se tradujo en los resultados esperados y lo que el pueblo venezolana anhela. De lo que se trata en realidad es de aplanar, horizontalizar al Estado, tanto que las comunidades, Consejos Comunales, asuman funciones, planifiquen, presupuesten, manejen los recursos que por medio de la Ley se les asignen, sean protagonistas en la solución de sus problemas y hasta hagan contraloría social. Es eso además una forma de combatir el burocratismo y romper las barreras intermedias.

 O lo que es lo mismo, lo que este proceso venezolana aspira es, mediante la participación popular, implementar una profunda y verdadera descentralización. Y eso, sin lugar a dudas, es lo democrático y no lo que los opositores sueñan que siga sucediendo. Porque no es lo que les conviene para sus aspiraciones personales, grupales y de clase.

 La realidad venezolana es, desde que Chávez llegó a Miraflores, que la oposición tiene un espacio que hasta ahora parece consolidado. Una significativa cifra de votantes, inscritos en el Registro Electoral, está del lado opositor. No obstante, eso sólo le permitió alcanzar victorias en las anteriores elecciones de gobernadores en dos Estados. Y en ambos casos, la derrota oficialista pudo producirse por las divisiones persistentes en los momentos del acto electoral mismo y la forma de escoger las candidaturas. La ausencia de opositores en la Asamblea Nacional vigente, para el momento de su instalación, fue resultado del garrafal error político de aquella de negarse a participar en los comicios correspondientes, alegando subterfugios para ocultar su intención golpista. No obstante, es bueno que el lector fuera de Venezuela sepa, que por las deserciones que han afectado al chavismo, además de algunas gobernaciones y unas cuantas alcaldías, los adversarios del gobierno cuentan con una representación parlamentaria. Quienes han salido de las filas chavistas, sin cuarentena ni pasantía, han pasado de manera directa a formar parte de los cuadros activos de la derecha. Y decir esto no es tremendismo ni exagerado.

 De modo que, es de esperar que la oposición venezolana al gobierno del presidente Chávez, obtenga el triunfo en unas gobernaciones y en un número de alcaldías, pero eso no alterará las cosas de manera significativa. Pues es muy difícil que lleguen a mantener el número de gobernaciones que ahora tienen. 

 Un conocido encuestador, calificado como "antichavista confeso" por el entrevistador de un diario que no oculta su actitud opositora, anuncia  que el gobierno podría perder en cuatro o cinco gobernaciones. Y aquel mismo sentenció que eso no sería cosa digna de celebrarse. Más de ese número, como hemos recordado antes, están hoy en manos de los contrarios al gobierno nacional.

 De manera que, pese a que el presidente anda en la empecinada y gigantesca tarea de recorrer palmo a palmo a Venezuela, atendiendo problemas puntuales y en campaña para conseguir el mayor apoyo popular posible, con una visión estratégica de mayor alcance, haciendo reuniones gigantescas, sin parangón, aún en aquellas entidades que muchos auguran que podría perder, nadie debe extrañarse que se den los resultados que anunció el encuestador mencionado arriba. Y eso es bueno tenerlo en cuenta cuando la oposición salga, como ya lo ha dejado ver, a protestar porque le hicieron fraude

 De lo que no hay duda, es que pese a los traumas producidos durante la escogencia de las candidaturas, lo que se hizo de una manera ejemplarmente democrática y después de ello, estas venideras elecciones demostrarán una vez más la popularidad y arraigo del presidente en el pueblo venezolano.

 La que realmente debe preocupar es el riesgo, sobre el cual hemos llamado anteriormente la atención, que corre el bando del presidente es que estas campañas electorales como contingentes, diluyan el interés y la obligación de hacer del PSUV y las organizaciones aliadas, entes revolucionarios.

 Con partidos revolucionarios, sincronizados en la tarea de transformar a Venezuela y dictando líneas maestras que orienten al gobierno nacional, a todos los representantes en los entes del Estado e insertados, a través de los Consejos Comunales, en el alma, sentir y desear de los venezolanos, no es nada preocupante que la oposición salga victoriosa en cuatro o cinco gobernaciones, en el escenario más pesimista para un revolucionario, de un total de veintidós por las que habremos de votar. Eso no significa que los partidarios del presidente Chávez bajen la guardia en el trabajo electoral. Una de las razones de lo sucedido el 2D del año pasado, cuando el sector oficial perdió por escaso margen el referendo, fue adoptar una actitud triunfalista y no hacer la tarea que ahora meticulosa y persistentemente se está haciendo.

 En esas entidades donde se pueda perder, con un partido como el que hemos delineado, que ya es gigantesco y de masas, actuando éste como le corresponde, puede obligar con el concurso del pueblo todo, a los gobernantes opositores a ofrecer menos resistencias y frustrarles cualquier plan maquiavélico e inconfesable y hasta persuadir alguno de trabajar tranquilamente en beneficio de las mayorías. Lo misma vigilancia y combatividad está obligado a asumir aún donde salgan electos partidarios del presidente.

 En todo caso, ya podemos celebrar que Venezuela toda, su pueblo y su gobierno, darán una demostración más que aquí funciona la democracia plenamente.

damas.eligio@gmail.com



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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