Ambos adecos –defensores del lema- ni lo uno ni lo otro si no todo lo contrario

Conversación telefónica entre dos gobernadores truhanes

Repica el teléfono blanco CANTV en la oficina de la gobernación del Zulia y atiende el ciudadano gobernador Manuel Rosales: -Aló, aló, aló y una voz con acento ñero, olorosa a caña 18 años –balbucea: aló, aló y después pregunta -¿hablo con Manuel? –Sí. Vergación, con él mismo en persona –le dice la voz telefónica interpuesta.

-¡Hola Manuel! Te habla el gran gurú margariteño, Morel Rodríguez, patriarca y amo de lo ajeno.

-Epa Morel, cómo estás tú y tu Isla, compañero, de las dos letras insignes que jamás se irán al cielo por el albañal de los corruptos como estrellas fugaces misteriosas. Así es compañero Manuel -confirmó Morel Rodríguez, atrincherado en su sillón de popelina azul.

-¿En qué te puedo servir? –alcanzó a decir, Manuel Rosales, acaparando una sonrisa berluscónica.

-Te llamaba por lo siguiente chico- soltó Morel Rodríguez, sin aflojar la idea que le bailaba en su cabeza y después de carraspear dos veces seguidas, al fin tomó la iniciativa:

-Oye, Manuel, tengo un dilema y estoy seguro que tú eres el hombre indicado que puede ayudarme a desenredarlo, dada tu vasta experiencia filosófica, que yo sé que ha derribado entuertos y transitas la ruta de los grandes catedráticos de la universidad de la vida y por cierto, bien merecida. Eres si es que se puede decir, un libro abierto para la posteridad –sentenció Morel Rodríguez.

-Gracias y no calles y echa pa´ fuera, que el que calla otorga y el que otorga gana sustanciosa comisión como mínimo en esta difícil profesión de la geopolítica partidista en que tú y yo, somos líderes, empeñados como estamos en sacar a nuestras regiones del atraso y la miseria en que los tiene el Gobierno. –Dígalo allí cantando en guaiquerí, Morel Rodríguez y grábese eso.

-¡Es lo que me gusta de ti Manuel! Que no tienes pelos en la lengua, ni arrugas en la frente, pero vayamos al pozo de tu sabiduría hasta que el cántaro de la lucidez se rompa.

-Lánzame tu pregunta con el rabo de cochino que tienes entre espada y pared de tu sencillez, ya de una vez, Morel Rodríguez, que unas son de cal y otras de piedras y el que coge piedras muere de calambres estomacales.

-Okey, okey, Manuel, allá voy ligerito como la brisa de nuestro matasiete que no empaña ni enturbia los linderos de nuestra geografía insular y como todo en esta vida sube y baja aún sin embragar la velocidad del tiempo –te pregunto:

-¿Porqué lo que no moja empapa? ¡Anjá, vos me agarráis ese trompo en la uña!

-Si la memoria no me engaña y el protocolo de La Real Academia Española en su vigésima primera edición corregida y aumentada no me desmiente, entonces, te tengo a alta velocidad, con cautela, la única respuesta que puedo darte para tu conocimiento y fines, amigo colega gobernador, y es la siguiente:

-Primeramente, para que entendéis tomad papel y lápiz que escriba y borre, es decir, ni presente ni futuro, todo al olvido –aconsejó Manuel Rosales.

-No te preocupes Manuel, que Margarita es mía, ella flota en mi alma como una mariposa especial que me da la infinita bondad de violarla todos los días con o sin atenuante.

-Te entiendo Morel Rodríguez, en la magnitud de tu sencillez pasional –legitimó Manuel Rosales. Además, continuó, usted es una persona razonable dentro del círculo tangencial de la política nacional.

-Si razonable es cogerse lo que a uno no le pertenece, creo que lo soy –fue la respuesta de Morel Rodríguez. Pero te puedo asegurar –siguió hablando Morel Rodríguez, es que no estoy metido en el mierdero que tú te encuentras actualmente, según las malas lenguas de los personeros del gobierno, incluyendo al mismo Chávez, y por lo que se ve las mallas de la red de la justicia anda a tu alrededor, por lo que te recomiendo, mucha precaución y ojo avizor –consideró Morel Rodríguez.

-Ah –coño, no chico, estás orinando fuera del perol. Ellos no tienen nada, sino, ya me hubieran jodido y tú bien sabes que en este país, la mayoría de los políticos tenemos rabo de paja y, acá en el Zulia mandó yo y siempre mandaré –dijo Manuel Rosales.

Sin que ellos se imaginaran que su conversación la estábamos grabando. Hubo una pausa de segundos que nos permitió hacer lo que todo ser humano hace en estos casos, tragar en seco.

Seguidamente, Manuel Rosales le recomienda a Morel Rodríguez, que animal que no conozca que no le hurgue la paciencia, porque bien bueno es cilantro, pero no tanto y, además muchas manos tiñen el caldo de rojo.

-Te entendí y no te entendí –le repone Morel Rodríguez a Manuel Rosales.

-Cómo qué no me entendiste –le refuta Manuel Rosales a Morel Rodríguez y continúa: -Acaso tú no sabes lo que le hacían los colonizadores a nuestros animales ancestrales.

-Claro que sé –respondió Morel Rodríguez.

-¿y entonces?

-Es lo mismo que yo hago acá en la Isla, en vez de cambiar espejitos por oro, cambio bolsas de comida por votos. Y tú allá Manuel en el Zulia no cambias becas por votos, dijo Morel Rodríguez.

-Ambos sabemos. No se distingue bien en la grabación quien de los dos, lo dijo:

-El que escama tiene es porque vive en el agua. O aquella máxima de la Biblia Bizantina: Langostinos que se duermen se lo comen los turistas. Y más en tu Isla, ahora sí fue Manuel Rosales el que habló.

-¿Entendiste Morel Rodríguez? –más claro no canta un pataruco. Y hablando de gallos, ¿cómo están las pintas para este año? Yo te aconsejo que cruces gallos con gavilanes españoles, tú que te la pasas viajando a la madre patria de mis dolores –propuso Manuel Rosales.

-Conforme yo viajo a España, tú lo haces a Miami y en cada viaje te llevas un granito de arena del Zulia para los EE UU –afirmó Morel Rodríguez.

-Esa vaina es verdad. Bien sabes tú, que nuestro máximo líder de la democracia representativa punto fijista de Venezuela nos enseñó a trabajar afanosamente para el futuro, acaso no sabes como vive él en New York –acotó Manuel Rosales.

-Debes de saber que por la verdad murió Jesús en la cruz y de allí en adelante todos cargamos una cruz en nuestras vidas -¿no es verdad, Morel Rodríguez?

-Lo que pasa es que nos hacemos los locos como el que tiene y no tiene, lo cual es principio fundamental, sí y solamente sí, para que la historia nos absuelva como los dos grandes majaderos de la quijotesca venezolana, de este nuestro país, que le hemos hecho la vida imposible al presidente Chávez –aseveró Morel Rodríguez.

-Epa compae Manuel, hemos hablado que jode y no me has resuelto mi dilema todavía, ¿cómo que la antítesis se te diluyó en la retórica Freudiana? –concluyó Morel Rodríguez.

-Pláceme decirte, amigo Morel Rodríguez, que eso que me preguntáis es falso de toda falsedad y veáis este contraejemplo. –Sí tú bañas en aceite todo tu cuerpo y después lo bañas con agua, el agua pasa y no te moja, ni te empapa. Conclusión: ni te mojas ni te empapas y como puedes deducir, más vale pájaros volando que un pájaro en jaula –finalizó Manuel Rosales y también la amena conversación de esos dos conciudadanos.

estebanrr2008@hotmail.com












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Esteban Rojas


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