Un machista llamado Rayma Suprani

Algo peor que un hombre reaccionario, es una mujer reaccionaria. Porque a la mujer nunca se le ubica, por ejemplo, chupándole la nariz a un muerto y no escupiendo.

¿Acaso no hay razón en una madre de barrio que insiste ante el juez de que su hijo es un santo, cuando resulta que ha matado, violado, robado y “todoavaineado”?...

Y es que la categoría de género viene dada, fundamentalmente, porque las féminas son super-recontra-ultra más sensibles que los machos, por una razón muy sencilla: Son las que paren. La condición de dar hijos, con toda la carga de ternura que ello conlleva, comporta la capacidad más infinita de comprenderlo y aceptarlo todo; hasta el carácter más criminal de un hijo. “Madre sólo hay una”, reza el más antiguo de los refranes. Pregúntenle, si quieren, a mi “mascota” Alicia Pacheco.

No me venga entonces, la señora Rayma Suprani, con que ella es una mansa paloma cuyo arte se expresa en la más absoluta virginidad. ¡Nó, Rayma!... Hay en tí una profunda identidad con tus jefes de El Universal; aunque jamás el señor Andrés Mata Osorio (hijo de Andrés Mata Heuer; a su vez hijo de Andrés Mata el poeta) vaya hasta ti a susurrarte: “Píntame a Chávez con la berruga azul”. Ya lo dice la canción de Franco De Vita: “No hace falta decirlo; con tus ojos me basta”.

Voy a aclararte, Rayma, tres cosítas: Primera: El poder no está en Miraflores. Tamaña manipulación no se concibe. Voy a decirte dónde está el poder en Venezuela: En Venancham; en Fedecámaras (sin incluir a los amos del Valle); en el Bloque de Prensa; en la Asociación Bancaria Nacional; en la Bolsa de Valores de Caracas; en Globovisión (¿?); en la Nunciatura Apostólica; en la Unión Israelita; y en la Embajada estadounidense. Tanto poder tienen, Rayma, que tumbaron a un presidente sin disparar un tiro; caso inédito en el mundo.

Así que de nada le sirvió a Chávez ese Palacio (de Miraflores), ni esos ministerios, ni aquellos poderes (“ique” concentrados); ni nada. Se puso de acuerdo el poder (el real), y lo tumbó. Sólo que hay un pueblo (y no es pája, Rayma), que se siente un poquíto más arrecho que antes. (Recuerda la minuta del realista Monteverde a su rey Felipe II: “Habíanse visto jamás en mis ojos tamaños guerreros dispuestos a jugárselo todo por una causa”).

Segunda, el Comunismo no es nada malo. El comunismo, Rayma, jamás se ha dado; y ello por una sencilla razón: El Comunismo, teoría unigénita de Carlos Marx, supone la supresión total del Estado y de toda forma de dominación (Religión, Ejército, Partido, Doctrina, Plusvalía, etc.). En Cuba, al igual que en Corea del Norte, Vietnam y Bielorrusia; pero también en Dinamarca, Francia, Portugal, Suecia, etc., hay experimentos de Socialismo, que es distinto. Unos con mayor pertinencia histórica y complejidad que otros, pero experimentos al fin.

En el caso de Cuba, Rayma, y hé aquí mi aclaratoria tercera, caben todos los perdones del mundo, porque se atrevió a retar al imperio más malo del mundo (¡y váya qué malo!...,), a tan sólo 90 millas de sus fauces. Cuba sin nada (material), bloqueada (de verdad), asediada (sin piedad), y millón de veces vilipendiada, es, hoy por hoy, la sociedad más sana del mundo occidental; vále decir, con los menores índices de delincuencia, drogadicción, indigencia, prostitución, endemias y contaminación ambiental. ¿Lo sabías, Raymíta mía?...). Averigua, Rayma, por ponerte un solo ejemplo descabellado, ¿en cuál país del planeta Tierra están mejor cuidados los ecosistemas marinos?, y me avisas.

Son posiciones, Rayma, las tuyas, demasiado reaccionarias. Es como si mañana a ti se te descarriara un hijo, ni que Dios lo quiera, y tu respuesta fuese: “ ¡Mátenlo!”...; porque esa fue la arenga que te enseñó Alfredo Peña contra los “malandros”. Pues, resulta que tu hijo, ni sería “malandro” (sólo un “descarriado”), ni la solución sería “matarlo”; como lo demostró Albert Camus cuando a principios del siglo 20 fue llamado en París a debatir sobre la pena de muerte. Camus, en un discurso ante la Asamblea Nacional Francesa, y que tan sólo duró, increíblemente, 10 segundos, dijo lo siguiente: “Todo hombre frente a un tribunal, es culpable; todo hombre frente a un paredón de fusilamiento, es inocente”.

Para que veas al mundo tan en blanco y negro, Rayma, debe haber tras de tí un profundo “interés”. Sólo así se entiende. Déjame preguntarte: Si a tí de Cuba sólo te gusta “el mojíto”, ¿qué te gusta del señor Andrés Mata Osorio?... Respóndeme, plís… Te lo ruego.

jeramedi@yahoo.es



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Jesús Meza Díaz


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