A González Plessmann

Cuerda floja muere ahorcado

Los asesinatos políticos de la CIA y la derecha tienen dos modalidades:

a) Los que liquidan a personas anónimas (dirigentes agrarios o sindicales de base, testigos molestos, etc.), comúnmente atribuidos al hampa y carentes de ruido mediático.

b) Los que liquidan a figuras notables (como Danilo Anderson) que van acompañados, antes o después, por una campaña de desprestigio, un asesinato moral que justifica o arroja dudas sobre los motivos del crimen.

Eva Golinger está siendo sometida a un bombardeo difamatorio que podría estar destinado a preparar a la opinión pública para su eventual asesinato. Esto se debe al éxito creciente de sus libros, que hoy hasta la oposición lee para convencerse y escandalizarse de su propia ignorancia, o porque la mafia de Bush está preparando una ofensiva antibolivariana y llegado el momento no quiere “revelaciones” que aclaren a la opinión pública las provocaciones fronterizas de los paracos de Colombia y su Presidente.

La fuerza de Eva Golinger en la opinión pública nacional e internacional reside justamente en que no emite opiniones: presenta documentos desclasificados por el Gobierno de los Estados Unidos gracias a la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act – FOIA).

A pesar de tanta evidencia, durante dos años los medios privados se hicieron los locos con las denuncias de Golinger sobre la injerencia de los servicios secretos norteamericanos en la política interna de Venezuela, y sobre su financiamiento de la oposición y la “sociedad civil” (claro: esos mismos medios están financiados por la misma fuente). Ese silencio terminó y dio paso a una feroz campaña de difamación, a partir de las recientes revelaciones de Eva sobre el efímero movimiento estudiantil burgués y sobre algunos periodistas becados por la administración Bush.

DE CADA HUECO…

Eva Golinger fue enfática al explicar que no todos los “invitados” por Washington eran agentes enemigos, pero recomendó no perderlos de vista… Bastó y sobró para ver escandalizarse a las buenas almas, comenzando por Leopoldo Castillo a quien Eva Golinger debe recordarle las monjas norteamericanas violadas y asesinadas por su amigo D’Aubuisson en El Salvador, cuando el Matacuras cumplía misión antipueblo en esas tierras.

…SALE UN RATÓN

De todos los que intentan asesinar políticamente a Eva Golinger, llama la atención el más insignificante: Antonio González Plessmann, sociólogo que trabaja en “derechos humanos” junto al escuálido Marino Alvarado y quien viajó a los EEUU pagado por el gobierno gringo, sin que eso cambiara su manera de pensar, según dice. Veamos esa manera de pensar: declara no estar de acuerdo con Eva Golinger por:

1) Su “modo autoritario en sus opiniones y denuncias”. ¿Qué tiene Eva de autoritaria? ¿Decir que nos defendamos contra los torturadores de Abú Ghraib? ¿Decir que debemos estar mosca con los tipos como tú? Lo único autoritario que tiene Eva es su autoridad como investigadora. Y, por supuesto, su belleza.

2) González Plessmann no está de acuerdo con Eva “y, mucho menos (con) lo que estoy descubriendo como su ligereza en la investigación”… ¿Cuál ligereza? ¿La de tu compinche escuálido Marino Alvarado en sus declaraciones a la prensa? Eva Golinger presenta pruebas de todas y cada una de sus denuncias.

3) González Plessmann también da lecciones gratis de teoría revolucionaria: “El trabajo de construcción de una democracia radical debe tener modos radicalmente democráticos, porque en un proceso de transformación, los medios prefiguran los fines.” ¿Cuáles medios, papaíto? ¿Los medios de comunicación? ¿Cuál democracia radical, la de PROVEA y la Corte Interamericana de Desechos Humanos? ¿Cuáles fines? Eva Golinger señala con el dedo un continente de torturados y tú le dices que se tiene que arreglar las uñas.

4) González Plessmann rechaza el seguimiento propuesto por Golinger de los becados por el gobierno americano: “Imaginemos por ejemplo –dice- que el actor Sean Penn o Danny Glover o la propia Golinger (…) comiencen a ser " monitoreados" en EEUU. Sin duda tendrían nuestra solidaridad frente al macarthismo que ello entraña.” Oh tú, defensor de los derechos humanos ¿Eres o te haces? ¿Nunca escuchaste hablar de la Ley Patriota ? Los tres, Penn, Glover y Golinger son efectiva y permanentemente monitoreados en los Estados Unidos y en el mundo entero.

5) “Todas las comparaciones son odiosas” dicen los franceses. Pero González Plessmann es el más odioso y cínico de todos los comparadores. Según él lo que “sufren” quienes Eva Golinger señala (con pruebas en la mano) por haber aceptado invitación y dinero de una potencia extranjera que conspira contra la democracia venezolana, también “lo han sufrido los ministros que sin tener cuadros de Reverón o teniendo un hijo fallecido, han sido acusados de propietarios o de abuso de poder al colocar a su hijo en un cargo público. Eva Golinger se emparenta, en sus modos, a las periodistas irresponsables que fabricaron esas " denuncias".

¿Afirmas que Eva Golinger es igual a la infame y obscena calumniadora Ibéyise Pacheco, o la falsaria Alicia La Rota ? Rodríguez Plessmann, estás mareado por el olor de tu propia descomposición: hay que ser un verdadero canalla, aunque sea un canalla suavecito como tú, para creer que puedes decir impunemente semejante barbaridad.

Pero aún falta lo mejor (o lo peor): por tu contribución al intento de asesinato político de Eva Golinger, que prepara el terreno para su asesinato físico, temes que te puedan señalar como “cómplice del imperialismo". Esa, dices, “es una frase demasiadas veces pronunciada por los cómplices del Imperio (en todas sus formas), de nuevas formas de dominación, de elitismos y vanguardismos ajenos a la democracia participativa”.

Olvídalo, Rodríguez Plessmann, cómplices del imperialismo son Blair, Aznar o Uribe. Tú apenas eres lo que eres: un torpe que acaba de perder su máscara chavista, uniéndose a la jauría contra Eva Golinger y, para colmo, dejando ver su despecho y resentimiento contra los “elitismos y vanguardismos”. La élite y la vanguardia de esta revolución son los hombres y mujeres del pueblo con el Comandante en Jefe. Y su democracia participativa excluye a quienes, por maldad o estupidez, trabajan para el enemigo, preparando el asesinato de los nuestros.

Un consejo: reza, pídele a tu Dios, a todos los dioses y diosas que se te ocurran, que nada le pase a Eva Golinger. Porque si algo ocurre, la Ley o en su defecto el Pueblo Bolivariano, te pedirán cuentas.

Estimables compatriotas y camaradas han estado invitados en Estados Unidos, sin que nadie se lo reproche. Pon Globovision, Antonio, para que veas lo que hacen contra Eva Golinger y lo quye, efectivamente, se te reprocha. No sea que la vida te agarre un día por sorpresa…

Antonio González Plessmann. Pueblo, reconócelo.



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Eduardo Rothe


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