Quitate tú pa´poneme yo o conspiro de frente

Fausto Masó, en un encartado de El Tiempo dice, “un sistema político perdura muchos años cuando unas élites reemplazan a otras sin mayores contratiempos” y agrega que, por esa vía “las presiones sociales encuentran salidas”. Para él, lo contrario “revienta el sistema o se torna una satrapìa y la conspiración ocupa el lugar de la lucha abierta por el poder”.

Pareciera que hablara de otros paìses y no de Venezuela, como pretende. Y eso a uno no le extraña, porque no es fácil conocer a un pueblo, cuando no se tiene los pies hundidos en su tierra y menos si la opinión la afectan intereses crematísticos.

Durante cuarenta años o más, aquí las élites se intercambiaron el Poder Ejecutivo, y lo hicieron bajo contratiempos permanentes; claro, ellas contra el pueblo explotado y excluido. El sistema no reventó antes, porque desde los primeros años, después de caído Pérez Jiménez, aplicaron brutal represión y persecución a toda forma de pensar distinto.

Los alzamientos de Carúpano y Puerto Cabello, el movimiento guerrillero, las barbaries contra la oposición como Cantaura, Yumare, allanamientos a universidades, asesinatos, tortura, desapariciones, presos políticos por toneladas y pare de contar, se dieron mientras las élites se reemplazaban unas a otras, “sin mayores contratiempos”.

Masó quiere, como gente de los viejos partidos, grupos económicos y centros externos de poder, que nada hagamos por cambiar al país. Sólo les gusta que cada cinco años “te quites tú, para ponerme yo”, intercambio entre las clases dominantes. Y esto pasa porque cada quien haga lo peor posible, robando hasta reventar, para asegurar esa alternancia; que se actúe a lo Gato Pardo, para que nada cambie. Masó quiere emular a Lampedusa.

Segú Masó, sería un transcurrir ideal, para “que las presiones sociales encuentren salidas”.

Uno cree, con asombro, que al “exitoso y aprovechado” columnista, se le olvidó el caracaso. Las élites inteligentes, mediante “el mecanismo reglamentado” o Pacto de Punto Fijo, que añora, no mucho antes habían entregado el poder a CAP y, por las políticas neoliberales, antinacionales y hambreadoras de éste, el sistema les reventó en la cara.

Mientras aún las élites en otros países ponderan, lo que también está establecido en la Carta Interamericana, la vía electoral para escoger gobernantes, para Masó, en sintonía con la ultraderecha nacional, perdió “valor como instrumento de solución de conflictos”; y agrega la cantinela de moda, esa misma que usan los marchistas, que aquí apareció de pronto “un enfrentamiento clasista” y en tales condiciones nadie acepta perder las elecciones. Es decir, para Masó y las élites que defiende ya no sirve votar porque no ven la forma de ganar. Entonces, “conspiremos de frente.”

Pero como auguras Masó, no habrá una satrapía, ni Chávez introdujo un conflicto clasista. Este forma parte de la historia nacional, sólo que ahora tiene un rasgo diferente.

Masó, como la Rice, presumiendo pintar un cuadro o componer una sinfonía novedosa y excepcionalmente original, quiere que Chávez, pese al respaldo de las mayorías, sucumba ante las élites para que éstas se calmen.

Analista, diga usted que todo sabe, ¿quién contendría la rabia, frustración y el ansia de justicia popular? Al responderse no se salga del enfoque o mejor no le meta al guabineo.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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