Supuesta crónica de las candelitas por apagar



Supuesta crónica de las candelitas por apagar

Por: Waldo Munizaga.

waldo.munizaga@corpomaracaibo.net

Precisamente ahora cuando sólo faltan unos pocos días para recobrar la dignidad y la soberanía de nuestro espacio radio-eléctrico (cuando oportuna y legalmente culmine la concesión de uno de los principales medios enemigos de la autodeterminación de nuestro pueblo), una vez más vuelven los mismos de siempre, regresan como en todas las ocasiones perfectamente armados con los mismos peligrosos aires y presagios inescrupulosamente apocalípticos del pasado. RCTV, Globovisión y el Imperialismo Internacional pretenden reeditar con éxito los mismos aciagos acontecimientos del Paro Petrolero y los del 11 de abril. Han vuelto con las mismas misteriosas reuniones que bajo las puntillas de sus pies aseguran convencidos que ahora sí lograrán el necesario y romántico anonimato de promover (sin comprometer el pellejo) que los otros pendejos se inmolen por su causa. Están convencidos, ya que el manual lo han revisado varias veces y sin ver, que sus diferentes y aguerridos héroes ahora sí podrán mantener las esféricas de sus relojes a disposición del gran zarpazo.

Los recursos, aseguran los más comprometidos, se encuentran a disposición y a conveniencia de los que vendrán desde el extranjero “a echarnos una mano”. Por algo ya han soltado al que por siempre le ha dado los mejores resultados en la plusvalía de todos los magnicidios. Junto a él, y a los otros, la tarea será la de asesinar la cotidianidad impresa en toda la tarea de vivir en paz y en hermandad. La espectacularidad impúdica de la zozobra se tendrá que sembrar en el impacto de una ficción preñada de sangre y dolor en el testimonio de las cámaras. Desde ya los guiones ordenados aguardan vertiginosamente cabalgando las futuras noticias sobre “¡los chavistas arremeten contra las pacíficas e inofensivas manifestaciones de la gente bonita…!”

Y justo en ese momento, cuando el bigote más reaccionario de la oposición encuentre la popularidad que le permita por fin soñar con ser presidente, lo que ya ha llegado por separado y bajo la consecución de sus intentos fallidos, encontrará su ansiado acoplamiento de edición en el tiempo. Volverá nuevamente la práctica religiosa de las cadenas y el desafiante partir las pantallas (si es que logran asegurarles resultados a los canales que ahora prefieren hacerse los desentendidos). Volverán nuevamente los llamados ha convocar la desobediencia civil y a las Fuerzas Armadas por desconocerse de sí mismas. Pretenderán nuevamente dejar sin utilidad las cocinas de todos aquellos que no podrán aceptar la insistencia de tanta estupidez. Implorarán y se aferrarán al credo y al padre nuestro de todos aquellas encumbradas sotanas que profesando el hambre y el desprendimiento del Jesús crucificado, ni siquiera han entendido el crecimiento de un pueblo en la fé por vivir dignamente. Buscarán rabiosos las fricciones y los roces que con-validen el incendio y la irracionalidad de las bajas pasiones. Tratarán de incomunicarnos con quienes somos y compartimos la familiaridad. La búsqueda del caos y la intervención extranjera les llenará el itinerario de los días. Esperarán que el reprimido y verdadero rostro del nuevo pontífice rejuvenezca el sentido y la utilidad de la santa inquisición en contra “de los regímenes autocráticos y totalitarios de la región”. Mientras que la señorita del pentágono revisará las probabilidades y potencialidades de importar el vecino “Plan Colombia”. Pero todo irá tan bien que nadie se molestará en mover un dedo. Comenzarán ajenos y propios a recordar los antiguos sucesos del pasado. Volverán a sentir la impotencia de ver los desvergonzados rostros que una vez que los llevaron al matadero, y luego sólo se preocuparon por la higiene de sus manos Revivirán el enfado y la estupidez de haber botado lo holgado de sus vidas a razón de perseguir el efímero placer de ser parte de un reality show que pretendía tumbar un gobierno. Y así como todo 11 tiene su 13, y todo Paro Petrolero da paso a la verdadera soberanía de nuestro petróleo, los actuales momentos promediarán la creación de una nueva forma de hacer y sentir la comunicación social, esa que aun cuando respete la rentabilidad de sus inversiones, no sea ajena de encontrar en la mística y la sabiduría, las razones para la formación del nuevo hombre y la nueva mujer del futuro.

Por último, en muy poco tiempo ni siquiera se recordará un canal que hace mucho tiempo dejó de existir para los venezolanos.

waldo.munizaga@corpomaracaibo.net




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