Antonio Ledezma y su carta a Mauricio Macri. Nadie es más bruto que quien no quiere entender

Uno, en veces, humano al fin, también se siente tentado a opinar desde las vísceras, como cuando cierra una discusión incómoda con alguien, que a nuestro parecer se niega por completo a la búsqueda de acuerdos, usando palabras duras y hasta irrespetuosas. Y las veces que hacemos aquello, casi de inmediato, nos arrepentimos, cuando lo inteligente o la razón, con rapidez se sobrepone. Y entonces termina uno avergonzado de haber manejado mal un problema. Pero esto es bueno, revela que uno ha comprendido exactamente y está dispuesto a corregir. Esto es síntoma de un respetable nivel de inteligencia.

Pero ese estado de indisposición anímica, en veces puede llevarnos calificar a alguien de poco inteligente, dado su aparente incompetencia para entender algo simple. Así, es frecuente digamos, por ejemplo, al analizar la carta que Antonio Ledezma ha enviado recientemente al expresidente argentino Mauricio Macri, en la cual aborda la coyuntura venezolana, particularmente lo relativo a las causas de la división de la oposición venezolana y su consecuente debilidad, el carácter del gobierno nacional y la alternativa que plantea para sustituirle, que el tipo "es duro de entender", cuando la realidad es otra; por nada del mundo "quiere entender y que nadie entienda", porque eso sería desnudarse en medio de una multitud.

Pues uno pudiera decir, en base a sus planteamientos, totalmente ajenos a la realidad, donde las consecuencias las asume como causas y su persistencia en promover la injerencia extranjera en Venezuela, que no entiende absolutamente nada y hasta, el extremismo que, eso le sucede por excesivamente limitado mentalmente. Claro, no se trata que uno crea que Ledezma y Leopoldo López, tienen la necesaria formación intelectual para desempeñar los roles que han asumido, pues "el movimiento se demuestra andando" y no hay prueba escrita alguna que sirva para evaluarlos como cultos o bien preparados, mientras sus hechos han demostrado lo contrario. Quizás, esto es bastante probable, gocen de esas facultades que en el lenguaje coloquial se definen con la palabra, viveza, apoyo sustantivo y hasta exceso de liviandad, para estar donde han estado. Pero más nada. Pero no nos cabe duda que realmente nadan duro contra la corriente, no admitiendo sus errores, porque quedarían "desnudos", como antes dije y perdida su poca credibilidad y especialmente apoyo burocrático y dinerario. Aparte, que los dos, tienen cuentas pendientes, muy particulares, con la justicia venezolana y que probablemente, por lo menos en lo inmediato, no sean objetos de esos beneficios propios de los acuerdos de paz y fines de la guerra.

Pero para entender los hechos venezolanos que son tan contundentes, como que sus efectos se perciben por la simple vista y por la piel, no es indispensable leer a nadie sensato y culto que sobre ellos escriba, más cuando quien eso intenta ha estado en el centro de los acontecimientos. El poco talento y formación intelectual de los dos personajes antes nombrados, es más que suficiente para saber lo que en Venezuela ha acontecido, porque la oposición es un esterero y Maduro sigue y seguirá, por lo menos hasta que se le acabe su período, siendo presidente. Pero, como se dice en el lenguaje coloquial, "no hay nadie más bruto que aquel que no quiere entender".

No obstante, todos sus defectos y debilidades, ellos saben exactamente lo que aquí ha pasado, como que esa fragmentación, extrema debilidad opositora y aparente fortaleza de Maduro, no es más que el resultado de los tantos errores que ellos cometieron y se niegan a reconocer, y por esto, por sus intereses, como el temor a terminar siendo execrados como dirigentes y perdiendo el reconocimiento o apoyo internacional del cual han gozado sin justificación alguna, hay que leer lo acontecido y la coyuntura al revés. Como también lo hace una señora que, no teniendo apoyo de nadie, lo atribuye a le represión de la dictadura contra ella y los suyos, mientas habla a diestra y siniestra, en favor de una "liberación previa" para luego llamar a elecciones. Como que venga una guerra o un acto divino que la transforme de huérfana de apoyo popular en una fortaleza, sin que ella nada aporte.

En esa carta, Ledezma, uno no sabe si por elogiar, para alcanzar ser aceptado, dice a Macri algo que es como un lugar común o un simplismo, dándole un valor trascendental por lo que pareciera haber en ello algo muy particular y brillante, y es según él, Macri da un enorme "valor a la unidad en la confrontación contra modelos autoritarios y particularmente que haya denunciado carencia de unidad en la lucha del pueblo venezolano contra la dictadura Chávez-Maduro".

Se refocila Ledezma en la definición que hace Macri del gobierno venezolano, la misma que ellos vienen manejando desde hace 20 años, cuando Chávez les ganaba las elecciones "muerto de la risa", con suma facilidad y a la vista de todos y el reconocimiento de instituciones como el Centro Carter, la que les elaboraron en el Departamento de Estado, en virtud que no podían ganar elecciones y había que tumbar a Chávez. La misma formulación de Elliot Abrams y todos los funcionarios estadounidenses que les han manejado como marionetas, pese el panorama haya variado tanto que, de haber cambiado de actitud, a partir del 2015, cuando ganaron casi fácilmente la AN y optado definitivamente por la opción legal, hoy el panorama pudiera ser distinto.

Y se refocila Ledezma diciendo "soy un fervoroso creyente en la unidad. Unidad en la diversidad ideológica, generacional, política; pero con claridad estratégica sobre la naturaleza del régimen que se enfrenta y con el objetivo único y prioritario de derrocar la tiranía".

Es decir, para Ledezma, como para López, la "claridad estratégica", es seguir creyendo que la única opción es la ilegal, violenta e injerencista, pues solo se trata de "derrocar la tiranía". Que es en fin de cuenta, es lo mismo de la "liberación previa", de la que habla la señora que antes aludimos.

Y como intentando convencer a Macri, que de eso está convencido, pues ya lo dijo y lo hemos citado, vuelve sobre lo mismo, por lo que uno piensa que ellos, la gente de López y Ledezma, son unos incompetentes, y dice "La unidad que requerimos en Venezuela no es la muy común y simple de ‘una candidatura única."

Es decir, no es asunto de elecciones, pese estén dadas todas las condiciones para ello, "porque no hay elecciones en el radar de una tiranía cerrada a esos procesos libres y decidida a mantenerse en el poder".

Para Ledezma, como para los partidarios de la Lucha armada en la década del 60 del siglo pasado "todo resquicio de legalidad está cerrado y siendo así entonces habría que apelar a la fuerza", salvo en aquel caso a la lucha armada urbana y guerrillera, fue asumida y encarada por la dirigencia y militancia de aquellos partidos, no por mercenarios.

Para él, estos intentos de unión a través de la participación electoral, son una pérdida de tiempo. Y como para que no quede duda agrega, esa unidad debe ser para, la "liberación previa" y entonces, "Por lo tanto se trata de una unidad estratégica, cuyo núcleo direccional ha de estar claro en el objetivo y la naturaleza del régimen, porque de allí deriva la naturaleza de los medios de lucha."

Más claro no canta un gallo, hay que asumir a como dé lugar, porque él lo demanda, que aquí hay una dictadura y, lo que es más, se pierde el tiempo participando en elecciones, frente a la cual hay que desarrollar específicos "medios de lucha". Y ya él dejó establecido que no es por la vía electoral y candidatura única.

Ledezma, como ya dijimos, "confunde" o intenta confundir, su particular situación, que no es la de un perseguido político, estrictamente hablando, sino de alguien que está afuera por otros motivos como López, y por tanto sujeto a detención y quizás pudiera – ojalá así fuese – quedar en libertad cuando llegue el momento apropiado, sin dejar de quedar estigmatizado por los cargos que hay contra ellos, con la inherente al pueblo todo; este que sufre por los bajos salarios y tantas carencias que a ellos les son ajenas. Y su supuesta o convencional "confusión" le incita a envolver a los venezolanos que adentro estamos en una guerra, de la que él se enteraría por las redes.

Pero Ledezma, al intentar explicarle a Macrí las razones de la división de la oposición que, unida hoy fuera una fuerza muy respetable y con muchas posibilidades de ganar las elecciones como lo hizo en el 2015, revierte la realidad y asume las consecuencias como causas y de paso, le atribuye a Maduro unos dotes geniales de político y hasta divisor, como quien multiplica los panes.

Según le explica a Macro, la MUD o lo que ahora llaman el G4, no se fragmentó y volvió un archipiélago por el cúmulo de errores de su dirigencia, sino por haber "sido infiltrados". Y agrega esos, que muchos antes de ellos se volvieron "espías que cumplían directivos de partidos llamados de oposición que asistían a encuentros con el presidente interino Juan Guaidó, en los que se debatía la estrategia a seguir, y luego aparecieron recibiendo los símbolos de los partidos que fueron desbancados".

Toda una historieta contada a conveniencia para justificar los errores y seguir apegados a la idea que no hay salida sino la suya, la que le conviene y quiere, mediante la invasión y la guerra. Y en ese objetivo, dice Ledezma a Macri, eso que él llama la verdadera unidad, que no es la electoral ni la candidatura única, "la comunicación, la coordinación y la compenetración con nuestros aliados y apoyos externos, cruciales a nuestra lucha, es fundamental."

Es decir, Ledezma insiste en la injerencia y, de manera específica, espera que después de las elecciones del 14 de noviembre, mañana domingo, que son legislativas, ya Macri esté listo, pues lo da de ganador, para ayudarle a continuar en el intento de "tumbar la dictadura".

No es que Ledezma nada entienda, aunque uno lo sabe poco instruido, sino que, en este caso, como el de otros, pocos afortunadamente, no quieren mirar la vida, coyuntura política, tal como es, sino como ellos quieren y les conviene.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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