A Almagro, López y Guaidò, pareciera que les llega su cuarto de hora o el momento de amargarse

El presidente de México, Manuel López Obrador, planteó recientemente, quizás hasta motivado por las inconsecuencias o vagabunderías de Almagro, "Sostengo que ya es momento de una nueva convivencia entre todos los países de América, porque el modelo impuesto hace más de dos siglos está agotado, no tiene futuro ni salida, ya no beneficia a nadie. Hay que hacer a un lado la disyuntiva de integrarnos a Estados Unidos o de oponernos en forma defensiva" y agregó, "No somos un protectorado, una colonia o su patio trasero".

La CELAC que tuvo originalmente ese motivo y fin no alcanzó sus propósitos por los cambios que al poco tiempo se produjeron en el paisaje político continental y hasta los mismos países de gobiernos progresistas, como el de Pepe Mujica, Uruguay y el de Venezuela con Hugo Chávez, cayeron en la celada de llevar a Luis Almagro a la presidencia de la OEA.

Hay analistas que, con bastante razón, creen que la propuesta de López Obrador no tendría éxito por ahora, dado que todavía no están dadas las condiciones para eso. No obstante, es evidente que si se han operado cambios y los grandes escollos de Brasil y Colombia que aluden para sustentar sus opiniones, pudieran dejar de serlo en el futuro inmediato dadas las nuevas realidades imperantes en esos espacios nacionales. El grupo de Lima, "al parecer", sin Lima, pierde fuerza y sustento y en Chile pudiera haber un cambio como la ha habido en Perú. Digo "al parecer" por mantener la prudencia que indican las circunstancias.

Pero es obvio que, Almagro constituye un caso aparte.

Luis Almagro, el mismo a quien hasta Pepe Mujica, viéndole como en actitud adulante, le dijo algo así como "chao, hasta aquí llegamos", pudiera haberle llegado su cuarto de hora. El momento de decidir si tiene honra, dignidad, testículos o no tiene nada de eso.

En verdad, por lo que he visto, el uruguayo pareciera no tener nada de eso. Aquello que Gallegos descubrió le faltaba a "Mujiquita", el secretario lame tuercas y amanuense, ese que sólo hacía y hace mandados y copiaba y copia lo que se le dicta, vive dentro del cuerpo de Almagro. Pero todo el mundo tiene la oportunidad de redimirse, hasta eso lo dispuso Dios, quien en su generosidad le permite al hombre la contrición, el arrepentirse y pedirle disculpas a Él y a quienes haya agraviado.

Es como el último vagón. Pero siempre mientras uno viva habrá pendiente uno último, pues si no hay vagones habrá, aunque sea una carretilla o un pedazo de tierra donde afincar las rodillas y rendir cuentas y mostrar arrepentimiento. Así es la vida.

Almagro se muestra como un hidalgo, un jinete que cabalga por la Mancha, adarga en mano, buscando como "desfacer entuertos". Sólo que mientras el Quijote vio en los humildes la virtud y el derecho a la justicia, Almagro mira al revés o mejor como al contrario. Ha sido así desde que consiguió, mostrándose como un farsante, que Venezuela y sus países amigos le diesen sus votos para el cargo que ahora ocupa. Apenas lo eligieron olvidó sus compromisos, amistades y cambió por completo. Se pasó al otro bando. Eso le convirtió, y quizás sea importante para él, como el antecesor y hasta inspirador de Lenin Moreno. Ellos, los dos, son muestras de cómo en esta parte del mundo el capataz, que no es nadie gaseoso, difuso, como lo pudiese pintar Pepe Mujica, sino el gobierno gringo, tiene tanto poder y hasta sus ofertas suelen ser jugosas. Pues no es asunto sólo de miedo.

Pero Almagro tuvo chande de redimirse y defender con verdadera razón "la Carta de la OEA" y hasta la "Declaración Universal de los Derechos Humanos".

Veamos cómo. Según nota periodística reciente, del 29 de agosto del 2028, "El Departamento de Estado de EE. UU está negando la renovación de los pasaportes a hispanos con nacionalidad estadounidense, que aun presentando sus documentos oficiales que certifican su nacimiento en ese país no son aceptados, según reportan abogados migratorios".

Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, todo individuo de la especie humana tiene derecho a una nacionalidad. Y en primer término y de hecho lo es aquella del país donde nació. Esto es primordial en la condición humana y violar ese derecho constituye una grave afrente a la especie toda. Y si eso se hace por xenofobia, como parece ser, según el reporte, el delito es par. Y pareciera haber algo de eso, pues la nota señaló que, "al parecer la autoridad cuestiona el nacimiento de los hispanos en suelo estadounidense, y sospechan que sus documentos son falsificados".

Ante tan grave denuncia, el señor Almagro, si es lo que dice o su mercancía es legal y de buena calidad, debió engavetar todo asunto que le "preocupaba" y dedicar a la OEA a meter las narices y los ojos en asunto tan grave, más por lo que afecta a miembros de la comunidad hispana. Es decir, hijos y nietos de ciudadanos de muchos de los países de la OEA, organismo del cual Almagro finge de líder y guardabosque. Esos ciudadanos quedarían sin patria, pues uno supone que donde nacieron les inculcaron sus valores y hasta motivos para luchar. Negarle a alguien su patria, la que él quiere y reclama, pues sus razones para ello tendrá, es como quitarle al ser vivo el aire o el agua. La patria es un derecho humano que, según la nota, se les niega a montones de seres con raíces latinas en EEUU, por ser "sospechosos" de respaldarse con papeles falsos. Lo que no sería la razón fundamental, pues esta es la xenofobia que el señor Trump redimensionó, como en un volver a los tiempos de "Las brujas de Salem" y el señor Paul Maccarthy y sigue todavía campante

Tan grave fue y es el asunto que los "solicitantes de pasaporte con certificados de nacimiento estadounidenses están siendo encarcelados en centros de detención de inmigrantes y están en proceso de deportación".

Y cuando eso empezó a manifestarse y mientras sucede, la OEA está pendiente sólo de los asuntos que en verdad no le conciernen y son menos graves y nada vejatorios. Pero Almagro todavía tuvo chance, estaba parado en la vía y en la hora adelantada de cuando pasaría el tren. Uno piensa, siempre de buena fe y cree que, en el fondo todo el mundo lo es, y Almagro, el uruguayo que fue, no sé si lo han botado, del "Frente Amplio", lo que debió haber hecho, buscando le perdonasen, como suele hacer Dios con los arrepentidos que, después de haber pecado tanto, fue arrepentirse y arreglar sus asuntos con el Creador.

Pero el tipo es como esos borrachos ya alcoholizados y lo peor sin voluntad ni motivos para redimirse, un vulgar agente a cambio de las mejores prebendas, que no está ganado para reconocer cuanto mal ha hecho e incurrido en tantas bajezas que hasta a sus coterráneos avergüenza.

Pese todo lo que ha hecho, sus vulgaridades, trampas, engaños y bajezas, se metió de lleno en el golpe contra Evo y contribuyó a instalar en Bolivia una dictadura que se desbordó en desafueros, corrupciones y violaciones descaradas y crueles de los Derechos Humanos que para nada le importaron. Ahora mismo, demostrado hasta el cansancio que en Bolivia no hubo fraude que Evo ganó limpiamente, lo además quedó demostrado cuando los suyos volvieron con facilidad al gobierno mediante las recientes elecciones, Almagro de nuevo quedó denunciado ante el mundo como un farsante y el jefe de una mafia que Pedro Pablo K, el expresidente peruano, llamó de "perritos falderos".

Y no obstante eso, todavía se atrevió a convocar a la OEA para condenar a Cuba por los recientes acontecimientos o protestas desatadas en la isla antillana, mientras se mantuvo callado, mudo y hasta ciego, mientras en Chile y Colombia, Piñera y Duque cometían toda clase de desafueros y hasta manera masiva. Pero, como dije arriba, ahora sí parece haberle llegado su cuarto de hora, cuando en la OEA se desatendió su llamado en esta oportunidad.

Hubiera sido aquello un espectáculo, donde hasta él mismo hubiera salido con las tablas en la cabeza, si al intentar se condenase a Cuba saliese al debate lo de Chile y Colombia. Y a su patrón, quien le amamanta y allí le ha tenido, eso no convenía. Hay mucha gente, como Almagro y los "venezolanos" Leopoldo López y Guaidó a quienes se les acabó el tiempo y hundido tienen el piso; pues para sus jefes, ya son como piezas en desecho que para nada sirven sino para poner todo caldo morado.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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