¡Aquí huele a azufre! En Venezuela invocan los demonios.

Este artículo fue escrito antes del golpe del 30 de mayo, es decir de ahora mismo. Y viene al caso porque justo lo que busca un estado de ánimo como el cultivado es una salida violenta e ilegal.

La situación venezolana de ahora es dramática en todos los sentidos. El país vive un estado de confrontación quizás parecido a aquellos días de 1814*, de cuando se desató el fenómeno Boves y los patriotas pugnaban por la independencia y, no digo esto porque estemos en el umbral de independencia alguna, nunca habíamos sido más dependientes, la crisis misma lo demuestra, sino por el grado de brutalidad, falta de equilibrio y sindéresis que caracteriza la confrontación. Donde las ideas nada significan o nada intentan significar y el odio toma el centro del debate y adereza todos los discursos.

Cualquier persona con un mínimo de conocimiento sabe bien que estamos en una sociedad capitalista y de la periferia. Por supuesto, hay quienes eso ignoran. El grado de explotación de los trabajadores, cuyos salarios son los más bajos de América Latina, tanto que el mínimo mensual reconocido oficialmente llega a la miseria de 3 dólares con cincuenta céntimos y así es la pensión del IVSS. La distribución de la propiedad de los medios de producción abrumadoramente favorece al sector privado, mientras el Estado sólo se reserva empresas básicas y algunas de servicios y del área productiva, de las cuales, por distintos motivos, unas cuantas están cerradas. La propiedad socialista en este país no existe, salvo una tímida formulación constitucional que pudiera permitir la formación de estructuras de esa naturaleza. La acumulación de capital, según las cifras que habitualmente exhiben quienes se encargan de estudiarlas y tenerlas bajo observación, no sólo es intensa sino que revela una sustancial desigualdad. Detalles que sirven para que cualquier entendido confirme la calificación que hemos dado a la sociedad venezolana.

En el marco de la conflictividad internacional entre las potencias capitalistas, lo que significa decir EEUU y sus aliados de la OTAN de un lado y China y Rusia del otro, el gobierno de Venezuela ha estado, indiferentemente de las razones y motivos que en ello hayan incidido, inclinado a buscar alianzas con estos dos últimos. Por ese marco de cosas, las relaciones entre el gobierno venezolano y los Estados Unidos, particularmente con capitales de este país, se han visto deterioradas, hasta tal punto que en la administración Obama se declaró a Venezuela "Amenaza inusual y extraordinaria" y bajo el gobierno de Trump se han aplicado severas sanciones que han deteriorado gravemente la economía venezolana y al venezolano común han hundido en la ruina y hasta la indefensión.

Aparte de los errores que pudiera haber en el manejo de esas relaciones, también valdría anotar la ineficiencia del gobierno venezolano en lo relativo a políticas económicas, lo que incluye decisiones erradas, como expropiaciones injustificadas, entre ellas aquellas que favorecieron a dueños de empresas obsoletas, sin posibilidades de rescate por los costos que eso significaba, indecisión a la hora de invertir en asuntos y momentos vitales y hasta absoluta impericia y desidia en el manejo de las políticas cambiarias. Sin olvidar la escandalosa practica de la corrupción que ha prevalecido, donde gente del gobierno a lo largo de estos veinte años y del sector privado de la economía, sin vínculos estrechos con aquél, han robado al país cifras escandalosas en divisas internacionales sin cargo alguno por eso.**

Todos esos factores, más el inadecuado trato de la política petrolera que se tradujo en la brusca caída de la explotación y exportación de hidrocarburos y consecuentemente del ingreso en divisas, han generado la grave crisis económica, casi una tragedia, que abate al venezolano de hoy.

De manera que nada de eso tiene que ver con el comunismo. No son comunistas quienes gobiernan, ni siquiera por definición y menos por convicción y el Partido Comunista de Venezuela, formado por casi anacoretas y como santos andantes que eluden las aglomeraciones, poco o nada tiene que ver con el gobierno. E insistir en eso sería, en un nivel respetable, una grave falta de responsabilidad, sensatez y honestidad política e intelectual.

El gobierno venezolano o la sociedad venezolana nada tienen que ver con las dos versiones del "comunismo". Nada con aquella de la URSS, la de la época del estalinismo, burocrática, negadora de la participación y de los derechos democráticos; tampoco con Cuba como cualquier persona medianamente observadora eso sabe, sólo basta que observe de buena fe. Sucede que en veces mucha gente narra la realidad de manera que esta "coincida" con sus gustos o preferencias.

Por la confrontación de ahora a nivel internacional entre las grandes potencias, capitalistas todas y con propósitos tales, se trata de reeditar como si estuviésemos en el pasado, en los tiempos de la "guerra fría", para facilitar las cosas y exacerbar los viejos y lamentables sentimientos que aquella experiencia generó y dejó acumulada en la conciencia colectiva. Sirve hasta para que los pobres discursos adquieran validez.

Se le plantea a la multitud entonces, haciendo uso de las ventajas que ofrece la comunicación masiva por las redes, que no da oportunidad a discusión abierta, al intercambio de opiniones y la formación de ideas claras sobre el asunto, pero sí bastante para el insulto y la procacidad, como para que las personas más se alejen y profundicen unas diferencias que no deben existir, el falso cuadro que se confronta a nivel internacional entre potencias comunistas y hasta al viejo estilo soviético, como en los tiempos de Stalin, representadas en la China de ahora y la Rusia, totalmente distintas a la URSS por un lado y EEUU y la OTAN por el otro, a las que de paso se les asigna la representación de todo lo democrático, pacífico y generoso. Pasan por alto por ejemplo que EEUU y la OTAN, han estado metidos en todas las guerras e invasiones que ha habido en el mundo en los últimos 20 años. Como que el gran país del norte fue el soporte de todas las dictaduras que plagaron a América Latina. Y las recientes declaraciones de Jimmy Carter, ex presidente de EEUU, quien ha dicho que la mayor debilidad de la diplomacia de su país es haber estado metido en todas las guerras de estos tiempos, mientras China goza de la ventaja o fortaleza de tener una diplomacia pacifista.

Y esa vieja y sucia bandera del anti comunismo de nuevo ha sido enarbolada y las brujas y brujos salen montados en sus escobas a censar comunistas para guindarlos en el momento oportuno en nombre de la libertad, la democracia, las buenas costumbres y hasta de Dios, como si el Creador les fuese a perdonar. Repasemos los medios y veamos, es para aterrarse, sin todavía estar en el gobierno, como amenazan con la horca, fusilamiento y la muerte a todo comunista, que podría ser aquel que no quiere a su país invadan, no haya guerra y menos que potencia alguna se apodere de lo suyo. Y lo más triste, uno lee como gente buena, que es honrada y hasta pacífica, comienza alterarse y sentir deseos de guindar comunistas que hasta pudiera ser el vecino de toda la vida y hasta compadre. Porque un comunista es malo y ladrón, corrupto y asesino. Para los franquistas españoles también fue comunista, merecedor de la muerte, todo aquél que rechazó al fascismo o el franquismo y sus formas de hacer, como aquel maestro, por el solo motivo de hacer uso de la observación para que sus alumnos aprendiesen; en Chile bajo Pinochet, simplemente quienes de su gobierno discrepasen y clamasen por una democracia; pues eso, como ser antiimperialista, que lo es oponerse a que cualquier versión del capital internacional se apodere de tu país, es ser comunista y comunista quien en eso cree y si es eso, entonces es merecer de la muerte y hasta la peor de ellas. Puede ser hasta hermano de quien en tamaña infamia anida. De donde hasta los santos de la iglesia, por sus discursos, serían comunistas. Por ese pobre discurso, aparte de sus manifestaciones antinacionales, lejos de debilitar al gobierno de Maduro, que parece marchar sin rumbo, le fortalecen. ¡Por ese estado de demencia, crucificaron a Cristo!

*Recomiendo a gente de buena fe y dispuesta a "perder" el tiempo, leer el libro de Juan Uslar sobre las "insurrecciones del año 1814".

**A propósito de esto revísese la siguiente información:

https://verifikado.com/esta-detenida-la-hija-de-antonio-ledezma-en-espana/



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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