Roberto Marrero canta al son del miedo

Una frase muy vieja pero últimamente se la hemos escuchado al compañero Diosdado Cabello: "una cosa es invocar al Diablo y otra es verlo venir". Expresión perspicaz quizás porque sale del Pueblo y nos advierte de una gran verdad cuando deseamos algún remedio excesivo y este termina siendo más nefasto que la propia enfermedad. Asimismo anda la Oposición cuando anhela cosas peores a las que padece.

Este mismo caso le ocurre al Sr Roberto Marrero; personaje muy cercano al diputado (en desacato) Juan Guaidó; quien fungía como su jefe de despacho. Al Sr Marrero le llegó la tan esperada Justicia, le tocó la puerta (tun tun) y se descubrió su amplia y determinada participación en los planes para derrocar a la Revolución por vía antidemocrática e inconstitucional. Ese empeño terco fuera del marco de la Constitución que buscan como mecanismo para llegar al Poder ya que por instancia democrática es casi imposible lograrlo; puesto que, para alcanzarlo requiere superar los votos del chavismo y eso no lo tienen.

El Sr Marrero seguramente confiado que el Gobierno revolucionario no se iba atrever a colocarle los ganchos confió en su hogar y puso en riesgo a su familia para convertirlo en el laboratorio principal del complot inundando su casa de documentos, armas, archivos digitales, audios, videos, fotografías, planos, dinero en efectivo, transacciones financieras en dólares, etc.; que sirven como pruebas útiles, pertinentes y necesarias para detenerlo y que sea procesado judicialmente ante los organismos jurisdiccionales.

Al Sr Marrero jamás se le pasó por la mente que iba ser privado de libertad, porque él cree que el USMC (United States Marine Corps – Cuerpo de Marines de los Estados Unidos) o comúnmente Marine; inmediatamente lo rescataría. El gran robo que le están haciendo a Venezuela a nivel internacional es descomunal y jamás antes visto en la historia de la humanidad. El gobierno de los EEUU y sus aliados satelitales le han saqueado miles de millones de dólares al Estado venezolano justificándolo bajo unas sanciones meramente unilaterales y violatorias al Derecho Internacional y el irrespeto a los DDHH. Tales sanciones violan incluso hasta el principio del debido proceso, ya que se sanciona y no se le permite al Estado defenderse; de hecho, hacerlo sería considerado una actitud hasta hostil.

El dinero apropiado indebidamente por el gobierno Estadounidense y sus aliados ya comenzó a distribuirse entre un grupo minúsculo y se pudiera decir que los EEUU y la Oposición apátrida ya tienen el presupuesto para conspirar contra la democracia venezolana. En pocas palabras: La Contra Revolución se financia con el dinero que le robaron a los venezolanos. En ésta rapacería de las ratas el Sr Marrero seguramente se le inflaron los ojos al ver tanto dinero junto y él algo limpio; le echó pichón al plan y dijo "mi casa está a la orden". ¡Claro! Es de entender que el Sr Marrero piense así; puesto que en su mundo negaland cree que la Revolución está en su "etapa final"; como ellos aseguran eso, diría no importa lo que se haga si aquí quien se montará soy yo.

Muchas transferencias ejecutó el Sr Marrero; y a medida que iba realizando una por una, sus pupilas sobresaltaban de deleite; sin importarle que cada transacción representaba un cargamento de medicamentos que no pudo comprar el gobierno para abastecer un hospital. Para el Sr Marrero eso no tenía importancia alguna; puesto que, sus intereses personales ya comenzaban a ser saciados. La codicia rompe el saco y al Sr Marrero le desgarró más que un costal; debido a que su apetencia excesiva llegó a oídos de opositores que no estaban en la movida y lo delataron porque ellos también querían entrar al negocio. El amiguito de Guaidó quedó descubierto y comenzaron las solidaridades automáticas así como las declaraciones iracundas.

Desde Washington la desesperación tampoco se dejó ocultar; el Sr Rubio al mejor estilo de buen capo y creyéndose senador galáctico exigió la liberación del Sr Marrero de inmediato; lo mismo hizo el retrógrado Sr Abrams como si fuese Venezuela la Centroamérica de los 80´s; seguidamente el Sr Bolton, Pence y Pompeo como si fueran miembros de la Orden Sith para satisfacer las pretensiones del Sr Trump quien se cree a su vez una especie de Emperador del Imperio Galáctico, ordenando la libertad de un terrorista.

Ahora bien, el imperio se molesta porque uno de sus serviles está privado de libertad por pertenecer a una organización criminal que busca desestabilizar la Democracia a través de acciones terrorista. Es decir, la Revolución debe dejar que los criminales hagan lo que les venga en gana. ¡Fin de Mundo! Pero si se impone la justicia y el Sr Marrero es privado de libertad sus amigos no sólo se solidarizarán automáticamente con él; sino que también dirán que a Roberto Marrero le inyectarán droga para que declare en contra de su voluntad como hicieron con el terrorista Juan Requesens. Es decir, no creen en el ciberataque contra el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) pero si creen en una inyección que hacer decir mentiras (y yo que pensaba que era el "suero de la verdad"; y resulta que ahora es el "suero de la mentira").

En conclusión, el Sr Marrero vio tantos números juntos en su cuenta que no le importó dale Play al Plan; tenía seguro que los gringos lo protegerían y en el peor de los casos en un santiamén se montaba en un avión y salía del país. Hasta días atrás, el Sr Marrero seguía invocado al Diablo como buen azuzador de los deseos peligrosos, pero lo que no se imaginó es que éste se le presentaría de verdad y la chorreada fue tan grande que el hombre comenzó a cantar primero que la orquesta.



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Carlos Gutiérrez


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