Nerón, Judas, Atila y la MUD

"Es muy común en los ignorantes

juzgar, luego pensar."

ALEX PIMENTEL

Acabábamos de ordenar café cuando de repente Anacleto comenzó a decirme, con cierto aire de ironía: "Camarita, venía pensando en el camino sobre aquella tan conocida expresión de que para entender el presente hay que conocer el pasado, ya que es muy común en los ignorantes juzgar, para luego tener que pensar. A mi mente inmediatamente concurrieron personajes siniestros de otras épocas que quedaron en la historia marcados por su accionar. Ahí tenemos al pirotécnico o incendiario de Nerón, quién si importarle su pueblo, incendió a Roma obligando a sus habitantes, niños, jóvenes y adultos, a huir despavoridos de las llamas asesinas, para salvar sus vidas. Luego tenemos A Judas Iscariote quién por treinta monedas de oro traicionó a su maestro y luego en un acto de arrepentimiento se ahorcó. Y no podemos dejar a un lado a Atila, ese que dejó el mal recuerdo de que destruía todo lo que tocaba, creando el mito de que por donde él pasaba no volvía a crecer ni la mala hierba." Hizo una pausa para endulzar el café que acababa de traerle el mesonero, me miró fijamente y me preguntó: "En el presente venezolano, ¿a quienes se asemejan éstos?, ¿con quienes tienen características en común?, ¿qué motivaba a aquellos y qué motiva a los de hoy? Porque sería insensato, camarita, no darse cuenta de que todo lo que cae bajo la influencia del imperio norteño sufre todas esas catástrofes no naturales. Y no me refiero a como quedaron y qué futuro les espera a naciones como Iraq, Libia o Siria, luego del paso de la OTAN y que para garantizarles ‘democracia, libertad de prensa y derechos humanos’. ¡No! Me refiero a nuestra patria, asediada por la ambición de un grupúsculo de inescrupulosos a los que sólo les interesa tumbar al Presidente Obrero, obtener el poder y luego, para volver a llenar sus arcas, vender el país al mejor postor a precio de gallina flaca. Ah, y ellos se proclaman ‘defensores de los derechos civiles’ y hasta hablan de ‘sociedad civil’. ¿Qué somos nosotros? ¿Acaso los que disentimos de sus ambiciones no formamos parte de la sociedad venezolana en general? ¿Quién les ha otorgado el derecho de hablar en mi nombre? Yo no voté por ellos; yo sabía lo que nos podía venir si ellos lograban alguna circunstancial victoria. ¿Acaso mi voto no tiene validez alguna? ¡Me iría demasiado!".

La claridad con la que Anacleto exponía sus argumentos no dejaba lugar a dudas.

Imagino que todos los que han pasado por alguna escuela recuerdan a Nerón, el que en medio de su locura incendió a Roma mientras tocaba su lira y declamaba un poema de su propio puño y letra. Bueno, los Neroncitos de hoy, agrupados en bandas a las que llaman "partidos políticos modernos" y reunidos en una siniestra organización a la que denominan Mesa de Unidad Democrática, MUD por sus siglas que traducidas del Inglés significan "MUGRE", han tratado de incendiar nuestra patria con las guarimbas (¿se nos olvidaron ya?), llegando al colmo de atacar con cócteles molotov un jardín de infancia con cientos de niños adentro, para pedir la "renuncia" del presidente legal y constitucionalmente electo, desde el mismo primer día de su gobierno. No voy a rememorar los actos terroristas llevados a cabo, ni los muertos o heridos, ni las guayas asesinas, ni el secuestro en las urbanizaciones de la capital. Ustedes los conocen. Lo que sí les pido es que no los olviden.

Si hablamos de Judas Iscariote, lo vemos a diario en las relaciones entre los integrantes de esa mesa chueca que se empeñan en llamar "de unidad". La traición es una de sus mas visibles características, con zancadillas, peleas internas, laboratorios de guerra sucia y ni el más mínimo interés en cumplir lo que acuerdan. Todos se andan trampeando y que para defender sus intereses. Los de aquí y los de afuera sólo viven para estarse acusando mutuamente por los fracasos como resultado de tantos errores cometidos. Unos declaran una cosa e inmediatamente otros salen a decir lo contrario y se acusan entre ellos de no cumplir con lo que acuerdan. María Corina sale a declarar la muerte de la MUD y la necesidad de su "re-estructuración", como si alguna vez hubiese estado estructurada, y a pedir calle, violencia y sangre, al igual que el monstruo de Ramo Verde; "mariguanita" sale a pedir "protesta guarimbera pacífica" y hasta da plazo para que se cumplan sus exigencias; el "lechuguino, petimetre, filipichín y mariposón" (como lo llamara Allup) de Enrique declara todos los días, así sean peperas, para mantener su "opción" de volver a ser candidato a la silla; y "nido de palomas" dice que él es el "futuro del país". Sin embargo, desde afuera los llaman traidores, imbéciles, corruptos, mentirosos y hasta estafadores. Si no me creen pregúntenle a Patricia Poleo, Arria, Kiko, Franchesqui, etc.

Si recordamos a Atila, el rey de los Hunos, el que destruía todo a su paso, podemos trazar una línea paralela con la MUD, porque todo lo que ésta toca lo destruye. El ejemplo más reciente: la Asamblea Nacional, otrora cuna de las leyes, hoy convertida en un cero a la izquierda, cuyo único objetivo, desde la instalación de la nueva junta directiva, ha sido y es el derrocamiento por cualquier vía del Presidente constitucional, para lo cual no tiene competencia. Leyes como la "Ley de Amnesia Criminal" y la "Ley de Estafa Inmobiliaria" han sido el hazmerreír de propios y extraños, así como la juramentación de los fraudulentos, como desacato a una decisión del TSJ. Esto último lo que ha logrado es que "todos sus actos sean nulos de toda nulidad". Se creen un suprapoder, pero del dicho al hecho hay mucho trecho. De momento, son un poder inexistente y al momento de escribir este artículo, llevan TREINTA Y DOS sesiones suspendidas por falta de quórum, a pesar de gozar con una mayoría circunstancial, lo que demuestra su falta de responsabilidad a la hora de cumplir con el trabajo por el que le pagamos todos los venezolanos.

Lo más triste es que Nerón, Judas y Atila tenían esas características individuales y la MUD las encarna a todas juntas lo que ha hecho que perdieran la simpatía de quienes le dieron una mayoría circunstancial el pasado 6D y eso les aterra. Sus otrora simpatizantes le acusan de traidora, no bendita, estafadora y pare de contar. Ah, pero ellos dicen que gozan del apoyo de "todo el pueblo" que quiere un cambio de gobierno. ¿Será que se siguen creyendo sus propias mentiras? Yo soy pueblo y no los quiero.

Recuerden: mis derechos terminan donde empiezan los derechos de los demás, pero mis obligaciones y deberes son comunes con todos.



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Luis Semprún Jurado

Profesional, productor audiovisual, co-productor y co-moderador del programa radial El Ojo de la Ciudad en Maracaibo, estado Zulia

 luissemp2003@gmail.com      @luissemp

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