En el diálogo, según Ramos Allup, “Chúo”, jugó gallo guindao. Sin pelo, lo dejaron con los crespos hechos

Si uno venía diciendo que la MUD es una “merienda, un carato o un saco de gatos”, por las manifestaciones de última hora, no sabríamos como calificarla, pues decir que es un plato de espagueti, sería quedarse corto.

            Recuerdo ahora a “Cheo”, un carajito que vivía en un rancho al lado del nuestro, allá en el barrio “Río Viejo” de Cumaná, que “tenía la ceba” de fajarse a llorar todas las noches y pedía alguna vaina, lo más habitual era guarapo.

            En medio del silencio y la soledad de medianoche, “Cheo” arrancaba a llorar y su prédica “¡quiero guarapo!”, cuando su madre le preguntaba qué quería. Como muy poca gente de ahora desconoce qué significaba eso para el vecino, diré solamente que entre un rancho y otro, de paredes endebles, muy cercanos, tanto que hasta el respirar profundo de alguien en un rancho se escuchaba al lado, funcionaba una solidaridad tan intensa, un compartir tan generoso, que la llorona escandalosa de “Cheo” se metía en nuestro rancho y, con él y su madre, compartíamos el trasnocho. Pero cuándo su solícita progenitora acudía a él con una humeante tasa de guarapo, según su exigencia, entonces el carajito decía a moco tendido y atronadora gritería:

-“¡¡No!! ¡¡No!! Yo no quiero guarapo”.

-“¿Entonces qué quieres?”, preguntaba su madre con exquisita ternura.

-“Quiero pan con mantequilla”.

            La madre, como dos veces a la semana, ese eran las tantas que montaba el espectáculo, llena de paciencia y dulzura, volvía a él con el nuevo pedido, también lo rechazaba y así continuaba hasta que ¡al fin!, el cansancio le vencía y como a él, a nosotros.

             Como “Cheo” se comporta la MUD. Pide revocatorio o mejor deciden allá dentro, como en conjuro, solicitar tardíamente revocatorio, como un acuerdo o justificación para lanzarse a la calle, pero ya entre ellos, pocos o casi nadie, lo quiere. Piden otra cosa, como la partida de Maduro, su renuncia, abandono de cargo, insania mental y hasta usurpación de la legitimidad. Habiendo cuatro o cinco poderes, el que ella controla, el legislativo, se yergue como si fuese el único y en lugar del presidente, el jefe del Estado fuese Ramos Allup. Pero para completar el enredo, el amasijo de mañas y caprichos, como el “Cheo”, la mayoría de quienes integran la MUD, tampoco quiere nada con el adeco, sino que trabajan para alargar todo, correr los tiempos, para en enero, defenestrarlo y mandarlo de simple calienta silla en la AN. Lo que en verdad Ramos quiere es guarapo, justamente lo que quería “Cheo”, pues era frecuente que después de rechazarlo, si no lo vencía antes el cansancio, terminaba pidiéndolo de nuevo y se dormía. Pero el guarapo del hombre de la espoleta y las pruebas de fraude, es la presidencia de la República. Que se la den ahora, sin elecciones, por su rango de jefe del poder legislativo o ser candidato de hecho por la premura que se impone, apenas 30 días, después del revocatorio, para llamar a elecciones.

            El país, casi todo quiere diálogo, eso lo dicen las encuestas. Desde el exterior quienes quieren a Venezuela, le miran con el mismo amor que nosotros miramos hacia afuera, también lo ansían. CELAC, UNASUR, ALBA, juegan la carta del diálogo para que nos pongamos de acuerdo. Pero en la MUD, por sus enredos, su lucha por lograr el liderazgo opositor, las inocultables e inconfesables aspiraciones de muchos, por encima de la paz y el diálogo en Venezuela, el miserable discurso que expande y profundiza el odio, hablar de diálogo es nombrar la soga en casa del ahorcado.

            Venían pidiendo al Papa que se uniese al diálogo. Hasta muchos de ellos viajaron al Vaticano, según dijeron, para solicitar a Francisco mediase entre nosotros. Se retrataron con éste y hasta casi hablaron en nombre suyo.

            El más alto jerarca del catolicismo hasta nombró cardenal a un militante de la MUD, el cura Porras. Tan activo y guerrero como pocos. De lenguaje draconiano y ajeno a quien debe pastorear almas católicas, que tiran para todos lados. Aunque, como para dejar sentado su equilibrio, hizo del cura Sosa, un intelectual venezolano valioso, juicioso y equilibrado, tanto que no alinea en el campo del gobierno y tampoco de la oposición, como que dice que uno y otro carecen de proyecto para abordar la crisis venezolana, “Papa Negro” de los jesuitas.

            Salvo algunas excepciones, siempre las hay, todo el mundo tomó el nombramiento de Porras con calma, sin dejar de refunfuñar. Las cosas pareciera iban bien. El recién nombrado cardenal mismo, en las primeras de cambio, cosa poco usual en él, se ha manifestado discreto.

             El “Chúo” Torrealba, de quien el lector sabe no es aquel “Cheo” de mi barrio, aunque si también gritón y caprichoso, entendiendo el espíritu que había en la MUD con respecto al Papa, según había creído hasta ayer, al parecer, por lo que dicen otros como Ramos, Capriles, López y María Corina, optó por reunirse con el representante especial de Francisco para el asunto, el Nuncio en Buenos Aires, y con este acordó reunirse en breve con el gobierno y con él de intermediario. Aunque uno supone, sólo eso, que también los ex presidentes Torrijos, Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández, UNASUR y CELAC. Pero cuando aquello salió en los medios, en un momento que la MUD maneja un plan que parece macabro o una repetición del “Carmonazo”, sin militares por ahora y la pelea a cuchillo por el liderazgo interno se acentúa, saltó primero un lote, los más extremistas de esos que nada quieren, ni guarapo, para que al final, Ramos Allup, como para no quedarse sólo, saltó a repetir lo que antes aquellos dijeron, “Como me acabo de enterar por televisión, tampoco AD irá a ese diálogo”.

            Soslayaron, por sus contradicciones e imposibilidad de acordarse en algo, el simbolismo que significa la presencia del Nuncio de Buenos Aires, compatriota y quizás paisano de Francisco y ostentando el cargo de éste antes de llegar a Papa. Casi como si el propio jefe de la iglesia católica viniera  a servir de mediador en Venezuela.

            No sólo dejaron a “Chúo”, quien no tiene pelos, con los crespos hechos. Como si eso hubiese sido una ocurrencia infeliz suya. Los “ultrosos” le sacaron la alfombra a quienes cerraron el acuerdo, porque nada quieren salvo “que se vaya Maduro” y a ellos les abra Miraflores. Ramos, viendo aquello, no quiso ser carne de cañón, cuello de guaya y optó por dejar solitario al “Chúo”; pero lo que parece peor para ellos, están dejando muy mal al Nuncio, al Papa y hasta todos los funcionarios y diplomáticos que de buena fe, se han dignado a interceder por la paz en Venezuela.

            Una vez más, la MUD se comporta como “Cheo”, el carajito malcriado de mi barrio y al “Chúo”, le dejan como si les hubiese jugado gallo guindao. Quieren dejar la falsa idea de haber sido víctimas de una maniobra u acuerdo oscuro, en el cual participó de “mala fe”, hasta el representante del Papa Francisco. Es imposible pensar en gesto más vulgar e impolítico que ese.

           Toma MUD, tu guarapo. ¡¡No!! Yo lo que quiero es mantequilla.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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