Ex magistrada Blanca Rosa Mármol se quedó petrificada. La nacionalidad de Maduro

Se llama Blanca Rosa Mármol. Es un asunto como contradictorio que sólo podría resolver Pedro Picapiedra o quizás mejor Pedro Mármol, porque éste lleva el mismo apellido duro, rocoso, hasta hermético, impenetrable de la elegante señora que fue integrante del TSJ. Llamarse Blanca Rosa y de apellido Mármol no es asunto común. La rosa es delicada, tierna, suave y puede ser de otro color sin perder aquellas cualidades y seguirá siendo bella.

            Esta dama se llama Blanca Rosa Mármol de León. El segundo apellido es como más acorde con el primero, pero como este, tampoco con los nombres. Pero ella no sólo se siente orgullosa de sus apellidos, que sus razones tiene, quizás liviana como un pétalo y hasta frágil,  sino que intenta hacerle honor al mármol y al león. Una contradicción sin duda que tiene toda una historia.

            Aquel loco, de los tantos locos que ha parido esta patria grande, llamado José Martí escribió:

“Cultivo una rosa blanca

en junio como en enero

para el amigo sincero

que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

el corazón con que vivo,

cardo ni ortiga cultivo,

cultivo la rosa blanca.”

            El poeta cultiva una rosa y blanca, para el “amigo sincero, que le da su mano franca”. Pero también para quien podríamos llamar el adversario o enemigo, en el lenguaje escatológico de Mario Silva o Alfredo Coronel, “cardo ni ortiga cultivo, cultivo una rosa blanca”.

           Para decirlo de manera pedestre, porque uno no es José Martí, al amigo, quien pudiera adversarme, pero “me da su mano  franca”, y hasta el cruel le entrego mi rosa blanca, no le aporreo con un mármol ni le chuco mi león.

            Blanca Rosa, que llamándose Blanca, Blanca se llamó la esposa de CAP, y confesándose partidaria de “casi todo” lo que dice Ramos Allup y le llama, caso insólito, “defensor de los principios democráticos y de los Derechos Humanos”, no es extraño que sea políticamente blanca como la tarjeta blanca. O como la leche, aquella que su compañero Beto Finol, lanzaba al lago de Maracaibo para que el precio subiese.

            Pero pese sus nombres y su figura delicada y atractiva, pegó a sus adversarios, no creo prudente decir enemigos, con la potencia del mármol, portentoso  rugido y violento zarpazo del león.

            Calificar a Ramos Allup como “defensor de principios democráticos y Derechos Humanos”, es como dejar caer sobre una multitud enorme plancha de mármol o lanzarle docena de leones hambrientos y furiosos. Al escuchar o leer eso, uno que es hasta mayor que esta blanca, ante la contundente fuerza e impacto, por el peso del material que se nos vino encima, queda aplastado y con la lengua entre los dientes destrozados. Hablamos de la edad, la de uno, para dejar constancia que vivió los años, quizás de cuando Blanca Rosa era una niña o muy joven que no vio como sus compañeros Betancourt, Leoni y CAP se metieron los derechos humanos no precisamente entre dos planchas de mármol. Por todo eso, uno presume que Blanca Rosa se quedó petrificada y mira el mundo de hoy con una visión empaquetada.

            No puedo entender que esta Blanca Rosa, con su nivel académico e historial en la legislatura se vuelva repetitiva, para no decir copiona, de argumentos que antes usó gente sin su “tronío” y menos pudiendo exhibir contundentes argumentos, tan sólidos y fuertes como el mármol y el león. A menos que en este caso no los tenga, como parece, pues entonces uno podría decir, acomodando las cosas, “león que ruge no muerde”.

          Me decepciona que con ese excelente, brillante historial académico y esos apellidos tan sonoros y rugientes, repita lo que dijeron en la calle los “pacíficos protestantes”, tanto como los conquistadores de la espada y la cruz; según ellos, Maduro es colombiano y por ello debe dejar el poder. Pero es más, según ella, no sé de dónde saca ese discurso, salvo que sea del mármol y el león, que la Asamblea Nacional – otra vez aparece Ramos Allup – tiene facultad para sacar a Maduro.

            Si eso es así; si tiene pruebas que Maduro no es venezolano, usurpa la nacionalidad y por lo menos el derecho constitucional a ser presidente, muestre las pruebas. Es la tarea más fácil que tendría por delante la MUD y así se acabaría el embrollo. Los plazos se acortarían, disminuiría la angustia y haría honor a su nombre. Blanca Rosa, como tal, apela a la legalidad, la paz y resuelve el embrollo. Muerto el perro se acabó la rabia. Pero hay más, sería una solución tan contundente como dejar caer una grande plancha de mármol y soltar los leones para que coman lo que las miserias que esta escurra por los lados y el campo quede limpio. El representante de la MUD en el CNE, interrogado en Globovisión acerca de la pertinencia de la partida de nacimiento de Maduro, se limita simplemente a responder “No la he visto”. Lo que es una elemental confesión que no hay motivos para los rugidos del león, el planchado del mármol y sí para el comportamiento propio de una rosa blanca o blanca rosa. Si hay indicios que el presidente no sea venezolano, cuestión nada creíble, aquél debió “ver” la partida de nacimiento que está en el expediente del organismo electoral; no haberlo hecho es un grave descuido y falta de interés por asunto que le concierne. Hasta sería un motivo para quienes allí le pusieron soliciten renuncie.

            Y cuente, Blanca Rosa, que siendo así como usted dice le apoyarían el CNE y hasta el TSJ, engañados con una partida chimba. Saque la que tienen Cóchez, aquel si no blanco, “impoluto” ex embajador panameño y Walter Márquez. Porque la reciente decisión de la Corte, que nada tiene que ver con Maduro, pero para Ramos Allup sí, no convalida lo que este y usted sostienen.

¿No sé por qué aquellos dos dignos personajes, muy creíbles, se han dejado amordazar por Maduro y no sacan la partida?

            Pero aun así, para esos dos, como para usted:

            “cardo ni ortiga cultivo,

             cultivo una rosa blanca”.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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