El "vayan a beber" de Eveling y la Política Comunicacional del Gobierno

No es mi intención el convertirme en el "ratón moral" de nadie, y menos si con esto se corre el riesgo de acabar estrepitosamente cómo el detestablemente afamado John Edgar Hoover, director del FBI, que luego de ser el más grande e implacable moralista, caza comunistas y de homosexuales, y principal propiciador de la política sucia gringa (vilmente introduciendo incluso por vez primera la droga en el Bronx para frenar el impetuoso avance de los afroamericanos en su eterna lucha por alcanzar los Derechos Civiles en los EEUU) terminó conociéndose que este puritano paladín de las "buenas" costumbres norteamericanas, febril e irónicamente también se le "mojaba la canoa"; pero, como veníamos diciendo, resulta más estupidez que mitomanía la manera como se comportan, en este sentido, los que ahora por vez primera en 17 años alcanzan una victoria electoral de importancia en Venezuela.

Uno de los partidos de la Oposición en los que la "caña" mayormente ha hecho estragos en su pretendida moral y reputación para descalificar al gobierno y sus estratégicas políticas de inclusión social, es precisamente UNT. Acusándolo de regalar la plata de Venezuela a los flojos y los sin oficios, viral se ha convertido el vídeo donde la burgomaestre de Maracaibo, su principal líder en libertad, presumiblemente embriagada de "júbilo" después de conocer el triunfo del 6D, alienta y financia de manera parroquiana la ingesta de alcohol en plena y transitada vía pública (violando incluso la Ley Seca dispuesta por el CNE), provocando la sorpresa y los epítetos poco respetuosos de algunos atónitos transeúntes al ver y filmar en esta actividad tan impropia de una figura femenina, a nada más y nada menos que el personaje más destacado e importante, la Alcaldesa, de la segunda ciudad de Venezuela.

Ni siquiera cautos, como el gato que por lo menos cuidadosamente le echa tierrita, todos los partidos de la mal llamada MUD han hecho búsqueda y blanco de situaciones que hagan comprometer la reputación de funcionarios del gobierno nacional para cuestionar inmediatamente la legitimidad del Presidente Maduro al frente del Estado. Mientras que por las redes sociales de manera insultante, ligera y rebuscada han hecho encarnizado uso de los más inimaginables y falsos señalamientos y atrocidades en contra de las políticas reivindicativas del gobierno, acusándolas e incluso sometiéndolas al escarnio público por considerarlas actividades funestas y contrarias al deber ser de la política de un gobierno democrático.

Manipulan de tal asombrosa manera que criminalizan que en Venezuela el petróleo de todos los venezolanos busque garantizar, a ellos mismos, un mejor vivir, un vivir digno (multiplicando las pensiones, la educación gratuita, las viviendas, la salud, etc, etc...), lo que debiera ser un ejemplo y un orgullo ha seguir por todos los otros países del globo terráqueo, estos señores lo banalizan de tal forma que pretenden convertirlo en un despreciable proceder. A través de un sofisticado mecanismo de manipulación psico-terrorista, por asombroso y estúpido que parezca, incluso e irónicamente, han logrado que muchos de los propios beneficiarios terminen creyendo que sus propios Derechos son un acto de despilfarro y un descarado hecho de corrupción. En cambio, toda vez que uno de sus propios y encumbrados líderes comete un desliz como el del videito, o uno "peor" (como el ex gobernador Pablo Perez, también de UNT, en el que bajo los influjos de una tremenda borrachera de manera poco amorosa y sensual le metió la mano en pleno "fundillo" a un cantante de Koquimba, a plena vista de las cámaras de televisión y de todos aquellos que en torno a una tarima, que más bien parecía ser todo un aquelarre, pretendían hacer honor a la Santa Patrona de todos los zulianos) de inmediato se activa un militarmente disciplinado mutis, escatológicamente consensuado y reverencial, al que el propio Gobierno oportunamente no "le saca punta al lápiz", aun cuando es su responsabilidad el hacer respetar en todos órganos de gobierno de la República, la decencia y las buenas costumbres. Este craso error, a consecuencia de que no se confía ni se tiene una política comunicacional adecuada y blindada hacía la Guerra Económica que estamos atravesando, secunda y se hace cómplice de esta grave infracción (en la que ni siquiera la Iglesia dijo algo). En otro país, sobre todo uno de esos que capitalizan la húmeda admiración de los señores de la Oposición, ya hubieran elevado una sanción administrativa y disciplinaria sobre esta "alegre" funcionaria, dejando por el piso la reputación y la moral de hasta el más despistado militante de su partido. Pero, en Venezuela, nada, si hubiera sido Diosdado ya estuvieran buscando que nuestro Papa lo excomulgara y lo friera en el oleo celestial de la eternidad, como "ménemo".

En pocos países del mundo el debido respeto y defensa de la integridad y reputación de las personas ha sido de mayor consideración y garantía como en Venezuela, con la excepción, claro esta, de la del mandatario nacional y los del gabinete de gobierno que, a "lengua" de la Oposición, están siendo groseramente vilipendeados todos los días. El propio Defensor del Pueblo hizo lo propio con los llamados "bachaqueros" al oponerse a que fueran sometidos al "escarnio público" cuando sentenciados a trabajos comunitarios se les viera barriendo con un uniforme determinados las calles. Pero, al mismo tiempo, y con responsabilidad hay que decirlo, no ha sido tan eficiente con todos estos verdaderos laboratorios de guerra que desde las redes sociales e incluso desde los propios medios de Comunicación Privados promueven la vorágine desquiciada que diariamente aturde y secuestra la paz del pueblo venezolano con esta Guerra Económica.

Si bien la descarada campaña mediática nacional e internacional en contra del gobierno posibilitó ciertamente gran parte de los resultados electorales de este 6D, la política comunicacional del gobierno muy poco o nada sacó la "cara" por él. Y cuando digo política comunicacional del gobierno me refiero también, y sobre todo, a los de las principales instituciones del Estado que, mayormente, convencidos de los aciertos de sus correspondientes políticas, creativamente no tienen ningún interés en compartirlas y mucho menos difundirlas. Lejos esperar una articulación estratégica y de inteligencia situacional con los Medios de Comunicación Alternativo y los del Gobierno Nacional.

Mientras que de manera abierta, presumida y grosera afirman, alrededor del mundo, y descaradamente en nuestras propias narices, que en Venezuela no hay libertad de expresión, el gobierno nacional se da el lujo de no tener expresión ni defensa contra estos estúpidos embates, amarrados de creatividad y audacia dejaron abiertamente expoliar nuestra defensa y diaria razón. Actualmente ni siquiera han aprovechado la manera grosera como los señores de la Oposición, violando todo principio a las buenas costumbres, vienen haciendo uso desproporcionado y grosero de la "celebración" para dar funestos e impropios ejemplos de comportamiento.



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Waldo Munizaga


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