Jerarquía católica en prácticas irredimibles

Pasan arzobispos, vienen cardenales, aparecen declaraciones, nuevas promesas de no involucrarse, el respeto de las leyes, pero las actitudes de la jerarquía eclesiástica permanecen exactamente iguales a las del pasado golpista de muchos de ellos. Se parece al arrepentimiento de ciertos cristianos, quienes se dan golpes en el pecho, se arrodillan, piden perdón por sus pecados, rezan y hasta lloran, pero vuelven a repetir sus conductas pecaminosas, sin atisbo de vergüenza, sin remordimiento ninguno, con la cara muy lavada del “yo no fui” y con un discurso mentiroso dirigido a justificarse y a engañar incautos.
La jerarquía eclesiástica actúa de la misma forma. Por una parte manifiesta su decisión de no involucrarse en la diatriba política venezolana, pero por la otra trabaja para apoyar a la oposición más recalcitrante. Se reúnen con el Presidente y mantienen contacto periódico con José Vicente, lo cual es perfectamente lógico para cualquier institución venezolana o de cualquier país y más para la Iglesia católica, pero al mismo tiempo promueven, impulsan y protegen actitudes opositoras golpistas, aparte de actuar, en diversas formas, como opositores del Gobierno. La utilización de la Universidad Católica Andrés Bello y sus pretensiones con la Universidad Santa Rosa son una clara manifestación de lo que afirmamos.
Para nadie es un secreto que en la UCAB se jugó al golpe de Estado y al paro general durante los años difíciles de 2002 y 2003. Las actitudes desplegadas por ciertos profesores, autoridades y estudiantes no dejan lugar a dudas, sin que las mismas fueran enfrentadas como impropias por las autoridades de la universidad. Recientemente, la visita de Jorge Rodríguez a dicha institución, con el propósito de asistir a un foro al que había sido invitado por la universidad, se caracterizó desde un principio por la producción de serias provocaciones de grupos estudiantiles exaltados, que terminaron tratando de agredir al Presidente del Poder Electoral, sin que los responsables de la institución hayan tomado las medidas disciplinarias debidas, que sentaran un precedente de respeto al pluralismo político e ideológico, tan cacareado por la oposición y tan vehementemente exigido por la Iglesia en determinados momentos.
El nuevo Cardenal, por ejemplo, exigió hace unos días la necesidad de la “transparencia de los procesos judiciales”, pero los hechos señalan que la Iglesia desconocerá cualquier decisión judicial que no le guste, aunque se trate de sentencias judiciales firmes emanadas de tribunales competentes, con el peregrino argumento de que a sus instituciones no les es aplicable el derecho civil, sino sus normas religiosas. Así argumentó en una querella judicial con la Universidad Católica Santa Rosa, que terminó perdiendo la jerarquía eclesiástica, pero que no aceptan internamente no sólo por considerar que el color púrpura es un poder real e importante, sino porque quisieran controlar una universidad, que abandonaron a su suerte en sus momentos críticos, para disponer de otro precioso instrumento de oposición al Presidente, adicional a la universidad de Montalbán.
A su regreso de Roma, la estrategia eclesiástica será ganar espacios de confrontación política, penetrando sectores populares como los de La Pastora, precisamente bajo la influencia de la Universidad Santa Rosa, para tratar de anclar un discurso social distinto al de los programas de gobierno. Desearían poder combatir frente al Tribunal Supremo y muy cerca de Miraflores, pero no tienen el control de la institución requerida para ello: la universidad mencionada, la cual está dirigida por un miembro del clero, que se ha negado a servir a intereses distintos de los académicos institucionales, a quien le están aplicando la disciplina eclesiástica, como una forma de reducir su entereza, hacerle perder legitimidad y lograr substituirlo por alguien que se pliegue a sus intereses.
Alerto al Vicepresidente Ejecutivo y al mismo Presidente, sobre la posibilidad de recibir ofertas engañosas de la jerarquía eclesiástica, quienes están tratando por todos los medios posibles, incluso a través de actuaciones no ajustadas a las leyes ni a la ética, de despachar al actual rector de esa institución y tomar el control de la universidad, para tenerla como arma de manipulación y movilización de la comunidad pastoreña, donde se podría creen poder organizar la próxima guarimba.


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Luis Fuenmayor Toro


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