¿Se acabarán las sonrisitas?

A su llegada victoriosa de la Cumbre de las Américas y pisar tierra de Libertadores y Libertadoras, el Presidente Maduro reasumió el discurso económico que se encontraba algo oculto de la agenda presidencial, en lo específico, la guerra económica que sigue allí, como una espada de Damocles apuntando al estomago y la salud del pueblo venezolano, criminal actuación esa de la burguesía parasitaria, en plena connivencia con la Embajada gringa en nuestro país. Convoca el Presidente Maduro, a asestarle un contundente “13 de Abril”, pero en lo económico, a esa burguesía y al imperialismo de EEUU. En claro mensaje a sus colaboradores del área económica, vicepresidentes, ministros y ministras y demás funcionarios gubernamentales, les ordenó: “se acabaron las sonrisitas con la burguesía… ¡que respondan por los dólares que se les dieron!”, asimismo a su vicepresidente: “citen a los empresarios que se les entregaron los dólares para la importación de esos productos que no se hacen en Venezuela, muy sensibles a la vida adulta…los investigan, revisen sus cuentas, vayan a los almacenes y si es necesario, vamos a detenerlos y entregarlos a la fiscalía”. Venía impactado, el Presidente Maduro, de lo que vio en Panamá: “Algunos de esta gente que sabotea la economía son dueños de media ciudad de Panamá. Con  qué dólares compraron torres lujosas en donde cada apartamento cuesta dos y tres millones de dólares”. Descubría el agua tibia el camarada Presidente Maduro, la corrupción tan espantosa que se oculta tras la entrega de nuestros dólares a un puñado de delincuentes que se disfrazan de empresarios y empresarias, en conchupancia con funcionarios públicos que, cómo les gusta entregarles los dólares de la República, mientras distraen la atención con el asunto de los cupos viajeros. Asertivo el Presidente Maduro, en dar en el blanco, por allí está la respuesta que amerita la llamada “guerra económica” que no es otra cosa sino un gran negocio que ha montado la burguesía parasitaria con funcionarios gubernamentales y, además de buen negocio, produce descontento social, la fórmula perfecta.

  Si bien es cierto que, en lo político, se le ha asestado una derrota contundente al imperialismo y sus agentes de la MUD en territorio nacional, lo cierto y concreto es, que la burguesía goza de buena salud y sigue perturbando la paz de la República. Allí es, donde debe apuntar la ofensiva nacional, a derrotar la burguesía, apretarles el pescuezo y someterlos a los designios del pueblo venezolano. Contrario a la conseja de los agentes del imperialismo en territorio de Bolívar y Chávez, de que el modelo Socialista fracasó; lo real y concreto es que el modelo de capitalismo rentístico que rigió la Venezuela de finales del siglo XX y, comienzos del XXI, ha hecho aguas frente al modelo redistributivo e igualitario impulsado por la Revolución Bolivariana, que ha colocado a disposición de nuestro pueblo un alto nivel adquisitivo, que no ha podido ser satisfecho por el modelo de capitalismo rentístico en el cual nació, y se desarrolló la burguesía venezolana. Con esa burguesía, forjada a imagen y semejanza del imperialismo de los EEUU, será imposible avanzar y desarrollar el modelo socialista venezolano; todo lo contrario, esa burguesía siempre será su principal enemigo. Se trata de una burguesía improductiva y poco dada a crear riqueza nacional, totalmente desarraigada del suelo patrio, de todo sentimiento nacional. Es una burguesía, nacida al calor de la corrupción y de ella se nutren sus negocios. Una burguesía apátrida, que debe ser destruida, pues, sus riquezas son mal habidas, y aquí no debemos hacer diferencias con los nuevos ricos que se colocan una camiseta roja y se autoproclaman “bolivarianos”, burgués es burgués y su divisa es el dólar.

  La burguesía, como lo confirma la historia, de clase revolucionaria con relación al feudalismo, se ha transformado en una clase conservadora y reaccionaria con relación a la clase trabajadora. La burguesía dejó de ser una clase impulsora de la Democracia para convertirse en una clase impulsora del fascismo, las mejores evidencias de ello, lo tenemos en el golpe dado en abril de 2002 y el que proyectaban ejecutar en febrero de este año. Pretender mantener en vida, esa sombra de democracia democrática-burguesa que caracterizó la cuarta república, en plena quinta república, es jugar a la doble banda, ese juego perverso que tanto le gusta a la oposición apátrida. La Revolución o es Socialista o no lo es, no hay término medio. Necesario es, entonces definirse en esa materia, impostergable materia, dejada por resolver por nuestro Comandante Chávez.

  La guerra económica no se resolverá con más capitalismo, entregándole más dólares a la burguesía, engordando la corrupción, camarada Presidente Maduro. Con la guerra económica, la burguesía ha concretado el modelo de país que ellos aspiran realizar, si volvieran a Miraflores: plena libertad de precios y libertad cambiaria, sometimiento pleno del factor trabajo al capital, corrupción a todo nivel, como lo han hecho con los comerciantes informales que han recibido un fuerte impulso en esta acción devastadora de la economía nacional, con los raspacupos, y la mal llamada “bolíburguesía”, que no es otra cosa sino su remozamiento en la Quinta República. La burguesía, valiéndose de su poder económico, ha destruido instituciones creadas por la Revolución para controlarlas, tal el caso de CADIVI, INDEBAPIS, más reciente, la SUNDDE, entre otras muchas. En solo doce años (2000-2012), se han fugado del país 224 mil millones de dólares según cifras aportadas por el economista Manuel Sutherland, lo contradictorio es, bajo un “estricto” control cambiario. Enfatizando Sutherland: “Esos 224 mil millones de dólares que se han “ido” a las arcas del capital financiero internacional, el más parásito, tienen que necesariamente arruinar a cualquier economía en el mundo. Decimos de manera llana, que lo transferido hacia el extranjero en apenas 13 años equivalente al 63% del PIB del año 2010”.  Esa brutal fuga de capitales, llega a situaciones tan extremas y, a su vez, disparatadas, como esa que Venezuela es el único país en este planeta, que envía las llamadas “remesas” desde nuestro país a ciudadanos y ciudadanas radicados en EEUU, hecho que ha provocado indignación en el camarada diputado Elvis Amoroso: “Es insólito que donde se produzcan los dólares para allá tenemos que mandar dólares”. Cierto camarada, pero más insólito es, que nuestros funcionarios públicos, en conocimiento de tamaña aberración, no actúen de inmediato para corregir esos disparates que tanto daño producen a nuestra economía. Tanta impunidad terminará destruyendo el cuerpo social de la República, es hora -ciertamente camarada Presidente Maduro- de radicalizar la Revolución.

  Los funcionarios del Gobierno Revolucionario han llegado hasta el absurdo de solicitarles a factores de la burguesía transnacional como Procter & Gamble, que eleven sus niveles de producción; como ocurrió en marzo pasado e informó en su cuenta tuiter el ministro Cabello, por supuesto, muchas sonrisitas, pero la realidad es que los productos de esa empresa, no se encuentran en los anaqueles y cuando los hay, el pueblo debe someterse a las penurias de las colas para poder adquirir un par de jabones, o una bolsa de jabón para lavar su ropa. Eso sí, poca producción de productos para el pueblo pero muchos dólares para la empresa a brazo suelto. Con esa burguesía nacional y transnacional, no habrá Revolución Socialista posible. En el capitalismo y sus soluciones, sólo habrá para nuestro pueblo, más penurias y regresión de los logros sociales alcanzados en estos 15 años de Revolución Bolivariana…



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Henry Escalante


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