Cuando éramos Oposición

En la IV República yo fuí oposición, lancé mis piedras y botellas a la sanguinaria PM, milité en el partido de izquierda Causa R, antes de ser filtrada por la derecha, es decir antes que se dividiera, pasando luego a las filas del PPT que después abandoné cuando fue filtrada una vez más por la derecha, aunque hoy ha sido rescatada por auténticos revolucionarios de Cuadros.

Cuando fuimos oposición le hice la vida a cuadritos a adecos, copeyanos y al MAS politicamente hablando en una parroquia donde para esa época los adecos me declararon persona No Grata porque les estaba haciendo mucho daño al entregar a los parroquianos sus Asociaciones de Vecinos,vencidas y partidizadas por AD y COPEI, en organizaciones sanas y activas, mi trabajo político se fundamentó entre la formación ideológica y la práctica política.

Jamás me instigaron al odio contra el adversario, ni la destrucción ni la muerte como armas de lucha, más bien al debate de las ideas, a la conciencia política y el servicio a los parroquianos.

No fue fácil al principio, mi ingenuidad política era enorme, no contaba con la sana malicia en identificar ideológicamente las actitudes de funcionarios y políticos.

Fue a su tiempo que fui madurando, que después de tantos golpes y reflexiones desperté a la política como tal, a ver con claridad las cosas y entenderlas en su justa dimención.

Con la llegada de Chávez mi panorama se aclaró mucho más, a él sobre todo debo mi plena comprensión de la historia nuestra como la de latinoamérica, me calé a Cháves en sus disertaciones, análisis, reflexiones, especialmente en sus Aló Presidente, cadenas nacionales, etc, fue mi pedágogo político.

La lectura de libros y revistas revolucionarias me hicieron cada vez más comprender el todo ideológico universal, de ir más allá de las fronteras, irme a la historia, de conocer a fondo el imperialismo norteamericano.

Deje de ser oposición cuando Chávez llegó al Poder, desde entonces me consideré un izquierdista añorando ser Comunista ya que debe ser la cima de esta revolución, un comunismo a la venezolana.

En contraste con la oposición de hoy, nada que ver ya que esta oposición no es como tal, es apatrida, mentirosa, comercialista que sólo sus voceros, o los que de ella viven, hacen jugozas ganancias con eso de la contrarrevolución, se llenan de doláres, que es lo que más les interesa; eso explica porque en 15 años se oponen a todas las políticas del Estado, si ellos apoyan, respaldan o sugieren correcciones se les cae el negocio.

Esta oposición tiene un doble discurso; habla de democracia, libertad de expresión, luchas pacíficas pero en la práctica es todo lo contrario; usan la violencia hasta contra sus mismos votantes, destruyen, asesinan, hieren, conspiran, execran a quien de sus voceros reconozca algo bueno del gobierno, mienten, manipulan, piden intervenciones extranjeras, malponen la imagen del país en el exterior.

Para nada se parece cuando eramos oposición en la IV República. Una oposición sin liderazgo, gobernadores que no transcienden, corruptos a granel, sin formación, sin ideología, de pura pantalla y microfóno.

Cuando fuimos oposición arrasamos como partido de izquierda en Caracas, tema Causa R, luchabamos por reinvindicaciones sociales, nos perseguían, encarcelaban, desaparecían y asesinaban, nadie con sus organismos de Derechos Humanos nos ayudaban, los Estados Unidos calladitos, los medios de comunicación silenciosos.

La oposición de ahora grita dictadura pero viajan a denigrar del país y andan campeantes por las calles, son penados por la ley ante sus públicos crímenes y se les da casa por cárcel y hasta le dan cárceles cómodas con Tv, cable, computadoras con internet, entrevistas por CNN, cocina, cómida habitación conyugal, y aún así hablan de torturas.

Cuando éramos oposición asumiamos nuestra disidencia con dignidad, no contábamos con el apoyo de los medios, éramos todos guerrilleros y revoltosos, pero la oposición de hoy no tiene pies ni cabeza.

Es una oposición de sí misma, confundida, manejada desde afuera, sin identidad, inmerza en el odio, derrotable un sin fin de veces, electoralmente y cuando ganan una alcaldía o gobernación no trascienden, no marcan la diferencia.

Cuando éramos oposición nos marcamos como meta el poder a pesar de gobiernos totalitarios, sangrientos, disfrazados de democracia y aún así después de décadas y por la vía electoral de un Sistema trampeado y ambiguo ganamos con un alto porcentaje de participación de votos del pueblo, pero esta oposición de hoy da verguenza porque es invicta perdiendo elecciones.

Juzgue usted si les miento y hagan sus comparaciones.



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Julio César Colmenares

Comunicador alternativo.

 juliocesar1221@gmail.com

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