Temo que a Ledezma si lo torturen

El recordado y extrañamente ausente, para no decir una imprudencia, Alberto Nolia, llamaba a Antonio Ledezma “El vámpiro”, con acento en la “a”, palabra que no aparece en el sacrosanto Drae. Pero nosotros, optamos por no hacerle caso a Nolia y tomarla como una majadería más de él, no porque no aparezca en el diccionario, sino porque toda la vida hemos escuchado al pueblo pronunciarla y escribirla sin acento o mejor dicho “vampiro”.

            Hay una versión o imagen fabricada del “vampiro” o del conde Drácula, de esas tantas que creo el cine gringo, quizás la que más se popularizó, sarcásticamente con un gran parecido al llamado Alcalde Metropolitano, ese mismo que hace de todo, conspira, viaja, amenaza, apostrofa, habla en el lenguaje de los hombres perversos, desafiantes y amenazadores, viaja tanto que según Jorge Rodríguez, su cuenta de gastos de viaje en dólares, pagados por la Alcaldía en un solo año, serviría para surtir a Venezuela por el mismo tiempo de pañales para bebé, pero nunca se ocupa de sus obligaciones constitucionales; o mejor dicho no trabaja en lo que debe.

            Si alguna cosa a uno le hizo dudar que Ledezma fuese en verdad el vampiro o Drácula, es lo de viajar en avión a cada rato y todo sitio donde crea necesario ir a ver, ¡quién quita!, si le hacen presidente, porque si se pone a esperar le elijan, aun gozando de la inmortalidad, a menos que le encastren una estilla grande de madera en el pecho, se le irá todo el tiempo del mundo esperando para nada. Pero el vampiro verdadero, no necesita avión, el vuela, se hace murciélago, o mejor es murciélago. Porque es licantrópico, una vez humano, otra animal, según le convenga. Ya eso lo define como no digno de confianza. Pero es verdad, que el vampiro, no es un murciélago cualquiera, es un hematófago. Es decir se alimenta de sangre. ¿Eso de gastar tanto real que no son suyos sino del pueblo venezolano para viajar con fines y aprovechamiento personal, no es acaso un acto hematófago? ¿No se chupa la sangre de los venezolanos a quienes está obligado a proteger y auxiliar?

              De donde uno concluye que Ledezma no sólo se parece por su figura al Conde Drácula, el “chupa sangre”, sino que lo es por lo dicho y lo que sigue.

              Es por demás conocido el compromiso de Ledezma con la política represiva de AD, que consistió en dos viejos principios, “no cargamos preso amarrao”, pues a más de uno asesinaron lanzado de helicóptero, en la tortura, baleado a mansalva en la calle, ahorcado y hasta cazados como liebres, como aquellos campesinos de “El Amparo”. Pregúntenle a Walter Márquez. Pero todavía hay más y vamos a nombrar sólo una poca cosa por asuntos de espacio. ¿Cuántos fueron los muertos del “Caracazo? ¿Cuánta responsabilidad tuvo Ledezma en ese desangramiento? ¿Cuánta sangre bebió de todo eso?

              ¿Acaso no ha sido Ledezma hasta ahora, pues nada ha dicho en contrario, de aquella vampiresca y draculiana frase de Betancourt, “disparen primero y averigüen después?

            Pero aún queda una cosa imposible de olvidar. ¿Cuál otra conducta sino la de Drácula, asumió Ledezma contra los ancianos que protestaban en Caracas porque su gobierno, aconsejado y más que eso, obligado por el FMI, no les pagaba las pensiones? ¿Cuántos de esos ancianos no salieron lisiados y hasta muertos por la violencia desatada por Ledezma contra ellos?

            Entonces Ledezma si es un vampiro. Es la personificación ahora del Conde Drácula y, como tal, es la maldad misma. Los malos suelen ser incultos y son, parece una redundancia, insensibles. Por malos e incultos. Ledezma es las dos cosas; finge o pretende parecer otra cosa, tras una palabrería hueca y un vestir elegante, porque si bien es verdad que, “el hábito no hace al monje, suele hacerlo parecer”.

            De donde uno puede asegurar, que a Ledezma, un preso acostumbrado a ser carcelero, lo que ya es una tortura, seguro le pusieron en la “celda”, que es de mucho lujo, un espejo. ¡Hay qué ver cuánto desespera a Drácula un espejo! Es más, posiblemente, como es habitual, hasta la 9 p.m. le tengan la luz encendida y él es animal u hombre, en fin licantrópico, de las tinieblas. Para más vainas, al salir el sol, de alguna manera o por alguna circunstancia, que podrían ser muchas, se verá obligado a ver la luz del sol. ¡Hay que ver, para decirlo como Capriles, como le arrecha eso a Drácula! Para más vainas, le pusieron a dormir en cama y él lo hace en una urna negra.

            Por último, no es nada extraño que esos intelectuales jodedores del chavismo, que son muchos, le envíen a Ledezma o Drácula libros, de esos tantos y buenos de Librerías del Sur, a ver si lee. ¡Los libros a Ledezma le producen tanto daño como la luz! ¡Porque alumbran!

            Entonces, no hay duda; gringos, ONGs, CDDHH de toda pinta, en Ramo Verde, Venezuela, están torturando a Ledezma. ¡¡SOCORRO!!



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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