Cuando los politiqueros se enfrentan al periodismo

Los politiqueros criollos se han convertido en un producto enlatado de los medios de comunicación privados. A la hora de despotricar contra el gobierno y sus instituciones, se manejan con total soltura y confiando en que su "verdad" jamás será desafiada por un periodista que prefiere sumarse incondicionalmente a ella con la misma convicción política que exhiben sus patrones. Este ciclo perverso que convierte la información y opinión en propaganda antichavista ha hecho que politiqueros, analistas y expertos opositores se acostumbren pasivamente a la bombita que le ponen sus complacientes periodistas, y crean que la sacan de jonrón cuando reciclan su retórica politiquera y el antichavismo los aplaude. Como consecuencia, el discurso político de la oposición se degrada, alejándose cada vez mas de la posibilidad de presentar propuestas validas y provechosas.

Pero cuando los politiqueros de televisión se enfrentan a periodistas de medios extranjeros que no están dispuestos a tranzarse por prebendas políticas ni complacer los intereses del patrón, su "verdad" se desploma.

En reciente entrevista con la CBC de Canadá (16 de Enero de 2006), la directora de Súmate, Maria Corina Machado, quiso reeditar sus ataques contra el gobierno venezolano y convencer a la opinión pública canadiense de su "sincero" compromiso con la democracia. Sin embargo, cada vez que se le preguntaba sobre el origen de sus fondos o su ambigua posición abstencionista, Machado no encontraba como responder. La periodista Anna Maria Tremontti la debió precisar en mas de una ocasión para que no evadiera las preguntas claras y concisas que los periodistas venezolanos jamás se atreverían a realizar. Igual ocurrió con Teodoro Petkoff en reciente entrevista que le hiciera el periodista Alfredo Molano para el diario El Espectador (19 de Febrero de 2006) de Colombia.

Con la prepotencia que lo caracteriza y acostumbrado a su monólogo editorial, Petkoff amenazó con terminar la entrevista debido a que Molano no dejaba de refutar con mucho aplomo y sentido común los argumentos destemplados del precandidato presidencial. Las preguntas incisivas de Molano colocaron a Petkoff a la defensiva, al punto de tener que aceptar a regañadientes que en Venezuela sí existe libertad de expresión, no hay ningún tipo de censura y que la mayoría del pueblo venezolano apoya al presidente Chávez. No obstante, cuando Petkoff comenzó a criticar la actuación del fiscal Rodríguez en el caso Anderson, desacreditando al testigo Giovanni Vásquez de acuerdo a la información que le habría suministrado el DAS a los medios privados venezolanos, Molano debió aclarar que "el DAS ha sido denunciado de colaboración con el paramilitarismo, de fabricar pasaportes y de otros delitos", y que le resultaba ilógico confiar en la palabra de Jorge 40, jefe paramilitar de las Autodefensas que sí goza de total credibilidad para la oposición y sus medios. Incluso cuando Petkoff insistió en las supuestas contradicciones de Vásquez debido a que no podía estar en Panamá cuando supuestamente se encontraba preso en Santa Marta, el periodista Molano precisó que "las autoridades carcelarias podrían estar manejadas por un Jorge 40, esa es su área de influencia. Cosas se han visto en las cárceles colombianas…Conozco las cárceles y sé los delitos que se cometen, inclusive en connivencia con autoridades." Agobiado y preso de su propia prepotencia, Petkoff le pareció que "así no vale la pena que sigamos esta entrevista… Si a un argumento mío me va a oponer que las autoridades de Colombia son corruptas, o que los documentos oficiales no sirven, o que un juez podría permitir que un tipo salga de la cárcel, vaya a Panamá y regrese, estamos jodidos." Dictando cátedra de lo que realmente es el periodismo, Molano le replicó a Petkoff que "si cree a pie juntillas en documentos oficiales, no hay discusión [pero] creo que toda información debe ser puesta en duda… La duda es su obligación…"

En cualquier otro país o circunstancia política, la serie de fracasos que Súmate ha sufrido en su intento por derrocar al presidente Chávez con los jugosos desembolsos del gobierno y congreso estadounidense, habrían obligado a Machado a abandonar su carrera política y regresar a la actividad privada. Sin embargo, los medios privados la mantienen artificialmente activa en sus pantallas y titulares de primera plana para mantener al antichavismo convencido de su heroica y desprendida actuación por el país. Lo mismo sucede con el eterno aspirante a presidente, quien después de su estrepitoso fracaso al frente de Cordiplan y haber sufrido en carne propia los ataques de los medios privados por defender la tesis de la "información veraz" - que después tuvo que engavetar -, debió crear su propia plataforma mediática para poder practicar el antichavismo cómodamente sin una voz que osara poner en duda su "verdad".

agd1967@yahoo.com


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Antonio Guillermo García Danglades


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