Nariceo y Doble Agenda en la MUD

Los sucesos ocurridos después de las violentas protestas iniciadas el jueves 6 de febrero en Táchira, evidencia la existencia de una doble agenda en la MUD, pero aclaro, que no necesariamente está involucrada toda la Oposición. Me atrevo a afirmar que es un núcleo pequeño incrustado en la misma. Por lo menos así los hechos los demuestran.  

Veamos: después de las protesta en Táchira, bajo la supuesta violación de una estudiante, de quien se desconoce su identidad y la veracidad del hecho, según señala el gobernador de la entidad, se inician un conjunto de acciones dirigidas a desbaratar el proceso de diálogo y acuerdo que estaba en marcha entre la oposición y el gobierno.

Luego, bajo el espíritu del Día de la Juventud, Leopoldo López y María C. Machado convocan una marcha cuyo propósito era entregar a la Fiscalía un documento, solicitado la excarcelación de los estudiantes detenidos por las protestas. Este hecho muestra un claro indicio para el análisis, porque marca la agenda al movimiento estudiantil, así como, a los cohabitantes del resto de la MUD, quienes se pliegan a las convocatorias nariceados.

La marcha del 12F, transcurrió en completa normalidad y apegada a los principios democráticos, hasta llegar a la sede del Ministerio Público, donde extrañamente un grupito comienza a apedrear y destrozar todo lo que tiene por delante. El pánico, la zozobra y la conmoción hacen de la marcha una batalla, con saldos lamentables.

Posteriormente comienza una ola de protestas en todo el país, pero con una variante atípica, y es que se realizan llegada la noche, acompañadas de acciones vandálicas: trancas de calles por las madrugadas, quemas de instituciones, de bienes públicos y privados, vidrios molidos, alambrados y aceite en las carreteras, entre otros.

Frente a estos hechos, el genuino movimiento estudiantil y algunos partidos opositores, se desmarcan de las acciones violentas. Y en la convocatoria del sábado 22 en el municipio Sucre (El Marqués), observamos que los voceros estudiantiles se distanciaron, no solo en la tarima, sino también en el discurso. Algunos partidos también lo hicieron y, reiteradamente llamaron a la población opositora a la calma, a no trancar las calles y a aislar a los violentos.

Sin embargo, las acciones desestabilizadoras siguen en marcha. Nos preguntamos: ¿No es evidente la existencia de una célula incrustada en el cuerpo opositor que busca salidas anti-democráticas? ¿Cómo no pensar en el respaldo internacional a estas terribles acciones, después de oír a sus voceros? Y finalmente, ¿Hasta dónde el sector demócrata opositor, bajo la mampara de la Unidad, seguirá nariceado por los Ultrosos?

Huérfano, Jiuvant G.

jghuerfano@yahoo.es

Twitter: @jghuerfano

www.jiuvanthuerfano.wordpress.com



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Jiuvant Huérfano


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