Trinchera de Ideas

Se consumó el plebiscito (Vamos por ti Capriletti)

Se pueden destacar varios importantes errores de la pasada campaña electoral municipal cometidos por la derecha fascista, su cubículo político la MUD y quien funge de líder principal, el sempiterno derrotado Capriletti. El primero fue querer o pretender convertir las elecciones del 8D en un plebiscito, es decir, supuestamente sacando más votos que el chavismo y tomar ese hecho como punto de partida para exigir la renuncia del Presidente Nicolás Maduro.

Capriletti sabía que en Venezuela no existe la figura del plebiscito como tal, que la Constitución consagra es el referéndum revocatorio (iniciativa del Presidente Chávez durante la asamblea constituyente de 1999) y éste sólo se puede aplicar al funcionario elegido por el voto popular a la mitad del período constitucional como ocurrió el 2004 cuando esa oposición se lo aplicó al presidente… y lo perdió, es decir, el fascismo opositor sabía que estaba cometiendo una ilegalidad, que no era posible tamaño desatino tal y como ellos lo concebían. Aún así la sabiduría popular recogió el guante y se preparó para la batalla porque tenía la certeza que las elecciones serían ganadas por la Revolución Bolivariana y devolvería con ese triunfo el reto del imaginario plebiscito, 5.833.942 votos hablarían por si solos, siguiendo la lógica invertida de Capriletti el plebiscito se le devolvió como el boomerang australiano.

Como complemento de esa política el otro error cometido fue el de la brutal campaña sobre la nacionalidad “colombiana” del Presidente Maduro. A partir de esa burda mentira se construyó mediáticamente una matriz de opinión nacional e internacional que insistía, machacaba en afirmar que Nicolás había nacido en Colombia. Pero no sólo fue el hecho mediático sino que personajes de la farándula politiquera fascista latinoamericana se prestaron a ello, la mano del capo Uribe movió desde Colombia la infamia, el exembajador panameño en la OEA, Cochesso, con su cínica cara de piedra, sin que le temblara el pulso, afirmó por la CNN y cloacas periodísticas latinoameriacanas, que “tenía las pruebas del nacimiento en Colombia de Nicolás Maduro”. Aquí en Venezuela un pobre hombre que alguna vez transitara por los caminos de la revolución social, hoy medio trastornado, Pablo Medina, hasta se puso una franela donde imprimió la partida colombiana de nacimiento de Nicolás. Hasta allá llegaron los fascistas, a cometer tamaña burrada, tamaño desatino, tamaña estupidez política.

Por supuesto la carga xenófoba, chovinista anti colombiana no podía ser más grotesca, injusta y criminal. Pretendía el fascismo criollo mover en nuestro pueblo, noble, amoroso, leal, solidario los sentimientos más bajos y ruines del ser humano y enfrentarlo a los hermanos colombianos estableciendo un paralelo entre un presidente presuntamente nacido en Colombia y los ciudadanos de ese país que habitan en Venezuela. La asociación sicológica, el símil no podía ser más evidente, igual al chovinismo que ha querido desatar contra Cuba y los cubanos, objetivo político de la derecha oligarca y de sus amos norteamericanos.

Un tercer error, extremadamente recurrente y grave por lo falaz, fue (y es) el de acusar al gobierno del desabastecimiento, la carestía de la vida, la inflación, la cartilla de J J Rendón; era la cara anversa de la moneda, la verdadera, era la guerra económica silenciosa que desata la oligarburguesía contra el pueblo buscando su desesperación, llevándolo al extremo de la angustia para producir un estallido social y crear las condiciones para una guerra civil. Pero no contaron con la astucia de Maduro y la férrea voluntad del gobierno revolucionario y del pueblo chavista que fue desmontando paulatinamente lo fundamental del desabastecimiento apelando a la infraestructura que dejó instalada el comandante Chávez a partir de la política de Estado de soberanía alimentaria. Si algo justificó la existencia de Pdval y de Mercal y una poderosa organización cívico/militar para llevar los alimentos que la burguesía, Fedecámaras, Consecomercio, el monopolio Polar tenían acaparada, escondida o fugada en contrabando para Colombia o Miami.

Esa acción gubernamental de contraofesiva alimentaria debilitó en gran medida la ofensiva alimentaria de la guerra económica de la burguesía y preparó el camino de la ofensiva general anti capitalista que vendría después en el mes de noviembre.

Noviembre fue mortal para la estrategia golpista de guerra económica. En una envolvente acción nacional contra la corrupción, la usura, el contrabando, el blanqueo de dinero, la utilización del dólar oficial para conspirar o enriquecerse, de empresarios en tiendas y negocios grandes y pequeños. Esas intervenciones gubernamentales a las empresas le partieron el espinazo no sólo a la burguesía sino a la estrategia burguesa de guerra económica contra el pueblo. Allí se terminó de revertir la situación, cambió la correlación de fuerzas políticas, el espíritu de Chávez prendió en el pueblo y la respuesta se produjo el 8 de diciembre con la contundente victoria chavista y la aplastante derrota a la contrarrevolución que fue derrotada en las urnas y en su plebiscito.

Bajar de 7.363.980 millones de votos en las elecciones del 15 de abril a 4.841.149 millones de votos en las elecciones del 8 de diciembre es algo para ponerse a pensar. En tan sólo 7 meses todo se derrumbó en la oposición fascista, al parecer todo se vino abajo, ¿a qué se debió que en un tiempo tan relativamente corto se evaporaran 2.522.831 votos?

A los errores políticos de Capriletti y la MUD y todo el tinglado golpista interno y externo que no hizo campaña electoral alguna sino presionar al gobierno y subvertir. 10 puntos por arriba, lo que no ocurrió en las elecciones de abril por las causas por todos conocidas, en primer término la muerte del Comandante Supremo, Hugo Chávez Frías, pero también el pueblo cobró los crímenes y terrorismo del 15 y 16 de abril. Para el 8D el pueblo chavista se había recuperado del trauma y abrazó de nuevo la causa de la Revolución bolivariana y socialista. Eso se tradujo en alcanzar 5.883.942 millones de votos (aunque un porcentaje rezagado del chavismo se quedó sin votar), el 54% de los sufragios y 255 Alcaldías. Ello sin contar el fortalecimiento de la imagen del presidente Maduro, el gran ganador.

El chavismo, el bolivarianismo, el socialismo ganaron sin ningún género de dudas las elecciones y con él, el plebiscito imaginario de Capriletti, ahora ¡vamos por él!, que pague la autoría intelectual de los crímenes, destrozos y terrorismo del 15, 16, 17 de abril al negarse a reconocer el triunfo de Nicolás Maduro a la Presidencia de la República, sus despiadados e injustos ataques al CNE, el liderar una guerra económica contra el pueblo y defender a los empresarios corruptos, por sus estrechos vínculos con el imperio yanqui, la gusanera cubano/mayamera y los fascistas pinochetistas de Chile. El daño hecho por este personaje a la República y al pueblo sólo de abril a diciembre de 2013, es incontable y debe ser detenido y juzgado, por eso la justicia debe ir por ese facineroso. Sea un sicópata, un desquiciado mental, un enfermo por la droga y el odio, aún así debe ser juzgado y condenado por sus crímenes.











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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

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