La industria del crimen, los apátridas y la guerra económica

La situación que estamos confrontando es realmente de cuidado. Hoy más que nunca se requiere la unidad de los revolucionarios para junto al Ejecutivo Nacional, con Nicolás Maduro a la cabeza hacerle frente a la canalla apátrida que en una modalidad de crimen organizado se abalanza contra las instituciones de la República Bolivariana de Venezuela y en contra de las conquistas del pueblo que conducido por el Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías, en 14 años de revolución logró voltear buena parte de la tortilla, al menos los pobres comenzaron a comer pan, falta que los ricos comiencen a comer lo que merecen.

La guerra económica, junto a la delincuencia política desatada en el país, derrumbando monumentos, llamando descaradamente a la insurrección, hablando de nuevo gobierno ya, desconociendo e irrespetando la majestad del Presidente de la República y todo con el apoyo de la industria del crimen soportada en el papel y la tinta y en los espacios del espectro radioeléctrico, que siendo propiedad del pueblo son utilizados para ir en su contra mediante la lluvia de mensajes subversivos que lo incitan a desconocer la instituciones democráticas, con un discurso de supuesta defensa a los derechos del soberano, acusando al gobierno de los crímenes que ellos están cometiendo contra la patria. En busca de un “Caracazo” para proclamar la ingobernabilidad y la necesidad de la intervención extranjera

La oligarquía que desde hace 14 años viene pugnando por rendirnos a través del hambre, cada día arrecia más sus criminales acciones acaparando los productos y disparando los precios mediante manipulaciones que forman parte del libreto de la CIA, aplicado a la Chile de Salvador Allende, que en nada ha cambiado, solo que en aquella oportunidad el mafioso Richard Nixon, ordenó a su sicario de turno, que era necesario hacer chirriar la economía chilena y en esta oportunidad el colega de Nixon ha bajado la línea de “colapso total” para la economía venezolana.

La mediática venezolana, que se ha convertido en un gigantesco cartel de promoción de la pornografía y la trata de blanca, de manera descarada, es también la artífice de la guerra económica y de apología a la violencia que enluta hogares venezolanos. Nada más hay que ver como destacan y contabilizan los fallecidos, para ofrecer números abultados, no importa que hayan muerto en accidentes de transito, de trabajo o de otra índole, para la canalla mediática todos son producto de la violencia que azota al país, “el más violento” del continente, porque están montados en la jugada de la para política.

La tarea de los diarios a parte de promover en sus abundantes páginas de anuncios clasificados, la prostitución y la trata de blanca, también sirven de guía de orientación para la ejecución de la guerra económica. Mediante el llamado “periodismo de investigación”, siembran en el colectivo incertidumbre, desasosiego y ansias de comprar. Son los grandes medios los que anuncian los productos que van a escasear, son ellos mismos lo que dan la guía de los precios que van a coger vuelo y así sucesivamente cada día siembran más terror en el pueblo, por la “tragedia” que desde la óptica del dueño del circo y sus maromeros, se avecina por la “incapacidad del gobierno”.

Porque es culpa de “Nicolás. Nicolás, sin más ningún título, porque en el diccionario de la acanalla golpista, está vedado decirle presidente al ciudadano Nicolás Maduro Moros, electo presidente de la República Bolivariana de Venezuela, por voluntad del pueblo venezolano. Por eso sus voceros le llaman “Nicolás” a secas, porque es el código para descalificarlo, para desconocerlo y con él desconocer al soberano que lo eligió. Es la misma treta que aplicaron contra el Comandante Chávez, porque el linaje oligarca, no podía aceptar a un mulato en Miraflores, como ahora es imposible admitir a un autobusero. Nicolás Maduro, es el presidente más asediado de la historia por parte de la canalla.

Es por eso camaradas que debemos estar atentos y fortalecer la organización comunal, porque solo un pueblo organizado puede defender sus conquistas. El presidente y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, necesitan el sólido respaldo de las comunidades organizadas para tomar las acciones a que haya lugar llegado el momento de hacer frente a la traición que contra Venezuela y su pueblo se gesta en los centros imperiales del poder externo y en las madrigueras de la oligarquía criolla, que no han dado el madrugonazo, porque no encuentran aliados en la FANB, porque en el pueblo uniformado, los traidores a la patria son historia del pasado. Los último infelices, se estofaron en su propia salsa en la Plaza Altamira. Por esa razón la canalla golpista, quiere a través de la especulación y el acaparamiento provocar la ira del pueblo y generar violencia, para que la intervención militar extranjera haga el trabajo, que ellos no pueden, porque no tienen pueblo, ni testículos para intentarlo.

El presidente Maduro, está empeñado en el dialogo, en busca de una salida a la crispación que sectores minoritarios tratan de potenciar en el país. La intención es plausible, pero contra el crimen organizado el dialogo no tienen ninguna validez. Esa mafia hay que confrontarla con la fuerza institucional del Estado Venezolano. La democracia es para quien la asume y respeta como forma de convivencia con diferencias y disidencias, pero dentro de la normativa legal, del respeto, de la solidaridad, del amor y reconocimiento al prójimo, pero no para quien toma el atajo de la acción criminal.

Es imprescindible que el presidente disponga de poderes especiales, para adecuar el marco jurídico a la necesidad actual. El Estado Venezolano, tiene que dejar de entregar divisas a los golpistas para que continúen conspirando. El Estado debe tomar en sus manos el control de las importaciones de alimentos y demás insumos que se requieren para la marcha del país. Los empresarios de maletín que robaron más de 20 mil millones de dólares a CADIVI, tienen que ser presentados a la justicia y al país.

La guerra económica tiene que ser atacada a fondo, desde las raíces que están en las grandes corporaciones que manejan las cadenas de producción y distribución de alimentos. En esa lucha hay que incluir también a los buhoneros de alimentos que han renunciado a su condición de gente del pueblo, para erigirse en sicarios de la burguesía, mediante el acaparamiento de alimentos y la especulación con los precios, Hay que decomisarles las mercancía y someterlos a procesos de reeducación, porque ciertamente no hay peor astilla que la del mismo palo y tenemos que cuidarnos de ese producto.

Por eso camaradas vamos a redoblar la marcha organizativa, la formación ideológica y el fortalecimiento de los valores, porque solo nosotros somos capaces de hacer que la república salga victoriosa en esta batalla contra la industria del crimen, los apátridas y la guerra económica.


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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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