Holocausto, genocidio y matanza a mansalva. Fascismo es fascismo aunque se vista de cura

La guía que nos ha sido impuesta para el hablar oficial, elegante, diplomático, rococó y no aparecer como miembro de horda, desdentado aunque tengamos dientes y destetados con tetas al alcance, porque podrían estar secas por la desnutrición, a quienes en este país vivimos, es nada más y nada menos que el DRAE, o Diccionario de la Real Academia de la Lengua.

De manera que no estamos obligados a hablar, para conservar la elegancia, como haya dispuesto Chávez, el vulgar arañero, sino como lo decide una institución bajo la advocación de Juan Carlos de Borbón. Si nos atenemos pues a la situación política venezolana, nuestro hablar “pertinente”, nada de lunfardo ni vainas niches, depende de un amigo del sector opositor. De aquél que le dijo al zambo de Sabaneta: ¿Por qué no te callas?, expresión por cierto procaz e irrespetuosa más por el momento y el espacio.

Ese Drae dice en el caso de la palabra holocausto que se trata de “Gran matanza de seres humanos”. En otro espacio hace referencia al pueblo israelita, pero deja claro que significa lo anteriormente escrito.

Esta nota no contiene una expresión contra el pueblo israelita, al cual respeto, ni a la condición de judío; de modo que a quienes estén en plan de cazar güiros, les recomiendo coger su cachachá, como en estas circunstancias decimos los cumaneses.

En el caso de genocidio, el instrumento que no es chavista, sino hijo de la realeza, que recoge las palabras del pueblo sólo cuando lleva años usándolas y no le queda otra cosa por hacer porque la lengua la construye así y la realeza misma termina apropiándoselas si le conviene, dice que es el “exterminio o eliminación de un grupo social por motivo de raza, etnia, religión, de política y nacionalidad”.

En fin de cuentas, holocausto y genocidio, sin importar las razones, vienen siendo una matazón. Porque, volviendo al mismo libro real o linajudo, matazón es, entre otras cosas, “acción y efecto de matar. Mortandad de personas ejecutadas en una batalla o asalto”.

De manera que lo que los conquistadores europeos hicieron en América, desde el norte, más arriba del río Grande hasta el sur, en la Patagonia, fue un holocausto, genocidio y matazón.

La derecha, esa que no le gusta que le llamen fascista y apela en su defensa, no a sus concepciones, sino al diccionario, olvidando que éste no ha acogido el término fascista o nazi con respecto a las políticas que ella suele ejecutar, porque la realeza española, y el diccionario es Real, no se va a joder así misma admitiendo que el franquismo del cual procede es fascista. Además esa misma derecha podría, no hay motivos para dudarlo, estar reproduciendo la idea de Sepúlveda, combatida por Bartolomé de las Casas, según la cual el indio no tenía alma, lo que equivalía a decir que no era gente. Aunque matazón es matazón y está bien definido en el DRAE.

Si la derecha nuestra todavía es partidaria de aquella tesis bárbara, la de Sepúlveda, entonces lo que hicieron con nuestros pueblos originarios para quitarles sus tierras, someterles a la esclavitud disfrazada, bajo adefesios como la encomienda, no fueron abusos sino actos en pro del desarrollo, según ella. El exterminio de millones de seres humanos, no fue genocidio, menos holocausto, sino limpieza, asepsia. Aquellas cosas, animalejos, no son merecedores que se usen tales palabras para calificar lo que con ellos hicieron.

Ha habido pensadores o mejor mal pensados de la vieja derecha, que han dejado su huella, según las cuales, esa vaina que mal llamaron descubrimiento y aquellas brutalidades calificadas como conquista y colonización, fueron necesarias para el desarrollo de la humanidad. Porque, en verdad, el despojo de América significó el envión del capitalismo europeo. Para dejarle algo a los muchachos que lean esto, les recomiendo entre tantos, tres autores, Eduardo Galeano (Venas abiertas de América Latina), Darcy Riveiro (El Proceso Civilizatorio) y los tres volúmenes de Federico Brito Figueroa, sobre Historia de Venezuela. La recomendación intento repartirla a lo largo de nuestro amado espacio, pues como muchos saben el primero es uruguayo, el segundo brasileño y el tercero ya lo he dicho por título de la obra.

En esas tres obras, se enterarán del despojo y el chuleo del sistema europeo a lo que llamaron a la fuerza América; desfase, para decirlo como Riveiro, a la línea de desarrollo de nuestras culturas y la matazón de indígenas, sobre lo cual Brito Figueroa dice muchas cosas y aporta unos cuantos datos que horrorizan.

Bajo esa concepción de la derecha, de la necesidad se atropellase y saquease a América, para que el capitalismo europeo avanzase o lo que ellos dicen como elegantemente, progresase, no se pueden explicar que en nuestro territorio, ese que viene del norte hasta la Patagonia, haya habido holocausto, genocidio o una matazón. Porque a la derecha, al fascismo, sin importar donde haya nacido, no interesa la gente, sino que los reales se reproduzcan.

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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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