Contraste entre el general Emilio Arévalo Cedeño, académicos y fósiles como Pompeyo

Para el transfuga toda excusa es buena

            Un amigo, por venezolano y partidario de las mejores causas, pese no tener el gusto de conocerle personalmente, importante articulista, me hizo una pregunta por correo electrónico. Me creyó persona adecuada o pertinente para ello.

          -“Eligio”, me dijo en su comunicación, “¿quién fue ese general oriental que solía sacudir las botas, cuando salía de su territorio hacia Caracas y de nuevo al regresar, para, según él, no pasar polvo de un territorio a otro?”

       De inmediato respondí al compañero en los siguientes términos, palabras más o menos:

        -“Primera vez que escucho tal cosa. Por lo menos eso creo. Pero como tengo amigos muy acuciosos que atesoran ese tipo de  información, intentaré, valiéndome de ellos, darte la información”.

 Le dije además que podría ser más de uno. En principio me ubiqué en la etapa de la guerra de independencia y luego la federal y le abundé:

       -“La España que vino a América, no se había formado aún como nación. Persistían allí las ruinas del feudalismo y la organización provincial. Esa dispersión la transfirió para acá y nos organizó como provincias que vivieron por años largos desconociéndose o ignorándose unas con otras. Lo que de paso le fue muy útil para controlarnos mejor.  El espíritu provincial llegó hasta la Guerra Federal y puede que todavía persista. Si no preguntémosle al Cura Calderón, hoy muy callado. Por eso, pudo ser cualquiera”.

           Me hizo falta agregarle que el modelo de descentralización del puntofijismo, cosa del pasado que Capriles asume como nueva, parece un remanente de aquella estructura colonial provincial.

     Empecé a preguntar a todo aquel que pudiese saber sobre el asunto. Cada uno de los por mí consultados, se quedaba igual que yo, cuando recibí la pregunta por vía electrónica.

      Preguntando por allí como si fuese Sócrates, sin poder distraerme por el riesgo de caer en uno de los incontables hoyos de esta ciudad horadada o bombardeada, alguien me habló de “un general que fue telegrafista en los tiempos de Gómez”. Al escuchar aquello pensé en Emilio Arévalo Cedeño. Busqué en la red y leí unas cuantas notas sobre el general guariqueño. Recordé que el General Juan Antonio Sotillo, definió al federalismo diciendo “que los zulianos manden en el Zulia, los caraqueños en Caracas, los guariqueños en el Guárico y los orientales en oriente”.

           Para el general zuliano Venancio Pulgar, el asunto se limitaba a que los caraqueños se vayan mucho al carajo, que manden en Caracas, porque en el Zulia mandamos nosotros.”

          Pero nada he encontrado hasta ahorita, aunque la averiguación sigue abierta, sobre la pregunta que me hizo el valioso compañero.

         Pero si encontré un interesante trabajo de José Sant Roz, sobre Emilio Arévalo Cedeño, en el cual hace referencia a una situación que parece ser actual.

         Refiere Sant Roz, que habiendo sabido que el gobierno de EEUU, solicitaba a Gómez cierta apertura democrática y soltase unos presos políticos, tomó un puesto telegráfico y le comunicó al dictador que siempre le había combatido y seguiría haciéndolo, como a los gobiernos del país, que le apremiaba  lavarse la cara. En esa misma comunicación, Arévalo Cedeño, se declara defensor de la soberanía y los principios bolivarianos.*

            A mí me asombró saber aquello. El general Cedeño tuvo una posición coherente y es una buena referencia, cuando uno observa, personajes que ayer dijeron ser antiimperialistas y defensores a ultranza de la soberanía, hoy hasta claman por una invasión gringa para salir de Chávez y andan en comparsa detrás de Capriles y la MUD. Para Cedeño la salida de Gómez no variaba para él las cosas frente a los americanos del norte.

           Días atrás, escribí un artículo**, donde resaltaba que una académica, profesora de una “prestigiosa” universidad caraqueña, justificaba su salida de la izquierda, porque en América Latina y particularmente en Venezuela, la izquierda había apoyado a la Argentina cuando la guerra de Las Malvinas.  Con el agravante para ella, que gran parte de esa izquierda, como ella ahora está en la derecha, y todo el mundo, hasta los viejos partidos, entonces asumieron la misma posición de la izquierda. Era un elemental asunto de soberanía. Lo mismo que hizo Arévalo Cedeño.

          Lo que pasa es que para mantener esa coherencia, se requieren varias cualidades, como templanza, buena fe, claridad conceptual, honestidad a toda prueba y no concebir la política como un negocio u oportunidad para retirarse, sin honores pero con plata.

        Para los saltimbanquis, aventureros, mercachifles y seniles en oferta, cualquier excusa es buena.

*Ver en Aporrea. Org. del 28-08-07, “Conozca quien fue el gran General Emilio Arévalo Cedeño”, por José Sant Roz.

**Aporrea.Org, 22-05-12, “O sea, me salí de la izquierda”, por Eligio Damas

damas.eligio@gmail.com



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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