Capriles si es fascista

Henrique Capriles Radonski és lo mismo, tanto en su pasado como en el presente. No es que fuese fascista en su pubertad, y ahora cambió. Dos episodios equidistantes en su azarosa vida, lo retratan cabalmente como una de las expresiones del ultraderechismo patológico más visibles en Venezuela. (Ojo: La Patología no es el estudio de los Patos).

Primero, siendo apenas un niño (quizás en el año 1983), apareció muy orondo en el programa “A Puerta Cerrada”, del ex canal RCTV, que conducía la excelente reportera Marietta Santana, vestido con una batola blanca y capucha puntiaguda del mismo color, haciendo alarde de su postración a una organización horripilante que existió en los EE.UU. (y de lo cual todavía hay secuelas) llamada “Ku Klux Klan”. ¿Y qué hacía el Ku Klux Klan?... Bueno; solo una cosa: Matar a los negros; exterminarlos; quemarlos vivos dentro de sus casas con familia y todo. (¡Áve María Purísima!...).

Venía HCR de hacer escuela en otra cosa horrible que existió en Venezuela: Tradición, Familia y Propiedad; la temible TFP; una secta satánica acusada de planificar en Caracas un atentado contra el Papa Juan Pablo II. El escándalo estalló durante el gobierno del copeyano Luís Herrera Campins, y la TFP terminó proscrita bajo la presidencia del adeco Jaime Lusinchi (año 1984). Fueron masivas las denuncias de familias “bien”, que señalaban a aquella organización trasnacional de reclutar a sus hijos y lavarles el cerebro; haciendo que niños ricos del Este de Caracas se dedicaran a pregonar y practicar el exterminio de las “rémoras” sociales que amenazaban la “paz burguesa”: Prostitutas, mendigos, negros, buhoneros, huelepegas, gays, indios, recogelatas, “vagos”, etc. Hé allí la “Misión y Visión” de TFP. (Un detalle: Uno de los “mentores” de TFP era un señor “de buena estirpe y elegancia” llamado Alejandro Peña Esclusa. ¿Les suena…?).

Fíjense que eso fue en 1983; y veinte años después (2002), aparece “Caprilíto” conduciendo uno de los episodios de golpe fascista más horrendos que se conozcan en el siglo 21, y que pasará a la historia como la pesadilla inmerecida contra un pueblo que solo viene abriéndose paso en su libertad y redención.

Tres hechos retrataron allí el sadismo de HCR (para colmo, alcalde de Baruta para la fecha): El asalto a la embajada de Cuba (jamás visto en el mundo); la tortura aplicada contra el ministro Rodríguez Chacín y el diputado Tarek Williams Saab; y el uso de su Cuerpo de Policía como fuerza terrorista. (O sea, lo que correspondía a una autoridad de gobierno; que era impedir los abusos y castigar la violación de los derechos humanos; Capriles lo pisoteó. Aupó y dirigió, él mismo, la represión brutal. ¡Creo en Dios Padre!...).

Ahora bien; se pregunta uno: ¿Qué tiene que ver el talante fascistoide de HCR con que sus ancestros hayan sido víctimas del nazismo alemán?... Si esto último fuese cierto, habría que concluir que el muchachito no aprendió la lección. Hoy sería una vergüenza para sus abuelos.

¡No hay, pues, “derecho a pataleo”!... Nos enfrentamos a un recalcitrante ultraderechista de ojos saltones, capaz de chuparle la nariz a un muerto y no escupir. Lo demás son “pajas locas” (que si el progreso; que si “nuestra Venezuela; que si la libertad y el desarrollo; que si tátarasobrino de Bolívar; que si cancioncitas pegajosas; que si inclusión y democracia; que si las chicas sifrinas; etc.).

(mezadiaz21@hotmail.com).


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Jesús Meza Díaz


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