Qué lavativa con el señorito

A esta edad no me voy a volver seguidor de las encuestas, menos cuando están en manos de empresas privadas que se mueven ante el sonido del dinero; tampoco soy partidario de andar anunciando triunfos antes del conteo final. Pero, a decir verdad, el señorito de ricachona familia que compite con el Presidente Chávez no parece andar muy bien.

Como niñito acostumbrado a que le den el juguete que se le antoje y en el momento en que a él se le venga en gana, se ha lanzado a la conquista de la Presidencia de la República como si ésta fuese un juguete más que necesita para su colección.

Quizás por eso el mismo se desmerita al decir que si desde el chavismo le atacan, es porque está ganando. ¿Es que nadie le ha explicado que en política se ataca al adversario más fuerte? En este caso él es el adversario más fuerte porque no hay otro. Si los partidarios de Chávez no le cuestionan, ¿a qué otro van a cuestionar? Por mucho que un Ledezma insulte al Presidente, haga morisquetas y asome su cabeza para que lo vean, los bolivarianos no le van a parar. Tampoco lo harán con Julio Andrés, a pesar del conteo de casas y la pantomima "lupa" conque monta su show mediático.

Otro argumento no muy inteligente es decir que está ganando porque Chávez usa un lenguaje fuerte contra él. Por Dios, ¿a estas alturas se entera que su principal rival en esta competencia es un hombre que no le huye a la confrontación, de palabras duras y pelea verbo a verbo como los mejores? Muy malo para el muchacho eso de pensar que la Presidencia es un juguete que le toca por puro capricho y no porque va a fajarse por ella.

Además, ¿qué tan duro es el lenguaje de Chávez si al Presidente venezolano lo llaman mono, dictador, asesino, terrorista y otra bonituras semejantes? Que el líder de este proceso llame "majunche" al señorito suena a piropo cuando al camarada comandante lo tildan de asesino a cada rato. Esta campaña sería demás de aburrida si el Presidente le dice al muchacho: "Mijo lindo, ven acá, vamos a jugar una partida de pelotica de goma y el que gane se queda con la Presidencia".

Está bien que los padres del señorito sufran cada vez que Chávez arremeta contra él, pues ellos lo acostumbraron a darle la razón en todo, así como a complacerlo en sus caprichos, pero uno supone que el muchacho le paga a unos asesores para que le digan, al menos, "mira, aquí la pelea es dura".

Las propias promesas del señorito suenan a capricho, a juguete pedido para que se lo compren, a pataleo malcriado. Por eso ofrece tres millones de empleo sin explicar cómo los va a crear. Pareciera que espera llegar a la Presidencia para pedirle a papá y a mamá que le creen en un santiamén tres millones de plazas de trabajo porque de lo contrario va a llorar, patalear y se tirará al piso.

¿Saben que le pueden comprar papá y mamá para complacerlo? Varias encuestadoras. Así de fácil. Mosca con esos números.


psalima36@gmail.com


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Pedro Salima


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