Eso le espetó Álvarez Paz, mandado por la MUD

Marquina, ¡hay qué enseriá la pea!

Marquina, es diputado, que da la impresión, al entrar a la cámara y los momentos que allí pasa, está como quien va saliendo, cual vivo dentro de una cámara mortuoria. No llega a calentar su asiento, porque se para y sienta, sale y entra, como si le hubiesen puesto una cueva de bachacos en la silla.

Cuando alguien habla, no importa de cual lado sea ni lo que diga, el diputado que lo ha sido por todas las regiones, porque ha dado muchos tumbos, buscando su acomodo, murmura, gesticula y saca sus carteloncitos para que la TV se los “ponga al aire”.

Por aquella conducta uno suponía muchas cosas. Lo de entrar y salir, sin pararle nunca a quien tenga el derecho de palabra, unos mal pensados que le subestiman, han dicho que es por coger la línea que le mandan de afuera. Piensan, que alguien, en la esquina, la cuadra del palacio de las Academias, recibe la orden y Marquina, como quien juega al relevo sale a la calle a recibirla. Eso fue ayer. Una vieja práctica, antes que apareciesen los teléfonos celulares y sobre todo esos Blackberry, de los cuales el diputado tiene uno que parece una extensión de su mano, cerebro y hasta una ventosa. Porque una de las cosas que hace en abundancia es hablar por ese aparatico y más que eso, escuchar atentamente lo que le dicen ante cada discurso.

De modo que descartemos de plano que la salidera de Marquina es para coger seña. Eso ya no se hace, ¡vainas de la tecnología!

Otros, uno no sabe si por malas gentes, preñados de miserables intenciones, atribuían “las frecuentes fugas” del diputado de quien uno ya no tiene cómo saber a qué partido pertenece, por los traspiés que tanto ha dado y sigue dando, a un problema prostático o de incontinencia.

-“El pobre”, argumentaban quienes eso han pensado, fingiendo conmiseración, “debe ir con frecuencia al baño. Eso explica que le cueste calentar la silla”.

La murmuradera, la atribuían más o menos al siguiente soliloquio:

-“Coño, que vaina, apenas si he llegado de mear; vengo, me siento y debo volver otra vez a lo mismo”.

Esa hipótesis, podría servir para explicar las constantes salidas y hasta la murmuradera, pero no aquel acto violento cuando en plena cámara, sin razón ni motivo, intentó golpear o golpeó a un adversario y asido a aquél rodo por las escaleras que bajan de la presidencia. Además, se trata de un hombre bastante joven todavía.

Es vox pópuli, todo el mundo lo sabe, que el congreso gringo, tradicionalmente ha estado lleno de gente que se ha echado y se echa palos sin tregua. Las carteritas de acero inoxidable, elaboradas para colocarse en el bolsillo interior del saco a la altura del pectoral, inundan de caña aquellos fastuosos, rígidos y respetables salones de la Ley. El representante o senador, no tiene sino girar su silla, de manera que él quede a espaldas de la presidencia, en donde saben bien lo que aquél hace, sólo por cuidar las reglas, sacar su carterita y echarse su guamazo. Como todo el mundo lo hace, no hay problema, ni razón para andarse escondiendo en demasía o dando carreritas. Además, se comprende que el ocio mal administrado suele inducir a esas mañas en sitios y momentos indebidos.

Pero aquí no hemos llegado a eso; y cuando el cambio tiene sus límites y alcabalas moralistas, puede obligar a las incontinentes carreritas.

-“Yo, el diputado Marquina, en nombre del partido cuyo nombre no me acuerdo, porque han sido tantos, llamo a la gente para que el 7 de octubre, sin arrugar, salga a votar por Hugo Rafael Chávez frías.”

El tipo, no sólo hizo ese inusitado llamado, sino que le puso el nombre completico al candidato ganador que uno sabe, en sus momentos de cordura, él adversa.

Según los registros, observaciones y los incesantes cacheos, antes de tomar, de eso se trata, la palabra, había abandonado el hemiciclo más de lo que nos tiene acostumbrados.

En la MUD, están preocupados por Marquina; no por sus hábitos, porque hay otros peores; y eso no es tampoco asunto para mortificarse, menos en este país, donde se bebe parejo, sino porque ha revelado que no tiene cultura alcohólica, no sabe administrar sus peas.

Por eso, una comisión encabezada por Oswaldo Álvarez Paz, a Marquina se ha dirigido en tono recriminatorio y le ha dicho:

Mira vale, las encuestas nos tienen en la lona, ¡hay qué enseriá la pea!

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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