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Elecciones Internas de la MUD

Según boletín emitido el domingo 12, por la vocera de la Comisión Electoral de la Mesa de Ultra Derecha (MUD), Teresa Albanez, los resultados de las elecciones del pasado domingo 12 de febrero, le otorgan el triunfo al candidato opositor Henrique Capriles Radonsky, con 1.806.860 votos (63,91%) sobre su más cercano contendor, Pablo Pérez, quien obtuvo 867.601 votos (30,91%). Estos resultados sorprenden a pocos, pues simplemente los cinco candidatos que competían en los comicios son -con pequeños matices- caimanes de un mismo pozo.

La elección de Radonsky es la ratificación de la opción neoliberal fascista, encabezada realmente por el imperio globalizador, quien una vez más reafirma la estrategia irracional-emotiva del “fuera Chávez”, para justificar la privatización de las empresas públicas y la entrega de la soberanía nacional.

Esta es nuestra apreciación:

* En ningún momento se trató de elecciones primarias.

El concepto de primarias, se refiere a una secuencia de eventos (dos o más), que requiere de un consenso y un plan previo entre quienes polarizan la intensión del voto, según los resultados de las últimas elecciones oficiales y otras estimaciones consideradas al respecto, lo cual requiere la disposición de los partidos de oposición y del gobierno, para seleccionar a los pre-candidatos participantes en los comicios pre-establecidos. Electoralmente el término primarias implica la realización de unas elecciones secundarias, ninguna de las cuales han sido ni fueron aprobadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

* La cifra de 2.827.040 votos por los opositores, resultan increíbles, por cuanto supera sus propias estimaciones: 1.384380 votos, según el dispositivo electoral implementado por ellos en coordinación con el CNE, el cual se sintetizó con la siguiente fórmula: 9 horas x 60 minutos = 540 minutos / 3 minutos= 180 electores x 7691 máquinas = 1.384.380 votos.

* Estos datos por si solos muestran, que para cumplir solamente con la cifra estimada por los opositores (1.384.380 de votos) debieron haber asistido no menos de 180 electores por cada mesa de votación abierta. Aquí es donde vienen las pregunta obvias:

* Si en realidad tal dispositivo se caracterizó, -tanto en el Distrito Capital como en el interior del país- por un disminuido despliegue de cuadros, escasa movilización de electores, pocas colas en los centros y mesas desoladas hasta horas del mediodía. ¿Quién pudo ver en los distintos centros de votación las colas de lectores de tal magnitud? ¿Dónde estaban esos electores? ¿Dónde votaron? Si resulta ilógica aceptar las estimaciones antes descritas, con unas elecciones desoladas ¿cómo fue que repentinamente alcanzaron 1.384.380, y llegaron a 2.827.040 votos? ¿En qué momento ocurrió esa asistencia masiva de votantes si nadie los vió?

* Por otro lado la presidenta de la Comisión Electoral Opositora, Teresa Albanez deberá explicarle al país ¿Cómo pueden tener credibilidad unas elecciones donde se decide quemar los cuadernos de votación, deshacerse del uso de la tinta indeleble y desaparecer todas las evidencias objetivas?

* Habiendo reclamos de parte de algunos candidatos perdedores, es lógico que se abra una averiguación penal y que se establezcan las responsabilidades del caso.

vielmajota4@hotmail.com


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José Miguel Vielma López


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