El ausente, todo el tiempo estuvo allí, en el centro del debate y entre los debatientes

Debate opositor con el ausente

Si alguien perdió en el debate, esa fue la misma MUD. Las preguntas leídas por los carajitos, como seleccionados en “casting”, no emanaron de la dinámica de aquella actividad, para que tomase vida y dinamismo sino previamente elaboradas en un laboratorio, sin interés que los precandidatos debatiesen, sino sumasen argumentos para confrontar la política oficial.

 De manera que es poco probable que en aquel evento, los espectadores encontrasen razones para votar por uno de entre todos ellos en las primarias de febrero. Lo qué abundó fueron discursos para intentar demostrar, por supuesto sin que haya motivos serios para pensar que lo lograron, que la derecha lo haría mejor que Chávez desde el gobierno.

 De manera que, aquellas letanías generalizadoras, aderezadas con cifras inventadas, falsos supuestos, ofrecimientos sin fundamento y mentiras a granel, estuvieron más destinadas a atacar o debatir con el ausente, con aparente ventaja por supuesto por esta misma circunstancia, que mostrar la conveniencia de votar por uno de aquellos precandidatos.

 Ninguno de los carajitos tomados en el “casting”, pudo hacer una pregunta para que los aspirantes a candidatos de la MUD en verdad debatiesen y mostrasen la supremacía de sus programas o ideas por encima de los otros. Quien preguntaba en cada oportunidad ignoraba por completo lo antes dicho y, por supuesto, quienes respondían, tampoco mostraban interés en deslindarse de los otros. Fue pues como un contubernio de la MUD sin importar mucho los candidatos mismos.

 Por aquella metodología, piensa uno, impuesta por la MUD, en su cerrado coto y curiosa concepción de la unidad, los electores al final pudieran no saber por quién votar, excepción de aquellos que están amarrados a la pata de la mesa, no de la MUD, sino de cada uno de los candidatos.

 Porque si algo caracterizó al debate, fue su espíritu profundamente antichavista. Uno veía, en medio de todos ellos y en un plano superior, al presidente. Visto así, y no hay razones para no creerlo, Chávez, sin haber estado en el aula magna de la UCAB, ni haber sido enfocado por las cámaras de Globovisión, fue el personaje descollante del debate. Pues cada uno de ellos, hasta el quedado allá en el pasado, de cuando fue gobernador adeco, Diego Arria, no pudo impedir que el tipo de Sabaneta, le quitase los sueños e impregnase sus discursos.

 Cada palabra de los candidatos, llevados por su paranoia, falta de perspicacia e incitados por preguntas enlatadas, les llevaban directa o indirectamente no a referirse a las propuestas o ideas de sus rivales en aquella instancia o acontecimiento, sino a la figura del presidente. Lo que a éste colocaba en ventaja, por muchas razones, empezando porque al público se lo ponían en pantalla y en el mensaje auditivo, sin que estuviese presente para rebatir y sin formar parte de aquella comparsa. Sin tener derecho a decir “esta boca es mía.”

 Solo faltó, entre las tantas promesas infundadas, ofertas llenas de demagogia, se comprometiesen a no enfermarse. 

 Pero hay otro detalle digno de subrayar. No hubo en sus discursos motivos para debatir. La oferta es la misma. La de capitalismo decadente, a favor de destinar la renta nacional para financiar los empresarios y que, en la carrera, cada uno se las arregle como pueda; es decir, para “los más aptos” será el manjar, los demás que se jodan. Porque por mucho que María Corina y sus compañeros de comparsa se tongoneen, el “capitalismo popular” que la primera describe, es lo mismo que los otros ofrecen.

 Veamos dos puntos solamente porque es obvio no podemos hacer mención al todo. Todos coinciden, no habiendo otra cosa que inventar, que lo de inseguridad y delincuencia, son emanaciones de la estructura. ¿Cuál? Se pregunta uno. Pues la capitalista que subsiste. No estando ellos, como si lo está Chávez, en disposición de cambiarla con el empuje popular, no les queda más nada que ofrecer sino represión, plan y pá el cuartel. Por eso María Corina asegura tener las bandas bajo la mira. ¿Cuáles son? ¿Dios nos coja confesados?

 Un candidato lo dijo. Los otros callaron. Quien calla otorga. ¿Qué dijo el candidato? Pues nada más y nada menos que abriría el chorro petrolero para inundar el mercado. ¿No es eso lo qué quieren los gringos para acabar con la OPEP y malear los precios petroleros? ¿Cómo financiar los programas que ofrecen si el hidrocarburo llega como en el pasado a siete dólares, cuando Venezuela saboteaba las políticas del cartel del hidrocarburo? ¿Cómo financiar misiones, cumplir con las madres del barrio y los pensionados de la tercera edad?

 Acusan falsamente a Chávez de regalar petróleo a unos cuantos países pobres del Caribe y Centroamérica, mientras ofrecen como política regalarla a los grandes consorcios del capitalismo gringo y europeo.

 El ausente, sin hablar, ni acudir a la UCAB, ocupó todos los espacios y atrajo todos los discursos. Siempre estuvo allí, en el centro del debate y en medio de los debatientes. ¿Quién ganó?

damas.eligio@gmail.com



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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