Cuando Pablo Medina propuso disolver nuestro ejército

Recordando el paro petrolero. Desobediencia tributaria y disolución del ejército

Dos notas extraídas del libro inédito del suscrito: “Crónica de un Paro. Venezuela en una encrucijada”. Se trata de un trabajo redactado día a día, durante el curso de los acontecimientos del 2003, hasta que el gobierno tomó el control de la situación y los opositores dejaron que el paro muriese en el punto donde le llevase el empuje inercial.

LA DESOBEDIENCIA TRIBUTARIA



Varios días después que la burocracia o “meritocracia” decretó el paro petrolero, el gobierno contando con la acción redoblada del elemento militar y los obreros petroleros, cuyas centrales más importantes y de mayor militancia no se plegaron al mismo, pues como es conocido èste ha tenido el respaldo mayoritario de gerentes a diferentes niveles y áreas del sector, comenzó lentamente pero de manera ascendente, a controlar las actividades de la industria. Ha sido lento pero cada día el oficialismo se anota nuevos triunfos en ese campo.

Frente a este estado de cosas la oposición optó por otra medida trascendente y agresiva contra los intereses de Estado, como lo es el llamado a la desobediencia tributaria. Es decir, llamó a los contribuyentes al fisco nacional a no cumplir con esa obligación. Los impuestos que el estado recaba por intermedio del SENIAT constituyen la segunda porción cuantitativamente más importante en la alimentación del presupuesto nacional.

¿Un llamado a la desorganización del estado o al desconocimiento del mismo?

La respuesta del gobierno, anunciando que quien no se incorpora al trabajo no cobra. Y a las universidades y también a las gobernaciones y alcaldías que no recibirán el situado de mantenerse en paro, puede interpretarse como un reto oficial a la iniciativa disolutiva de la oposición.

¿Acaso el gobierno, ante la propuesta de disolución del Estado, implícita en la estrategia de la Coordinadora Democrática, de ahogar financieramente al gobierno y otros actos que ellos califican como de desobediencia civil, también apunta a lo mismo?

Siendo así, uno podría predecir que estamos entrando en los umbrales de un escenario que podría ser muy doloroso para Venezuela. Y también en el momento oportuno de clamar por una intermediación que ponga las cosas en su sitio y se reivindiquen los derechos de los venezolanos y el respeto, como en todo país moderno, a los principios constitucionales.



¿DISOLVER LAS FUERZAS ARMADAS?



Un personaje de la oposición que antes fue de los más radicales entre los partidarios de Chávez, el señor Pablo Medina, según algunos videos exhibidos por la televisora estatal, VTV, canal 9 para Caracas y 11 en el área Barcelona-Puerto La Cruz, habló que en el futuro habría que aplicar un referéndum para solicitar la disolución de las Fuerzas Armadas.

No está aún muy lejos el día, cuando Medina, andando con Chávez en campaña política, denunció la existencia de un plan diabólico, de fuerzas que no identifico plenamente, pero si asoció al fenómeno de la globalización, para disolver los ejércitos de América Latina. Dijo, en esa y otras de las tantas oportunidades que abordó el problema de la deuda externa*, que se trataba de enajenar la soberanía de nuestras naciones y facilitar el proceso de insertarlas en políticas cuyos intereses no se correspondían con los nuestros.

Ante esta circunstancia es valedero interrogarse: ¿a qué viene esa repentina solicitud de Medina, que se contradice absolutamente con lo sostenido por él no hace mucho tiempo? ¿Se trata de un arranque emocional o una simple manifestación de frustración de quien fuese figura importante en “El Polo Patriótico”? ¿Más allá de la figura de pablo Medina, quienes adhieren tal anhelo? ¿Se trata acaso sólo de la ligereza de un individuo o es parte importante del discurso de alguna oposición? ¿Qué efectos produjo tamaña majadería en el seno de la familia militar venezolana?

No olvidemos que cuando Medina hizo pública su ruptura definitiva con el presidente Chávez, en un espacio generoso que le ofreció el diario “El Nacional”, manifestó con iracundia y muestras de mucho rencor, que haría todo lo que estuviese a su alcance para sacar al presidente de Miraflores. ¿Por eso se empeña, sin mayores explicaciones en enarbolar los artículos 333 y 350 constitucionales?

¿Medina está procurando cumplir con su palabra y para ello se suma a los grupos que en Venezuela podrían existir para alcanzar el destino que la globalización según él, tiene asignada a nuestra Fuerza Armada, es decir la extinción?

¿Sería capaz Medina de haber variado sus puntos de vista sobre PDVSA, tanto como acercarse a la llamada gerencia “meritocrática”, por sacar a Chávez de Miraflores?

*Es bueno recordar que, Pablo Medina, de una manera u otra, manifestaba su distanciamiento de Chávez, aún estando en el “Polo Patriótico”, con su prédica de desconocer la deuda externa. El, sabrá Dios con qué intención, reclamaba subliminalmente al gobierno nacional que dejase de reconocer la deuda externa. Seria bueno, averiguar la posición que ahora tiene sobre ese asunto.


damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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