Nadie acudió a su llamado y el lobo se comió a las ovejas, y también se lo comió a él.

(AUDIO) La diplomacia del gobierno y el cuento del pastorcito y el lobo

La fábula de Esopo es de los primeros cuentos cortos que se aprenden en la niñez. Trata de un pastorcito mentiroso que gritaba en falso la presencia de un lobo comeovejas, tanta veces alarmó a la gente, tantas veces anunció la llegada del lobo, que al final nadie le creía sus simuladas alarmas. Nadie acudió a su llamado y el lobo se comió a las ovejas, y también se lo comió a él.
La enseñanza es directa y de fácil comprensión. Si alarmamos con falsos positivos, llega un momento de pérdida de credibilidad, el mentiroso no es creíble.

Lo anterior es una manera de socializar a los niños, a enseñarlos a no mentir, a convivir con sus semejantes. Ahora si se trata de un gobierno, de un gobernante, la enseñanza, el cumplimiento de la regla adquiere características de “razón de Estado”. Fidel resume la fábula en aquellas celebres palabras: “Revolución es no mentir jamás”. 



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