Del curioso lenguaje de muchos periodistas

“Ùltimas noticias" y la General Motors criolla

Por años, desde los medios radiofónicos y luego en el lenguaje periodístico, buscando la manera de comunicarse fácilmente con los que hoy llamamos usuario, se han utilizado una serie de términos que más bien generan confusiones. Por encima de todo, lo que es más importante, no han ayudado al aprendizaje. De esas palabras, entre otras tantas, son fanático, tricolor y criollo.

Es probable que alguien quien esto lea, se limite a decir que las palabras tienen el significado que el uso común les da. Eso parece ser verdad y convincente. Pero es válido, cuando no se violentan ciertos límites, no crean confusiones y particularmente sobre asuntos en cierto modo delicados.

1.- El fanático:

Para el Drae, fanático es: “Que manifiesta celo excesivo por una religión u opinión; un idólatra fanático”. Pero también “Intolerante, sectario, secuaz, idólatra”. Y abunda que es un “Entusiasmado por algo; fanático del fútbol”. Y es sinónimo de “Acalorado, apasionado y exaltado”. La palabra fanatismo para el Drae es: “Celo excesivo de los fanáticos”.

La palabra fanático no parece ser la más acertada para calificar a quienes sanamente practican el deporte o le tienen como uno de sus espectáculos preferidos.

Es posible que exista y de hecho existe, el fanático en el área deportiva, tanto que en veces, llega casi hasta a odiar todo lo que se relacione con el equipo que rivaliza. Pero no todo amante del deporte o aficionado al mismo y hasta a un equipo es fanático. Estos más bien, suelen ser una minoría. La palabra parece haber sido acuñada con una intención pecuniaria. Como exacerbar las pasiones para ganar audiencia, “ratting” o asistencia a los estadios. Tanto es así, que hasta no hace mucho, en el béisbol organizado, estaba prohibido que jugadores de los equipos en el terreno se hablasen entre si.

Por años, uno ha escuchado o leído a periodistas o comentaristas, llamarnos, a simples aficionados al deporte, con el infamante mote de fanático.

De esa manera, un padre y sus hijos, un día domingo en las gradas del estadio, viendo al Caracas jugar con Magallanes, sólo por eso, se convierten en personajes insoportables e intolerantes. Y, de acuerdo con el uso dado a la palabra, es probable que el escenario esté colmado de éstos de ambos bandos.

Ahora mismo, cuando me siento frente al televisor, para ver lanzar a Johan Santana, siento una sensación extraña, quizás la misma del hombre que se transformaba en lobo, ese fenómeno llamado licantròpico. Ha comenzado a emerger de mi interior el fanático. Quienes me rodean y saben del calificativo periodístico, pero el juego les trae sin cuidado, comienzan a ponerse en resguardo.

Lo que uno no comprende, es como cada juego no termina en tragedia o matazòn. Es cierto que alguna u otra vez, en el fútbol, sobre todo en Europa, sucede pocas veces. Los pocos se enfrentan entre sí. Los más les condenan pese a que también reparten sus simpatías entre las oncenas que jugaron

Pero aquellos no son fanáticos, la sutileza de los periodistas de allá trata a esos alborotadores de otra forma y no con el adjetivo degradante que aquí usan para el simple espectador o aficionado.

En otras partes, sobre todo donde se juega el fútbol, se usa la palabra hincha, para llamar así al aficionado o partidario de un equipo, que pese a que el diccionario la ligue al odio, no llega a la degradación de fanático.

El fanatismo es una aberración y por ella el hombre es capaz de cometer injusticias y crueldades. Por eso, es más que un disparate o una infamia llamar a un niño, por ejemplo que le gusta el equipo Caribes, fanático. Aunque el periodista se justifique diciendo que es una vieja y extendida costumbre y, como tal, tiene validez.

De esta manera pues un zanahoria amante del deporte, practicante u observador, tendría la misma categoría de un fascista o un tenebroso cazador de brujas.

2.- Tricolor

El titular del periódico, unos cuantos de ellos, suelen titular así, “La tricolor le ganó a Colombia” o podría ser “perdió con Colombia”, para no pecar de presumidos o triunfalistas.

Como uno bien sabe, el adjetivo se justifica en los tres colores de la bandera, amarillo, azul y rojo.

Pero resulta que, la bandera colombiana tiene también tres colores y los mismos son.

Y multitud de países tienen tres colores en sus banderas.

Entonces ¿dónde está la tricolor?

3. Criollo

Este es otro embrollo en el que a uno le metió el lenguaje de ciertos periodistas.

Por historia, ciertos elementales conocimientos sociológicos y el diccionario mismo, uno cree saber lo que significa la palabra criollo. Cierto periodismo nacio ha difundido malamente la idea que criollo es como sinónimo de venezolano.

Por ello, no rara vez uno lee en cualquier diario, que “los criollos le ganaron a Perú”; o “Cuba cayó 2 a 0 ante los criollos”.

Sin ser esa la acertada acepción de la palabra, como dice mi hija aquí a mi lado, “siempre la he entendido de esa forma”, porque los viejos comentaristas deportivos lo impusieron y, los periodistas prácticos y hasta académicos a aquellos le siguieron la corriente. Y en eso nos quedamos.

No sé a qué sabe, nunca he vivido esa experiencia, el leer en Puerto Rico, un titular de prensa que diga “Los criollos ganaron a Venezuela”.

¿Quién entonces es el criollo?

No importa, si hasta allí nos quedásemos. Si en fin de cuentas, en Puerto Rico, Cuba, Venezuela y paremos de contar, hay criollos como sorgo. Pero bueno es saber que no todo el mundo lo es. Pues la nacionalidad, una emanación de la constitución, que en nuestro caso, hasta la doble reconoce, no lo hace a uno criollo. Y si hablamos de la simple residencia, o el uso de nuestro espacio para operar, mucho menos.

No obstante, el sábado 20, el diario “Últimas Noticias”, con pretendida candidez tituló en primera página, “GM criolla estará tres meses fuera de juego”.

La trasnacional con base en Míchigan y extendida por el mundo entero, desde la perspectiva de la fauna nacional es tan criolla como el elefante o el salmón rosado. Pero los intereses de la empresa y los fines de los capitales que maneja y aquí reproduce, mucho menos tienen que ver con nuestra nacionalidad, cultura y aspiraciones.

¿Por qué usar frase tan poco ilustrativa y con fuerte posibilidad de generar confusiones?

¿Es cierto eso que, dicho el asunto de esa manera, por ser el diario que la usa de gran penetración popular, ayuda a que la gente capte más fácil la noticia?

¿Qué de complicado hay en el contenido noticioso?

¿No hay en esa “inocentada” una intención subliminal?

¿Simplemente es un acto impensado como aquel cuando un titular del mismo diario descalificó vulgarmente al casabe?

Un diario nacional, muy leído por el pueblo, no puede incurrir tan frecuentemente en esos desatinos.

Es como muy exagerado el uso de un término que identifica más a un hombre con su espacio, que no solamente es un nacional, sino un producto cultural y hasta étnico propio, para aplicárselo a una empresa que además de extranjera por su origen, es y seguirá siéndolo por sus fines e internalizados intereses materiales.

En este último ejemplo, no hay forma que el periodista se justifique apelando al argumento que el uso así lo ha impuesto.

No hubiese sido complicado, extenso ni nada cursi haber dicho “La GM que opera en Venezuela parará por tres meses”. De paso, hubiese sido más calificado el servicio prestado.

Uno no sabe qué se trae la gente entre manos y menos cuando puede penetrar todos los resquicios. En mi pueblo dicen que don dinero es la grasa que con más facilidad afloja tuercas.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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