Para enfrentar a la canalla mediática hace falta construír contenidos revolucionarios

Religiosamente como servidora pública que soy –permanentemente estoy leyendo, viajando y atendiendo gente- pues el servicio que prestamos así lo considero yo; es vital- para el nuevo modelo comunicacional que está en pañales en Venezuela pero que es necesario que empiece a crecer por la importancia que tiene en la guerra mediática o guerra de cuarta generación. Revisando Internet –otra fuente de información y de denuncia- me topé con una carta del Señor Gerardo Antonio Mercado Ramírez, que me llamó poderosamente la atención –sobre todo porque nuestro trabajo es orientar, apoyar, desarrollar y democratizar los medios radioeléctricos del país mediante –entre otras figuras- la de los productores nacionales independientes.

Mentalmente hago un recuento de lo que me ha tocado vivir desde esta trinchera y me pongo a escribir acerca de las interrogantes que el camarada de la carta se hace.

Hace años vengo estudiando el tema de los medios de comunicación; a pesar de ser abogado entendí –sobre todo a partir del 11 de abril de 2.002- que los medios de comunicación son la plataforma ideológica que sostiene el sistema de opresión capitalista en el mundo; y que los mismos actúan como adormecedores de los movimientos sociales o bien como catalizadores de estos mismos conflictos sociales cuando de manera indigna banalizan, fragmentan, ocultan y tergiversan esos mismos conflictos sociales o bien los logros o la realidad de lo que realmente ocurre en el mundo.

Pero específicamente quiero referirme al caso Venezuela. Desde el 5 de abril de 2.002, comenzó desde CONATEL –siendo el Ministro Jesse, Director de este organismo- la idea de redactar una ley que regulara la actividad de los medios radioeléctricos en Venezuela. El proyecto original trabajado constaba de aproximadamente 150 artículos y fue ampliamente discutido por especialistas, abogados, grupos sociales y por el pueblo llano, sus discusiones se llevaron a cabo en el Celarg en el piso 6 del instituto (si mi memoria no me falla). Pero vino el golpe de Estado y con ellos el engaño y la manipulación y luego el silencio mediático. Sólo luego de recuperar la calma y gracias a la obstrucción de los asambleístas de derecha enquistados en aquella Asamblea Nacional, el proyecto fue adaptado y condensado en 35 artículos como una ley especial y aprobada el 07 de diciembre de 2.004. Tenía el Ministro Izarra cuatro escasos meses en el cargo y su actuación decidida en la aprobación del proyecto fue decisiva.

Sólo hasta el 2.002 la propia revolución fue consciente del peligro que significaba un oligopolio mediático en manos de apátridas interesados sólo en sus ganancias, ya que ellos mismos de manera concertada y miserable montaron, financiaron y dieron el Golpe de Estado Mediático.

Vinieron luego los cambios y la lucha para que la gente de a pie, los productores nacionales e independientes, los propios prestadores de servicio y a todos aquellos que gracias a la propaganda del coco y Ley Mordaza, creyeron que la Ley los excluía y perjudicaba, así como a cada autoridad gubernamental, Viceministro, Asambleísta, especialista, conociera del alcance de esta Ley Revolucionaria.

¿Porqué revolucionaria?, porque esta Ley es la primera que de manera directa ataca el oligopolio mediático reinante –ahora más concentrado en poquísimas manos- abre espacios de participación para nuevos actores mediáticos como lo son la producción nacional y los productores nacionales independientes.

Pero antes de continuar debo hacer las siguientes reflexiones ¿quién o quiénes hacen o hacían o siguen haciendo TV en Venezuela? ¿Quién preparó a los actores, luminitos, sonidistas, guionistas, y demás profesionales que operan estos medios? Respuesta: Los sectores privados mediáticos y un pequeño grupúsculo que ligados al poder político corrupto se quedó con las señales de TV abierta y las concesiones de radio, pues el Estado nunca le prestó atención a este tema y mucho menos se enfrentó al poder mediático. Presidentes de la República que en el pasado lo hicieron fueron desaparecidos del mapa mediático –recuerden que hay una consigna que reza: si no está en los medios no existe-; gracias además a que el modelo comunicacional venezolano fue concebido según el modelo gringo, es decir, un Estado de espaldas a las necesidades de la sociedad entrega a grupos económicos las concesiones y se constituye un oligopolio mediático que controla no sólo las señales sino la elaboración de contenidos.

Y cuáles contenidos? Los que a ellos les interesa, moda, espectáculos, fashion, desinformación, compra, imponiendo estereotipos -hazte la cirugía porque si no eres bella pues no triunfas-, convirtiendo a los seres humanos en simples consumidores, pervirtiendo además los valores que con mucho trabajo hace la escuela y la casa. Mi mamá que es maestra –decía y dice- que ella tenía el enemigo en la casa, porque lo que hacía la escuela lo desmontaba en la noche o en la tarde la TV. Con algunas honrosas excepciones –las cuento y me quedan dedos-.

Cuando se abre la oportunidad con la Ley Resorte a los productores nacionales independientes –la figura más atacada por la derecha- los primeros chicharrones que se inscribieron fueron los mismos que la atacaban, ese registro de PNI cuenta hoy con más 14. 910 inscritos.

Ahora bien, saben ustedes cuántas horas de producción nacional independiente (PNI) necesitamos para cumplir la demanda de 5,5 horas establecidas en la Ley por cada canal de televisión? Más de 100.000 horas y ¿para radio? más de 1.250.000. Aún con todos los casi 15.000 PNI produciendo llenamos estos espacios. El reto es inmenso, por ello la necesidad de una “fábrica de contenidos o una Villa de la televisión” como plantea el compañero articulista.

Entonces el problema es estructural, no es sólo falta de capacitación de grandes capas de los PNI, (no se ofendan, no es por ellos; ha sido el sistema de exclusión que se les ha aplicado por años y años en donde por falta de oportunidades y porque hasta ahora sólo los privados preparan a su gente para beneficio de ellos) infraestructura y financiamiento son vitales para el desarrollo de la industria audiovisual en el país que pudiera estar reportando en este momento miles y miles de empleos y lo más importante de contenidos con valores.

Eso todavía no lo entienden nuestros bancos –quienes en más una oportunidad le han negado a los PNI.-financiamiento preferencial porque su política no incluye financiamiento de “intangibles” como lo es la producción televisiva (piensan como bancos usualmente) y nuestros entes que sí lo entiendes muchas veces no cuentan con suficientes recursos o sus trámites son tan engorrosos que la gente se cansa. Eso es prioritario redimensionarlo y atacarlo definitivamente.

Pero y tomando como base el relato del camarada y este diagnóstico del área propongo para la discusión abierta del pueblo el planteamiento de instaurar el Instituto de Radio y Televisión, pues no combatiremos a la canalla mediática si no aprendemos de los errores y con sus propias armas elaboramos contenidos con valores que nos enseñan desde la casa en donde “el huésped alienante” está presente: solidaridad, corresponsabilidad, amor a la patria, dignidad, respeto, que nos enseñe a conocer lo nuestro y a quererlo –un pueblo que no tiene memoria, que no conoce su historia, su gastronomía, su música, es un pueblo sin identidad y sin sentido de pertenencia y fácilmente dominable y eso lamentablemente TODOS LOS DIAS sucede en los medios radioeléctricos.

Con el tema de la música: da pena señores, que la Ley los haya tenido que obligar (50% de las piezas musicales difundidas deben ser de obras musicales venezolanas y la mitad de éste de música tradicional venezolana) a sonar a nuestros músicos, creadores, intérpretes y autores y con todo y la obligación legal, y del esfuerzo ilimitado que ha hecho es el MinCI y CONATEL por apoyar a nuestros autores, -ahí está el catálogo musical Venezuela Demo con más de 400 autores venezolanos, Venezuela Cantos de la Tierra (catálogo musical de música tradicional venezolana, con género, autor e intérpretes para ponérselas facilita) que se les ha entregado gratuitamente y se han hecho los locos, con algunas excepciones. Ustedes sin verguenza alguna siguen saboteando la producción nacional y la siguen ocultando, ¿porqué? porque no les pagan payola?.

Pero y con todos los problemas que reconozco existen, también hay mucho de mística y de soñadores, que sí creemos que es posible un cambio, que soñamos, con una Ley Orgánica en donde se aseguren los espacios en la propia Ley a los PNI y a su participación en la “torta publicitaria” de los medios (asegurar la cuota de pantalla) para que nadie pueda saboteárselos, soñamos con el Instituto de radio y Televisión: ente que se encargaría de la regulación, de la capacitación, del financiamiento y de poner al servicio de la producción nacional y la independiente infraestructura para abaratar costos y hacer competitiva la producción televisiva independiente. Creo en la Universidad de los medios, en donde enseñemos a TODOS a desmontar críticamente los mensajes de los medios, que enseñemos a producir, que le facilitemos el camino a TODOS los olvidados y excluidos del modelo comunicacional venezolano y que aún hoy esperan por ser visibilizados, mostrados, bien pagados y respetados. Creo que debe metérsele el pecho al tema de la payola –práctica delincuencial- en la cual a los cantantes o a sus disqueras les piden plata o especies para sonarlos en las radios. Creo firmemente en la comunicación popular en que todos sin excepción tenemos facultad para convertirnos en comunicadores, ya que es nuestro idioma por excelencia. Creo que el Directorio de Responsabilidad Social debe tener vida propia- tomar sus decisiones sin esperar a que otros tengan que abrir los procedimientos administrativos- en fin creo y siento que es el momento de pedir que saquen a la Ley de Responsabilidad en radio y televisión del congelador y empecemos por cumplirla –elemental para mí y para muchos otros compatriotas que así lo han reclamado justamente además -. En fin, amigo tus súplicas son las mismas mías y por ello y con la fe en Dios y en este proceso revolucionario coincido contigo en la necesidad de producir contenidos alternativos, libres y formadores en valores que desmonten las matrices y estereotipos que la TV y la radio imponen como parte de su estrategia para que las realidades sociales no cambien, pues de lo contrario verían sus intereses afectados, Recordemos el tema de la Ley de Responsabilidad Social es más que la simple aplicación de la ley por los temas formales de la misma, ella encierra la llave mágica para democratizar el modelo comunicacional venezolano y este “mal ejemplo” que puede significar la aplicación como Dios y la patria mandan de la ley; puede resultar en que se copie este ejemplo en otros países progresistas del área y poder enfrentar los oligopolios mediáticos aliados incansables del poder hegemónico.

No desmayemos, rodilla en tierra.

mercado_ga@yahoo.com


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Maria Alejandra Díaz Marín


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