La cartelera popular-alternativa bien cerca de #Aporrea 18 años como medio venezolano

Desde un comienzo: Aporrea me quedó grande, pero no he dejado de esforzarme por acercarme con todo el entusiasmo posible: al parecer y pensamiento de muchos lectores que, además de cultos son exigentes que a veces -me he dado cuenta- parece que entre más errores configuren, destemplanzas y hasta alabanzas, (no incluyo las mentiras, porque esas quedan a las buenas de los gustos), lleve el artículo: atrapa a más lectores y, yo que vengo de "Cartas al editor" y después "Cartas a El Nacional" de apenas 20 líneas para expresar lo que querías manifestar que, no siempre les gustaba de acuerdo a su línea informativa que, era de "izquierda exquisita" de interés a su manera, jalando a la complacencia del momento y, después que Miguel Enrique Otero rompió con Chávez: quedamos ensartados con ganas, pero no, aquí no, y se acabó y, años después sembrando mis ilusiones en un pueblo de Margarita que a los compueblanos les dicen gracitanos, que no se acerca en nada al nombre del pueblo y, que un día enratonado, perdido de rabia y de soledad y quemado por el sol margariteño y flaco de mucho olvido: descubrí a Aporrea.org, es decir, seis años después que hasta de leer y escribir cuentos había dejado por la agricultura que no pude llegar a terrateniente, por lo menos para ser otro como más bizarro en profundidad, pero no, y desde el 30 de julio de 2008 irrumpí con poca voluntad, pero dispuesto a decir cosas, tal cual, lo hago enviando artículos que para mí eran antes, como de vida o muerte, por el apresuramiento que mantenía por escribir y salir de ellos al enviarlos como sino hubiera mañana.

Jamás dejo pasar mucho tiempo que perder para escribir los artículos que envío a ese portal y, todos han salido sin añejarlos de un solo tirón, como la criatura que se quiere recién nacido de ya para ya, por mal o por bien, me distraigo revisando Aporrea las veces que me sea posible por día todos los días y, ha sido así fuera del país o estando en cualquier ciudad de Venezuela con mi laptop que, por 12 años me he mantenido escribiendo para Aporrea, que mi interés es como una manía de impertinencia que cambia mis actitudes y, como no soy político, detesto cualquier similitud y, varias veces he dicho y hasta me lo he jurado no escribir más en ese medio como un ataque a mi libertad de expresión y sigo aquí metido en esta travesía de #Aporrea 18 años, y posiblemente los que faltan por transitar que posiblemente con mi poder de supremacía de hoy aquí, mañana allá, dada mi insistencia de ser siendo de dualidad oportunista de pulsión a mi bilocación espacial, no importa que, algunos lectores de Aporrea no les agrade que, como no ruin, me haré el loco aceptando al que quiera leerme que en lo posible inventamos o erramos, como lo dijo el maestro de Bolívar.

Aporrea sigue siendo Aporrea, no tengo dudas y sus artículos para escoger entre malos, buenos, excelentes y otros que todavía no entran en la evaluación admirativa de ninguno de los anteriores que allí entran los míos, por lo que no me ofendo, ni me ofenden, ni me percato el conciliar de mis sueños que también andan perdidos que, por muchos años creo ser de izquierda y, no me molesto en ubicarme como chavista ni madurista al percatarme que no soy ni lo uno ni lo otro, que más bien debería quejarme qué no sé dónde y, por no decir todo lo contrario, me ubico como un resabiado pensante cambiante bien distraído.

Y para Aporrea en su XVIII Aniversario: un mundo de fortalecimiento que algún día que, no sé cuándo, viviremos en paz y por eso: #Aporrea 18 años, aporreando en libertad: Moléstese quien se moléstese.

Para mí Aporrea es como una escuela de muchas vivencias, donde hay muchas compañeras y compañeros que, todos visten y calzan a su manera que, por más que uno quiera conversar con ellos viéndonos a los ojos, no se puede, porque cada quien tiene sus tareas que lo distrae y cada uno de nosotros creemos que somos mejor que el otro sin poder levantar las manos para expresarnos al momento, y tengamos o no razón, no callamos y, nos acoplamos y sentimos que siempre hay algo que decir por este país que, quisiéramos que todo su acontecer fuera de otra manera, así lo creo. Somos inconformes, no hay dudas. Hay muchas dificultades que ninguno de nosotros podemos resolver y, se denuncian casos y parece que nadie nos para.



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Esteban Rojas


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