Aporrea Página de despedidas

La despedida anunciada por el compatriota Rafel Guillen Beltre abrió el camino para que más de uno empezara a despedirse también.

Pareciera que estábamos en una reunión cerrada donde, en vista de la poca atención sentida por el primero que dijo “me voy de esta vaina”, otros compatriotas se dispusieran a cerrar sus portafolios y salir también.

¿Si no nos paran bolas, entonces para que escribimos? Se preguntan los que se despiden de la página; y no dejan de tener razón hasta cierto punto.

Ese cansancio individual y colectivo se siente en muchos lados, es un cansancio frustrante producto de ese sentimiento de que muchas cosas no andan bien.

Pero si caemos en el desanimo o peor aun en el abandono, entonces no habrá valido la pena nada, absolutamente nada. El camarada Nicolás Maduro esta guapeando contra una de las peores arremetidas de la canalla internacional, con apoyo de la nacional, de todos los tiempos contra nuestra patria. Arremetida peor que la que resistió el comandante Chávez; peor porque aquello fue un ataque contra un gigante y este es un ataque contra un hombre que está haciendo la suplencia de uno de los más grandes de Latinoamérica de los últimos tiempos.

Es injusto tratar de comparar a Maduro con Chávez y en consecuencia reprocharle tal o cual acción; es injusto tratar de exigir y arrecharnos si no nos paran bolas. Ninguno de los que aquí opinamos, con pocas excepciones, formamos parte del gobierno o de el alto mando político del partido; somos hombres y mujeres de a pie, que expresamos por este medio nuestros sentimientos, preocupaciones y opiniones sobre hechos puntuales.

Esta página es más que todo un foro donde compartimos puntos de vistas y expresamos deseos que la mayoría de las veces no empreñan.

Yo en particular he leído a Nelson Jesús Lanz Fuentes y admito que es frustrante opinar para sentir luego que las palabras quedaron en el vacío, pero si eso muchas veces nos pasa en la casa con nuestros propios hijos, como no nos va a pasar en este medio donde las palabras van al viento.

No vamos a abandonar la cantaleta diaria para que nuestros hijos nos oigan y agarren el camino que queremos, como nuestros padres no se cansaron antes que nosotros, por muy frustrante que a veces parezca.

Debemos seguir hablando, debemos seguir opinando, debemos seguir tratando. El camarada Nicolás Maduro está cometiendo ciertos errores según mi criterio, pero según el criterio de otros los errores son otros también; entonces ¿Cómo hacemos? Me arrecho yo de que Nicolás no me para bolas y dejo de escribir por eso? ¿O mejor sigo escribiendo y que se arrechen los que me ven insistir en la misma cantaleta?

A todos nos pasa lo mismo muchas veces, escribimos y esperamos un resultado visible, una señal de que fuimos escuchados y mas allá de eso esperamos una acción que indique que nuestro aporte y las neuronas que perdimos fueron útiles a la patria.

Pero ¿Que hacemos si no es así?: seguir escribiendo y seguir opinando. Todos los puntos de vistas son necesarios.

Algunos revolucionarios ven a la revolución en crisis y aseguran tener la esperanza de que las cosas cambien pronto y se sienten felices de pensar que ese cambio será un movimiento de la revolución hacia lo que ellos consideran el camino correcto.

Se devanan los sesos tratando de recordarnos que hizo Chávez y mas allá de eso tratando de asegurarnos que haría hoy. La verdad es que Chávez no nos dejo inválidos, Chávez nos dejo de su puño y letra el Plan de la Patria, entonces si hay una cosa que exigirle a Maduro es la aplicación del mismo; lo demás es cuestión de forma.

Que si no terminan de meter presos a María Corina y sus secuaces, que si no terminan de concretar victorias sobre la guerra económica, que si no logran hacer sentir que hay seguridad y vida; todas esas cosas son parte de la lucha diaria que debemos enfrentar desde nuestra trinchera de lucha, cada quien con su estilo y su percepción del problema; pero si nos arrechamos todos y nos vamos entonces nada habremos hecho, y nada lograremos.

Sigamos intentando ser oídos, sigamos opinando y sigamos aportando para que entre todos logremos salir de este atolladero en el que estamos metidos por la desafortunada muerte de nuestro líder supremo.

Aporrea no puede ser una página de despedidas para irse demasiado ni para solo irse, aporrea es una página de bienvenidas a las opiniones y agradezco a mis a veces miles de lectores y a mis normalmente doscientos…mi opinión no cesará pues mi opinión es solo eso un aporte sin carácter obligatorio.

Por cierto mientras María Corina y sus secuaces sigan libres la oposición seguirá burlándose y con razón del develado plan de asesinato contra el presidente Nicolás Maduro Moros.


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Oscar Jiménez


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