Diario El tiempo (Anzoátegui) y triquiñuelas mercantiles con el morral de Chávez

-“Observa detenidamente el aviso, detállalo”, dije a la joven, en un ejercicio habitual de cuando ejercía mi profesión de docente de aula. Pero también, no dejes de mirar el aviso que está debajo de este.

-“Ahora mencióname los detalles del mismo que atrajeron tu atención”; solicité esta vez a la muchacha que estaba a mi lado.

Días atrás, en un negocio de chinos, hice un ejercicio parecido a otra joven. Esa vez le invité observase detalladamente los envases o botellas de aceite para la cocina que se hallaban en uno de los estantes. La muchacha gentilmente atendió mi solicitud y antes de hablar de los detalles, pasó a emitir un juicio.

- “Esos envases revelan que en este negocio u otro están o estaban acaparando para especular”.

No de dejé de asombrarme por aquella perspicaz observación de mi contertulia, por lo que le pregunté de inmediato:

-“¿De dónde deduces eso?”

-“Sé que usted ha observado lo que yo”, dijo la joven y de inmediato agregó:

-“La etiqueta de los envases está envejecida”.

-“En efecto”, le dije “eres muy buena observadora”. Ella de inmediato me volvió hablar lo siguiente:

-“Mi madre”, dijo refiriéndose a una humilde señora que le acompañaba, “casi al llegar aquí, me hizo esa observación”.

Esto último animó mi espíritu. No sólo la joven, quien es estudiante universitaria según me dijo, sino su señora madre, no necesitaron de mi para percatarse que allí engañaban y especulaban a consumidores. De donde concluí que definitivamente, “este pueblo no es tan pendejo como creen sus enemigos” y menos “es un cogido a lazos”, como solemos decir en lenguaje coloquial.

Pero ahora, volviendo sobre el asunto inicial, me refería u ocupaba de un aviso publicitario aparecido en el diario “El tiempo” de Puerto La Cruz, un medio cuyos propietarios de ahora, desde que Jesús Márquez lo compró a su antiguo dueño y fundador Jesús Alvarado, bajo gobierno de AD, siempre han estado ligados y comprometidos con ese partido.

Por lo anterior y lógica elemental del capitalismo, el diario oriental es enemigo a ultranza del gobierno actual y lo fue a muerte del comandante Chávez. En su empeño de hacer oposición no escapa a la tentación de sesgar la noticia, manipular con sus titulares y hasta caer en la tentación de alarmar con cualquier asunto para contribuir al “tenebroso plan”.

-“Bueno”, empezó a hablar la joven a quien había interrogado acerca de un aviso publicitario inserto en “El Tiempo”, edición del día viernes 15, en la página N° 13, en la parte superior izquierda, puesto estratégico y bastante visto, aparece un morral que el propio diario pone en venta en sus quioscos y de color rojo. También predomina el rojo en el aviso y hasta el precio del artículo en venta está escrito en ese color”.

-“Bien”, le dije, “has hecho una buena descripción del aviso. Percibiste muy bien los detalles. Creo que una muy buena cantidad de lectores también lo percibirán y otra muy grande recibirá el subliminal mensaje inserto en el él.”

- “Pero hagamos más, qué me dices del aviso de abajo?”

-“Se trata de una publicidad de la candidata chavista a la alcaldía de Lecherías”.

-“¿Magnífico! Pero vayamos ahora a otro ejercicio. Te reto”, dije a la jovencita.

-“¿Qué relaciones te sugiere ese aviso?” “¿El morral, el rojo predominante y el aviso colocado abajo?”

-“He podido percatarme que en este aviso se relaciona la imagen del presidente Chávez con la venta del artículo”.

-“¿De dónde deduces eso? Pregunté.

-“El morral, el rojo y el aviso de abajo asociados, me hicieron recordarle.”

No lo dije yo, sólo hice de maestro que intentó guiar una observación para que la joven racionalizara un mensaje subliminal.

Es alarmante, para decir lo menos y cuidadoso de no usar un calificativo valedero pero posiblemente hiriente, cómo unos “empresarios” que odiaron al presidente Chávez, lo que simbolizaba y simbolizan el rojo y el morral, no dudan en usarles a y todo lo que se le relaciona para hacer un negocio.

Hoy sábado, 16 de noviembre, una jovencita que repartía un encartado del citado diario en un quiosco, a quien me sentí tentado hacerle el mismo ejercicio, mientras cuatro o cinco personas más observaban, llegó a las mismas conclusiones sin el menor esfuerzo, pero al final me hizo la siguiente inocente observación:

-“Pero el morral no es rojo, es azul”. Se refería al que está a la venta.

Ante aquella información, quien esto escribe y las otras personas que observaban el ejercicio y charla, rieron a carcajadas y uno se atrevió a decir:

-“Por la plata, baila el perro.”

Otro al oír esto, agregó, “por los reales son capaces de todo, no se paran en nada.”


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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