El gobierno con sus intelectuales también hace la guerra con fake news y todo

Hay una guerra, la de Trump, en la que Guaidó y los suyos hacen los simples roles de tropas, no de asalto y avanzada, porque si eso intentaron el fracaso no puede ser mayor, sino más de escrutar, tomar notas y mandarlas, que la llaman no convencional y hasta de cuarta generación, que es por demás conocida, tanto que el venezolano bastante la entiende porque la percibe en los cueros y le golpea los hocicos. Es una guerra que todos conocemos, por lo que ya dije, aunque haya gente "muy sabia" en el entendido que uno no la percibe y por eso se despliegan y hasta participan en el mercado cambiario, maltratándose el lomo para que la entendamos. Hay mucho intelectual que se afana por los medios en explicar cómo se ha "craneado" eso de la guerra, lo que en veces suele ser muy ventajoso, pues no es infrecuente le armen como de un paraguas, contra los efectos de esa particular y hasta inusual guerra, a cambio de ese denodado esfuerzo por entender y explicar, pero no siente los efectos inmediatos de la misma - para eso está el paraguas - de lo que el pueblo sí bastante. "Las cornás que da el hambre" en esta guerra, de verdad "verdaíta", que el intelectual apenas vislumbra en su intelecto, son mucho más dolorosas. Pero ellos nos cuentan de guerras con paramilitares, narco-paramilitares, guerrillas urbanas, rurales, guarimbas y hasta intentos de secesión, como si eso fuese algo oculto, sólo accesible para quienes saben de la magia negra o forman parte de esas logias a la que ellos solamente pertenecen. Allí no llega todo el mundo, por eso les dan paraguas. Y nos enseñan cómo es eso de los face news que, en abundancia, disparados por ametralladoras novedosas, no cesan en su intento de dominar la opinión para ahondar los daños y alcanzar la dominación.

Muchos de esos intelectuales, lo que no siempre es así, dan la impresión que hacen un trabajo, de esos que ellos mismos llaman ideológico, para explicarnos ese fenómeno de la guerra no convencional, pero más que para que la gente común entienda, se distraiga, desvíe la atención y concluya y hasta se aferre que el gobierno en esto de las culpas y responsabilidades no tiene nada en la cuenta. Es una tarea que ellos mismos, los intelectuales, llaman de alienación y como dije antes, ideológico. Que es como si uno tomase una cosa de aquí otra de allá y fabricase una verdad para consumo masivo y hasta emborrachar. Que no es la verdad verdadera porque es como muy corta y en lugar de tener cuatro esquinas tiene dos y en muchos casos una sola. Creo que eso, también los intelectuales la llaman "face news", sólo que no se asumen haciendo eso, porque, según ellos, de eso se ocupan otros, quienes tienen como enemigos y anti patrias. Justamente por eso, uno les ve en convenciones costosas, programas de televisión donde no "todo el mundo va" y hasta cuentan con favores de todo tipo, como que hasta les difundan por los medios audiovisuales los estornudos. Y van de aquí a allá, de Cumaná a San Cristóbal y se montan en aviones y se van lejos a explicarle a la gente de por allá la guerra que aquí nos hacen, pero con sus face news.

Los intelectuales describen en detalles los rasgos de la guerra, pero eso sí, desde un solo ángulo. Una guerra es como que para bailar la conga "se necesitan dos" y como que "para bailar la Bamba se necesita, una poca de gracia, para mí y para ti". Como ven, para Bamba, se necesitan dos también. Es imposible imaginarse una guerra donde haya un solo combatiente, como un palo de una sola punta, un solo frente de combate, el de este lado o el de aquél, un carajo peleando con su sombra, como boxeador entrenándose. Pero los intelectuales que van a la televisión y montan en aviones para viajes lejanos y cargan sus paraguas, sólo ven un contrincante y se lo conocen al dedillo. Y como bien le conocen, saben de sus debilidades y en consecuencia como derrotarle. Pero como diría Joselo, "no lo vamos a hacer".

Sucede que el intelectual también sabe que el otro frente, ese que "generosamente" le encomienda explique las crueldades y hasta truculencias en las que se desborda a sus anchas el enemigo, es por demás incompetente para responder porque no tiene ideas, no sabe manejar con probidad y eficiencia los recursos, malbarató, por decir lo menos a raudales, es ajeno a escuchar y dejar que nadie participe y menos protagonice, salvo tenga una patente de corso especial que solo se otorga a los ungidos y dispuestos a cumplir órdenes "sin buscarle las cuatro patas al gato".

Para los intelectuales no tiene importancia alguna todos los disparates y errores garrafales cometidos alrededor de la industria petrolera, en el manejo de la política monetaria y hasta cosas como muy sensibles y delicadas, la movilidad de las reservas internacionales en oro que debiendo estar en el Banco Central como Chávez quiso, cuidando lo que le pasó a Libia, misteriosamente aparecen en Bancos extranjeros, lo que da origen a otros face news, esos que construye la imaginación popular por las viejas historias que conoce. No significa nada el despilfarro de millones de dólares otorgados a la ligera y sin seguridad alguna a todo aquel que se definió "boliburgués" y pintó un cuadro soñado, sólo para que el otorgante tuviese como una justificación poética. No importa que los estrategas económicos vean en la agricultura urbana, dos matas de zumbí –topocho para los caraqueños- y una cría de conejos, el gran salto, como llaman lo que pasó en China. Menos importancia tiene la fiebre desatada por expropiar a diestra y siniestras empresas, fundos, para que terminasen en depósitos de las cajas Clap que se llenan con productos importados t de toda chatarra que produce la ineficiencia. Es decir, en esta guerra, no importa que el agredido se acurruque, ponga las manos sobre la cabeza y llore para que alguien venga sacarle las castañas del fuego para seguir ejerciendo el derecho a gobernar, aunque sea como lo hace, como para que en una guerra se limite a esquivar trompones y nunca sacar las manos, sobre todo si esos trompones lanzados hallan su objetivo en la gente, a la que se le baña de face news revolucionarios. Lo importante es eso, que allí se quede y el intelectual halle motivos y sustentos para seguir diagnosticando y poniendo de bulto los golpes que tira el enemigo.

Mientras tanto, el pueblo lleva leña y de la buena y el intelectual que tiene su paraguas con bordes muy caídos, tanto que no puede mirar al horizonte de eso no se entera, porque si bien es verdad que todo lo intelectualiza, nada siente, los retortijones no le aburren y menos causan molestia, se limita, y eso le celebran y premian, a describir las mañas y hasta saña del enemigo. Porque la guerra del gobierno con sus cuadros de base y dirigentes a todos los niveles, con la ayuda de esos intelectuales de paraguas, también se hace con face news, como contar la historia solo narrando lo que sucede y se hace en el frente contrario, como si de este lado todo fuese desolación y muerte, lo que si a ver vamos, es como una confesión. ¡El remordimiento es una vaina que atormenta!

Y esa manera de mirar y hasta narrar la guerra, como de un solo lado, donde el atacado no está obligado no sólo a defenderse sino a cumplir su deber de hacer, porque para eso está allí, es todo un "Fake News".



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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