Un pájaro negro, un ave de rapiña

El rasante vuelo de Uribe por Suramérica

En los tiempos de Allende, el ex presidente chileno Eduardo Frei Montalva, máximo dirigente del social cristianismo o la derecha, salió a recorrer América, a buscar respaldo para tumbar al entonces presidente. Por eso, Pablo Neruda, habló de “un pájaro negro, un ave de rapiña” que volaba nuestro espacio.

Ahora, es el actual presidente de Colombia, quien sale a indisponer a las democracias populares e intentar ganar aceptación para las bases militares gringas que instalarán en su país.

El contubernio de Uribe con la gente del Pentágono y quienes los pies pusieron sobre Obama, con la complicidad de la señora Clinton, no obedece a razones filosóficas, no por defender la democracia, ni nada altruista. No cree en esas “nimiedades”; su formación moral no da para tanto. Democracia o dictadura, no es dilema que le quite el sueño. En eso coincide con sus amigotes del norte.

Quien sin prejuicio estudia la conducta de Uribe frente al presidente Chávez, desde el momento que decidió nombrarlo para interceder por la paz de Colombia y rescate de secuestrados por la FARC, se tropezará con un historial de sinuosidades, contradicciones y dejos de temor, no muy ocultos, ante fuerzas que le acechan u observan en su entorno y desde afuera.

La infamia que envolvió al niño Enmanuel y secuestrados a entregar cerca de Villavicencio, lo definieron como hemos anotado. Mientras hablaba de garantías para la entrega de los rehenes y elogiaba la intermediación del presidente venezolano, ordenaba el incesante bombardeo de la zona para abortar la operación. Cuando se percató que pese los inconvenientes puestos por él mismo, aquellos volverían de la selva, se presentó a las proximidades del escenario, sacó la historia del hijo de Clara Rojas, amenazó dejar a su suerte hasta a la Cruz Roja y presentó ante la opinión al presidente Chávez como entrometido en los asuntos de Colombia.

Por último, recordaremos la delincuencial conducta, sin precedentes, de usar los símbolos de la Cruz Roja Internacional, para arrancar de manos de la guerrilla a Ingrid Betancourt.

Ese proceder es propio de quienes no respetan nada; ningún principio o norma les quita el sueño.

La historia de las relaciones del gobierno colombiano con Venezuela bajo la presidencia de Uribe, está plagada de truculencias, sonrisitas para hacerse perdonar y rescatar algo perdido. Para luego, en otras circunstancias, volver a levantar infundios y servir al juego de los halcones para ensuciar y si fuese posible destruir a Chávez y Correa.

Ahora mismo estuvo en eso. Esparciendo chismes y mentiras por países del sur, elaborados en laboratorios ajenos al área.

En este mundo, por lo menos gran parte de la población, más de la que Uribe cree, bien conoce el estado del planeta, donde la escasez de recursos, agua, petróleo es ostensible, pero en esta área bendita abundan todavía. También, como la clase dirigente norteamericana, ha definido su estrategia en beneficio de la subsistencia de quienes a ellos sólo le interesan. Por ahora, cercan a Venezuela, donde un gobierno altivo, soberano, un pueblo combativo y consciente, dueño de unas reservas petroleras gigantescas, quitan el sueño a los titiriteros.

Sabe bien Uribe, porque no se le puede adjetivar como pendejo, que la multiplicación de las bases militares gringas en su país, forma parte de la estrategia destinada a robarnos hasta el aire. También Lula, el muy discreto Tabaré Vázquez, la señora Bachelet y los demás presidentes suramericanos, hasta su carnal Alan García.

No obstante, salió a hablar de presuntas agresiones de Chávez y Correa, ponderar unas bases para combatir una guerrilla y negocio del narcotráfico, que según ellos mismos, hincaron hace tiempo, con la ayuda de las fuerzas oficiales gringas y los mercenarios o “contratistas”.

Visitó uno por uno, cual chismoso; contó falsas historias a escondidas y a espaldas de los acusados. De paso, muy coherente, informó que no asistirá a la reunión de UNASUR. Por supuesto, los ladinos y cizañeros, suelen eludir la confrontación. Gozan trabajando en las sombras.

Al final de su periplo suramericano, las cosas no le resultaron bien. Sólo en Alan García, incurso en los mismos pecados, encontró solidaridad y esa no es ganancia como para arrendársela.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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