El triunfo de Obama es una bofetada a los Bush

El histórico triunfo del demócrata Barack Obama, como el primer presidente negro de los EEUU nos indica que en Latinoamerica no estamos equivocados, que los pueblos están agotados de la mal llamada democracia y líderes que como el presidente saliente George Bush, puso al mundo de cabeza en estos últimos ocho años y peor aún, agotó las reservas financieras de su país, provocó una guerra injusta e innecesaria en Irak, Afganistan, dejando cientos de miles de muertos inocentes, con la excusa de atacar el terrorismo en el mundo.

La prepotencia de este hombre, Bush, un Hitler con corbata, quien durante años hizo gala de su antipatía, con ínfulas del gran republicano, demostró su inmisericordia, el escaso nivel intelectual, su ignorancia como gobernante y sobre todo demostró el desconocimiento de las necesidades de los pueblos del mundo.

En efecto Bush, su partido y seguidores tieneN su merecido castigo y es el triunfo de Barack Obama, quien luego de ser reconocido como el triunfador de las elecciones presidenciales de este martes 4 de noviembre, tuvo la ovación de un pueblo, seguidores, simpatizantes, que quizás nunca antes se demostró a otro mandatario de ese país.

Y aunque un proceder como el de Bush, como mal gobernante, merece por decir lo menos, la intervención de la Corte de la Haya, para que responda por los crímenes cometidos contra la humanidad, acción que sabemos es casi imposible, no conformarnos con saber del triste espectáculo de su salida del gobierno, su vergonzosa salida, que lo corona como el Presidente más impopular en toda la historia norteamericana, y como a dicho el presidente Hugo Chávez, “salió por la puerta trasera”.

Pero otros pequeños detalles hacen la salida de Bush hasta chistosa, como por ejemplo conocer el nombre completo del presidente electo; Barack Obama Hussein. Eso se podría traducir como justicia divina, que ahora Bush tenga un Presidente que lleva el nombre de sus peores enemigos. Por un lado, Osama Bin Laden, el árabe más conocido y buscado en el mundo a cuenta del terrorismo y supuestamente mentor del atentado a las torres gemelas en New York, el 11 de septiembre, (un cuento al mejor estilo de una película de James Bond, que ya no lo cree nadie). El segundo nombre nos remite a Hussein, Sadam, el presidente irakí derrocado y condenado a muerte, quien fuera la obsesión de Bush padre e hijo, hasta que lo vieron colgar con la soga al cuello, cuando fue llevado a la horca, a cumplir su sentencia a muerte. Fue un episodio grotesco, que lastimosamente tuvimos que ver porque esta tortura fue filmada (supuestamente ¿por un imprudente?) y las imágenes del ahorcamiento fueron difundidas al mundo entero por las cadenas televisivas norteamericanas más connotadas. Un acto de cruel venganza con el mundo árabe, tan perverso y vil como el de los maltratos, torturas y vejámenes que cometieron los soldados norteamericanos en la cárcel de Abi Gail, en Bagdad, y los que continúan en la cárcel de Guantanamo, en Cuba, sin hablar del saqueo de riquezas en museos y edificaciones milenarias de Irak y los destrozos a la bella ciudad de Bagdad.

Aunque se haga el loco, el triunfo de Obama es una bofetada a los Bush. Sí, ese joven negro, carismático, flacucho, de discurso conciliador, inteligente y estudiado, abogado de profesión, quien cuenta una historia familiar melancólica y a la vez interesante, es quien ha podido sacudir al paciente e impávido pueblo norteamericano, para poder salir de la peor pesadilla que era tener a George Bush como presidente de la potencia mundial.

Pero eso no necesariamente cambia el tablero de las relaciones internacionales de EEUU con el mundo, hasta ahora manifiestas en contra de todo aquello que no respalde su sistema capitalista, neoliberal e imperial, aun cuando seguramente Obama hará intentos por mejorar las relaciones con gobiernos que no son de la simpatía de la Casa Blanca. Por ello, dudo que un líder como Hugo Chávez o Fidel Castro, Evo Morales, puedan ser prioridad en la agenda de un Obama que lamentablemente tendrá que lidiar principalmente con los graves problemas internos que como el financiero los tiene contra la pared. Habrá que esperar que se calmen las aguas del río revuelto que deja su antecesor Bush.

Las exigencias sociales de los norteamericanos son cada vez mayores, como es atender la salud, vivienda y educación, que en los últimos años ha dado muestras de gran deterioro, no sólo en cuanto a su nivel académico sino de valores, no es un secreto las masacres estudiantiles, cada vez más repetidas, que propician algunos estudiantes y conmueven al mundo, a los seres humanos que vivimos en este lado del sur del continente, cuando nos enteramos que en un país rico, prospero e imperial, no pueden controlar su juventud desorientada. Y es que allí está el detalle, cuando el capitalismo se expresa con su mayor crudeza y sin una pizca de humanismo, porque esos jóvenes tienen otros valores, probablemente distintos. Viven encapsulados en mundo de consumismo, sí, pero también de gran violencia, intolerancia y racismo. Ese es el ciudadano a futuro, el que más tiene más vale, sea dinero o popularidad. En ese país y otros desarrollados, ser o no aceptados en su ámbito estudiantil puede ser para algunos un asunto de vida o muerte. Mientras esa realidad rebota los gobernantes no hacen nada, un pésame a las familias es suficiente, el bissnes es lo que más importa, el Dios dólar y obtener el petróleo a cualquier costo.

En ese marco de problemas domésticos, el presidente electo, Obama, deberá demostrar que puede cumplir con algunas promesas hechas en su campaña electoral. Por ello creo que Colin Pawell, Bill Clinton, el reverendo Jackson, la periodista Opra, y muchos otros personajes influyentes y poderosos, dan su respaldo a este hombre negro, quien posiblemente sin imaginar hasta dónde iba a llegar en su camino político, es decir, a la presidencia de la república, se ha convertido, casi de la noche a la mañana en un icono universal.

Pero lo que sí debe saber Obama es que la esperanza es de paz, de tener un mundo mejor, sin intervenciones, invasiones. Sin injerencia en los asuntos internos de los países y sobre todo, el respeto a la soberanía de los pueblos. Los ciudadanos del mundo, del Medio Oriente, Latinoamérica, Asia, Africa, China, todos los continentes, celebraron la entrada de Obama al poder, aunque más que ello festejaron la salida del diablo Bush.

Bien lo dijo Hugo Chávez, quien cada vez destaca más su condición de visionario. La campaña internacional sobre la supuesta caída económica y financiera de Venezuela, que pronosticaban permanentemente analistas de empresas financieras, evaluadoras de riesgos y otras se quedó en la falsa proyección. Y Chávez comenta con sorna: “…se la pasan diciendo que Venezuela va a caer y va a caer y los que se cayeron fueron ellos”. Pareciera que la sentencia de “la caída del imperio” es de pronóstico reservado.

Otro punto que deseo destacar es que el triunfo de Obama ratifica la tendencia de un nuevo liderazgo en América y todo apunta a que no es por pura casualidad. En Bolivia, por primera vez en la historia de esa nación, fue escogido por el voto popular y mayoría contundente un indígena, Evo Morales. En Paraguay, (nombre) el nuevo presidente es quien fuera hasta hace poco un sacerdote. En Argentina y Chile, como si fuera tan fácil gobiernan mujeres destacadas en el mundo de la política. En Ecuador, Rafael Correa, un inteligente, emprendedor y joven economista, logró frenar la ingobernabilidad de ese país. En Cuba, la revolución prosigue al mando de Raúl Castro y un grupo de comprometidos revolucionarios, que han venido haciendo un gobierno de transición efectivo, en paz y en mejoramiento de su economía- en la medida que lo que permite el embargo comercial impuesto por EEUU, una medida fuera del contexto de las realidades políticas y geoestratégicas que se viven en este siglo XXI.

En Brasil el liderazgo de Lula es indiscutible, un sindicalista socialista, quien se ha destacado por sus políticas a favor de los pobres y ha respaldado permanentemente los procesos de integración suramericana. De igual modo, en República Dominicana, repitió el mandato Leonel Hernández, quien ha sabido conducir los destinos de su pueblo. No menos favorable es el acontecer político en Centroamérica, en donde gobiernos como el de Nicaragua, con Daniel Ortega, de Honduras y Guatemala y algunos países del Caribe, han entendido que también su Norte puede ser el Sur.

Para fortuna de millones de habitantes de este continente americano, a pesar de los niveles de pobreza que aun existen, los liderazgos se alinean a gobiernos más humanistas, progresistas de integración, antineoliberales, antiimperealistas, antimonarquicos. La época de los 80, cuando muchos de los presidentes Latinoamericanos se hicieron noticia mundial por sus actos de corrupción y desafueros ha quedado atrás, dando paso paso a una camada de líderes, hombres y mujeres, que han entendido que el mundo, el planeta tierra, nos pertenece a todos y juntos el trabajo se hace más efectivo porque en la unión está la fuerza y el camino de la integración del Sur no tiene vuelta atrás.

Y en el marco de esa tendencia, el liderazgo del presidente Hugo Chávez tiene una prominencia especial, ha levantado la bandera del bolivarianismo, cumpliendo con sus estrategias, basadas en la democracia socialista, humanista, libertaria. Por eso, recomendaría a Barak Obama que se tomara un cafecito con nuestro presidente Chávez, y quizás éste le pueda dar algunos concejitos, para que al menos mejore el sistema de salud de su país y no se deje llevar tan a la ligera por la mediática.

Ojala este aparente buen hombre, Obama, de quien muchos no esperan grandes cambios para Latinoamerica, en términos de política exterior, se apegue al diálogo, a la cordura y al trabajo por el control del medio ambiente, del consumismo desenfrenado en su país, que tiene al mundo de rodillas y pueda también controlar el armamentismo inútil, que es posiblemente la industria más prospera o comprometedora que le deja el diablo Bush.

Salaam aleikum (la paz te deseo) Obama, que las confabulaciones raciales no mermen la sensatez del pueblo norteamericano, que te eligió como el 44 presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

 

yumar81@hotmail.com




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Yudith León

Periodista e internacionalista.

 Leonjudith@gmail.com

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